El Ejército advirtió el día 30 de una entrada “masiva” y “muy probable” cuando esta ya se estaba produciendo
ResumenEl día 30 de julio a las 12.06 de la mañana, el Regimiento de Guerra Electrónica nº32 del Ejército de Tierra mandó a los servicios de inteligencia militares un mensaje clasificado donde advertía de una “entrada masiva” “MUY PROBABLE” aprovechando la festividad del Día del Trono en Marruecos. Una hora antes, sin embargo—y de acuerdo con el informe que la Policía Nacional entregó el 31 de agosto a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón—, el cruce masivo a Ceuta afrontaba su segunda oleada y ya se había producido “un desbordamiento del control policial debido a la presión acumulada”. A las 13.00, el Cifas (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas), destinatario del mensaje clasificado, emitía un documento sobre la situación en el que hablaba de “caos migratorio”, con las fuerzas españolas “desbordadas” ante la entrada de “miles de personas”. Tanto este como el primer mensaje del Regimiento de Guerra Electrónica han sido desclasificados este miércoles por el Gobierno.
El día 30 de julio a las 12.06 de la mañana, el Regimiento de Guerra Electrónica nº32 del Ejército de Tierra mandó a los servicios de inteligencia militares un mensaje clasificado donde advertía de una “entrada masiva” “MUY PROBABLE” aprovechando la festividad del Día del Trono en Marruecos. Una hora antes, sin embargo—y de acuerdo con el informe que la Policía Nacional entregó el 31 de agosto a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón—, el cruce masivo a Ceuta afrontaba su segunda oleada y ya se había producido “un desbordamiento del control policial debido a la presión acumulada”. A las 13.00, el Cifas (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas), destinatario del mensaje clasificado, emitía un documento sobre la situación en el que hablaba de “caos migratorio”, con las fuerzas españolas “desbordadas” ante la entrada de “miles de personas”. Tanto este como el primer mensaje del Regimiento de Guerra Electrónica han sido desclasificados este miércoles por el Gobierno. Distintos cuerpos policiales y de inteligencia habían registrado en los días anteriores a que se desatase el caos en la frontera convocatorias en redes sociales para un asalto grupal a Ceuta. El 28 de julio, dos días antes de la entrada masiva, el Centro Nacional de Migraciones y Fronteras (Cenif), dependiente de la Policía Nacional, emitió una nota informativa en la que, basándose en fuentes abiertas, señalaba que, en los días posteriores, y dado el “contexto geopolítico”, podía aumentar el “riesgo de saltos masivos”, “especialmente el Día del Trono, celebrado el 30 de julio”. En el documento, se señalaba también que los agentes habían localizado perfiles en redes sociales que alentaban a un salto, pero que eran publicaciones con un “alcance limitado”. El 29, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisó a Delegación del Gobierno, Guardia Civil y a los servicios marroquíes de convocatorias en redes. Y, ese mismo día, el Cenif alertaba a las nueve de la noche de alta probabilidad de “entradas a nado”, con riesgo “bajo-medio”, como venía ocurriendo los días anteriores, y de la probabilidad “media” de entradas a nado y un salto a la valla, con un “riesgo medio-alto”. Por último, señalaba el “extremo riesgo” de que se produjesen entradas a nado y un salto a la valla “de forma coordinada”, pero puntualizaba que estas eran de probabilidad “media-baja”. De entre todos estos avisos previos, el mensaje del Ejército desclasificado por el Gobierno es el más rotundo, al señalar como “muy probable” una “entrada masiva”. Pero su emisión llegó cuando el caos tomaba ya la frontera. El Cenif informó la misma noche del 30 de julio que a partir de las 11.00 se había iniciado “el periodo de máxima incidencia de cruces irregulares”. Un mes después, este cuerpo dependiente de la Policía Nacional envió un informe a la magistrada que investiga el salto masivo —que quedó en secreto y causó un choque entre el Ejecutivo y la Justicia— donde se ratificaba en su cronología: a partir de las 11.00 ya se estaba produciendo una segunda oleada. El Cenif reconstruye a la jueza lo ocurrido el 30 de julio y lo clasifica en tres oleadas diferenciadas. Según el documento, a las 8.00 de la mañana ya había jóvenes cruzando “en forma de goteo”. Para las 9.30 de la mañana se produce, según su informe, un “aumento progresivo de las entradas por goteo a nado”, que deriva “en su acumulación” en la zona de control policial del Tarajal. Los que cruzaban eran jóvenes marroquíes “equipados con neoprenos”. Los agentes de la Policía Nacional señalan en el documento aportado a la magistrada instructora que a las 11.00 se “abren los accesos” y se produce el “desbordamiento” del control policial. Aquí el perfil de los que entran cambia: si antes eran jóvenes que cruzaban a nado, equipados para una travesía, comienzan a entrar personas de mayor edad e, incluso, familias enteras con niños. La frontera se desborda. Según la Policía, a las 12.15 —esto es, 15 minutos después de que el Ejército alertase de un salto masivo— “continuaba la entrada masiva”. Las fotografías de aquel día, tomadas por EL PAÍS, muestran a esa hora a cientos de personas bordeando el espigón que marca la frontera entre Ceuta y Marruecos. Desatado el caos, a partir del mediodía del día de marras se suceden las comunicaciones y alertas que, en directo o a posteriori, informan de lo que estaba sucediendo en Ceuta. Una de ellas es un informe de la Guardia Civil, enviado a las 13.20, donde señalan “una llegada masiva de inmigrantes a la ciudad de Ceuta” de “extrema gravedad”. Media hora después, la Jefatura de Información de la Guardia Civil señalaba en otro documento que, en la mañana del 30, “se estarían produciendo numerosos intentos de entrada a gran escala de jóvenes magrebíes, especialmente por la frontera de El Tarajal”. A las 21.30, ampliaba su información y subrayaba: “Desde las 12.30h de la mañana y durante toda la tarde del día 30 de julio, se ha producido un evento migratorio”.