El error que comete el 75% de los hombres y que arruina sus relaciones sexuales
ResumenSexualidad masculina Este artículo ha sido realizado y revisado para garantizar que la información sea lo más rigurosa posible y cumpla los estándares de calidad. Parte de estudios científicos que tienen su propio proceso de validación por parte de revistas especializadas en salud, fuentes confiables que son líderes de opinión de Sociedades Científicas, Colegios Profesionales, Universidades y Hospitales de prestigio, entre otros. La información que encontrará a continuación está acreditada en la bibliografía y en otras fuentes enlazadas en el texto. Más información El 46,6% de los hombres reconoce haberse quedado bloqueado o sin saber cómo actuar durante una relación sexual por el preservativo, según la Encuesta de Educación Sexual 2025 de JOYclub en España.
Este artículo ha sido realizado y revisado para garantizar que la información sea lo más rigurosa posible y cumpla los estándares de calidad. Parte de estudios científicos que tienen su propio proceso de validación por parte de revistas especializadas en salud, fuentes confiables que son líderes de opinión de Sociedades Científicas, Colegios Profesionales, Universidades y Hospitales de prestigio, entre otros. La información que encontrará a continuación está acreditada en la bibliografía y en otras fuentes enlazadas en el texto. Más información
El 46,6% de los hombres reconoce haberse quedado bloqueado o sin saber cómo actuar durante una relación sexual por el preservativo, según la Encuesta de Educación Sexual 2025 de JOYclub en España. Esta es una de las razones por las que el uso descienda.

El preservativo sigue siendo el método más seguro y accesible para prevenir infecciones de transmisión sexual y embarazos no planificados. Sin embargo, muchos hombres reconocen no ponérselo porque pierden la erección al usarlo. Según recoge la revista virtual de JOYclub, hasta un 47% de los hombres afirma haber tenido dificultades de erección asociadas al uso del condón.
Estas dificultades suelen aparecer durante la colocación, cuando el acto de detenerse para abrir y colocar el preservativo interrumpe la excitación, o durante la penetración, por la pérdida de sensibilidad o un ajuste inadecuado. En ambos casos, la preocupación por perder la erección genera ansiedad y distracción, alimenta el bloqueo y puede derivar en el abandono del preservativo en futuras relaciones. Como explica a CuídatePlus Paula Segovia, psicóloga y sexóloga de Sexcoop, “el punto clave es el de la presión por no perder la erección lo que, paradójicamente, suele ser la causa de perderla”.
Estas reacciones, cuando algo no sale como se espera, son, de hecho, más comunes de lo que parece ya que el 46,6% de las personas reconoce haberse quedado bloqueada o sin saber cómo actuar durante una relación sexual, según la Encuesta de Educación Sexual 2025 de JOYclub en España. “Perder la erección al ponerse el condón no tiene nada de raro, y mucho menos de ‘fallo’. Es una reacción completamente normal del cuerpo cuando hay ansiedad, distracción o presión por rendir. Pero el problema no está en el condón, sino en cómo lo vivimos: solemos enfocarlo como una barrera, no como parte del juego”, explica Segovia.
La erección depende del sistema nervioso parasimpático, el que se activa cuando estamos tranquilos y conectados con el placer, mientras que la ansiedad o el miedo activan el sistema de alerta, que literalmente “apaga” la excitación. “Cuanto más te preocupas por mantener la erección, más difícil se vuelve hacerlo. El cuerpo necesita seguridad y disfrute, no presión”, añade Segovia.

En cuanto a la forma mejor de ponerse el preservativo, Segovia recuerda que “no existe una fórmula mágica para colocar el preservativo de manera rápida y que no suponga una pausa”. La clave está en cambiar el chip. “Es inevitable que ponerse un preservativo implique interrumpir la estimulación del pene durante unos segundos y cubrirlo con la funda de látex, incluso puede ocurrir que, si el encuentro no estaba planeado, haya que levantarse a buscarlo”, explica. Pero, añade, “lo que sí podemos hacer es naturalizar esas pausas, integrarlas en la dinámica sexual y, sobre todo, erotizarlas”, para evitar que la erección desaparezca. Y es que, “cuando dejamos de ver el preservativo como un obstáculo y lo convertimos en parte del juego, el cuerpo responde de forma muy distinta”.
La pregunta, por tanto, no es cómo hay que poner el preservativo sino ¿qué hacemos ante una pérdida de erección? En opinión de la experta, “si cada vez que se baja la erección por cualquier motivo, paramos el encuentro sexual y ponemos el foco en que vuelva a aparecer, el hombre se sentirá tan presionado que su nivel de alerta dificultará que la erección se vuelva a dar. Si, por el contrario, naturalizamos estas situaciones y dejamos que el cuerpo poco a poco vuelva a conectar con la excitación, sin presión, seguramente volverá a aparecer”. Esto es lo que hay que hacer.
Algunos consejos para disfrutar del sexo sin renunciar al preservativo ni al deseo:
Encuentra tu talla ideal: solo uno de cada cuatro hombres usa un condón realmente adaptado a su tamaño. Existen tallas y materiales diferentes que mejoran la comodidad y la sensibilidad.
Erotiza el momento: incluir la colocación del condón en el juego previo, dejar que la pareja participe o usar lubricantes con aromas o sabores puede transformar la experiencia.
Practica a solas: usar preservativo durante la masturbación ayuda a familiarizarse con la sensación y reducir la ansiedad.
Amplía tu mapa erótico: el sexo no se reduce al coito ni a la erección. El placer puede estar en las caricias, los besos, el sexo oral o la masturbación mutua.
Respira y relájate: la excitación y la relajación van de la mano; centrarse en las sensaciones placenteras y no en el “rendimiento” ayuda a mantener la conexión.
Es importante dejar claro que en las relaciones sexuales la protección debe ser clave y que, como apunta Segovia, “protegerte y proteger a tus parejas puede ser placentero. El preservativo no tiene por qué cortar un momento de placer, de hecho, puede ser una herramienta más de juego, complicidad y cuidado. La clave está en enfocarlo de otra manera”, concluye Segovia.