El freno económico por la guerra se traslada al trabajo: EEUU pierde 23.000 empleos
ResumenEl creciente lastre que los cinco meses de guerra en Irán viene suponiendo para la economía estadounidense se ha terminado por trasladar al mercado laboral. Durante el mes de julio, los empleadores de Estados Unidos recortaron 23.000 empleos en un movimiento sorpresivo para los analistas, que esperaban que la inercia arrojara la creación de 83.000 puestos de trabajo. El dato negativo que dejan los datos hechos públicos este viernes por el la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés) contrasta con otro positivo, que apunta a que la tasa de desempleo se redujo al 4,1%, pero lo inesperado de la destrucción de puestos de trabajo ha acaparado todos los titulares. Después de todo, se trata de la primera rebaja de empleo registrada en Estados Unidos desde febrero, mes en el que el ataque coordinado de Estados Unidos e Israel sobre Irán prendió un polvorín en Oriente Próximo iniciando una crisis de precios energéticos que se alarga hasta hoy.
El creciente lastre que los cinco meses de guerra en Irán viene suponiendo para la economía estadounidense se ha terminado por trasladar al mercado laboral. Durante el mes de julio, los empleadores de Estados Unidos recortaron 23.000 empleos en un movimiento sorpresivo para los analistas, que esperaban que la inercia arrojara la creación de 83.000 puestos de trabajo. El dato negativo que dejan los datos hechos públicos este viernes por el la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés) contrasta con otro positivo, que apunta a que la tasa de desempleo se redujo al 4,1%, pero lo inesperado de la destrucción de puestos de trabajo ha acaparado todos los titulares. Después de todo, se trata de la primera rebaja de empleo registrada en Estados Unidos desde febrero, mes en el que el ataque coordinado de Estados Unidos e Israel sobre Irán prendió un polvorín en Oriente Próximo iniciando una crisis de precios energéticos que se alarga hasta hoy. En lo que va de año, el promedio mensual ha sido de un incremento mensual de 34.000 trabajadores. Lejos de mantener la tendencia, el mercado laboral de EEUU ha registrado su peor mes de julio desde el año 2010. El Departamento de Trabajo, de hecho, no solo ha notificado la destrucción de 23.000 puestos de trabajo en último mes, sino que ha realizado una revisión retrospectiva a la baja que elimina otros 103.000 empleos entre los meses de mayo y junio. Entre los factores que ayudan a explicar esta evolución negativa del empleo pueden citarse la incertidumbre comercial introducida por las diferentes tandas de aranceles impuestas por la Administración de Donald Trump en los últimos meses; el fin de los contratos temporales ligados a la celebración del Mundial de Fútbol (el comercio minorista destruye 19.000 empleos);_la culminación del curso académico (el sector educativo pierde 50.000 trabajadores); o la inquietud de los mercados ante una descomunal inversión empresarial en Inteligencia Artificial que en muchos casos no tiene garantías de rentabilidad (el sector financiero reduce su plantilla en 14.000 personas y el crediticio en 9.000). El factor más inesperado, sin embargo, ha sido la nueva escalada de tensiones en Oriente Próximo durante el último mes. Rebaja del crecimiento De hecho, el revés laboral se manifiesta a continuación de los negativos datos económicos que ya se habían ido haciendo públicos en las últimas semanas, cuando la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés), dependiente del Departamento de Comercio de EEUU, notificó que en el segundo trimestre del año el crecimiento anualizado del PIB del país, una vez descontada la inflación, se redujo del 2,1% al 1,5%. Los analistas ya asumían una cierta desaceleración al 1,8%, pero no una tan relevante. En términos trimestrales, el crecimiento se redujo en una décima, al 0,4%. La subida de los precios Todos los datos negativos confluyen además en un periodo de considerable incremento de los precios. El cierre del estrecho de Ormuz, paso marítimo de una quinta parte del petróleo y el gas mundial, ha empujado al alza el precio del crudo y llevado el coste del galón de gasolina por encima de lo 4,2 dólares en EEUU. Pese a todo, el respiro dado por el dato de inflación de junio -coincidiendo con el posteriormente fallido acuerdo de alto el fuego entre Washington y Teherán- ha llevado a la Reserva Federal de Kevin Warsh a mantener inalterados los tipos de interés en la horquilla del 3,5% al 3,75%. Su inmovilidad, junto a la creciente factura pública de costear la guerra en un país con un déficit galopante, ha contribuido a presionar al alza los tipos de los bonos del Tesoro, elevando el coste de financiación de Estados Unidos en los mercados a máximos inéditos desde 2007. Presión sobre Trump y Warsh En un año políticamente marcado por las elecciones legislativas de medio mandato del próximo noviembre, las midterm, la acumulación de malos datos económicos, alimentada el viernes por las negativas cifras de empleo, eleva la presión interna entre la filas republicanas para que la Administración de Trump ponga fin a la guerra en Irán. Aunque el presidente de EEUU sostuvo la noche del jueves al viernes que el estrecho de Ormuz está prácticamente abierto y bajo control estadounidense, lo cierto es que el paso sigue siendo básicamente intransitable. La expectativa está puesta ahora en un nuevo acuerdo que Omán negocia con Irán, pero Teherán se resiste a ceder totalmente el control sobre el paso marítimo. A su vez, la situación y los datos de empleo están multiplicando las voces que piden a la Fed una subida de tipos inmediata a la vuelta de verano para comenzar a embridar la inflación, después de que tres de los doce miembros de su Junta ya se desmarcasen de la mayoría en la reunión de julio y apostasen por un alza inmediata. El propio Trump, que viene reivindicando la necesidad de acometer una rebaja del precio del dinero, declaró este viernes que sería comprensivo con Warsh, al que aupó a la presidencia de la Fed, si acaba subiendo los tipos. "No le voy a criticar", dijo en una entrevista televisiva, argumentando que "en parte depende de él, pero no del todo" y que la junta del banco central "está muy politizada".