Los "momentos complejos" marcan a Sánchez en un 12-O entre insultos y en un ambiente de fin de ciclo
ResumenLos electores decidirán el próximo 29-N si es el último. El último en el que los abucheos que empezaron hace años pidiendo su dimisión han acabado en el grito de «Pedro Sánchez, hijo de puta». A todo pulmón, una parte del pueblo coreó el insulto ante el Rey y los tres Ejércitos. Nadie puso mala cara, nadie se escandalizó, nadie lo comentó, nadie lo lamentó.
Noveno 12-O de Pedro Sánchez. Los electores decidirán el próximo 29-N si es el último. El último en el que los abucheos que empezaron hace años pidiendo su dimisión han acabado en el grito de «Pedro Sánchez, hijo de puta». A todo pulmón, una parte del pueblo coreó el insulto ante el Rey y los tres Ejércitos. Nadie puso mala cara, nadie se escandalizó, nadie lo comentó, nadie lo lamentó. La España oficial empieza a acostumbrarse al clima destemplado. Si además hemos entrado en el tiempo de descuento hacia unas elecciones generales, ya todo está permitido. Los dirigentes del PP y los sondeos de intención de voto creen que esta Fiesta Nacional será la última que Sánchez celebrará como presidente. Y es un hecho cierto que el aroma de fin de ciclo se respira en el ambiente político y se respiró también este 12-O en Madrid. La capital de España se ha convertido en un lugar donde la convivencia es muy estrecha entre distintas realidades. Una acampada de asociaciones situadas a la izquierda de la izquierda ocupa la Puerta del Sol, atrapada entre las avenidas del desfile militar de la Fiesta Nacional y el Palacio Real de la recepción oficial. Cada día tiene su afán en la España preelectoral donde se podría poner fin al Gobierno de coalición PSOE-Sumar. Tras ocho años y medio de mandato, Sánchez quiere repetir para llegar a la marca de los 13 años de Felipe González en Moncloa. Las crisis se le han acumulado en los últimos meses, siendo la más grave la avalancha de más de 80.000 inmigrantes en Ceuta. El Gobierno quiso, y logró, cambiar el tema de la conversación pública de Ceuta a la vivienda. Después de una semana hablando de las cuestiones que teóricamente interesan al Gobierno, las celebraciones oficiales de la Fiesta Nacional de la precampaña del 29-N acabaron por mirar a Ceuta. La ciudad española cuya vida cotidiana sigue en suspenso dos meses después de la avalancha. Ceuta como cuestión de Estado espera a los Reyes igual que los Reyes han esperado con muchas ganas el viaje oficial a la ciudad autónoma. Felipe VI expresó ayer su «ilusión» por conocer una ciudad española que aún no ha tenido oportunidad de pisar. La Reina Letizia sí conoció la ciudad cuando era periodista. Es una visita histórica, largamente esperada y deseada por el jefe del Estado, a una ciudad cuya soberanía reclama el reino de Marruecos. Un viaje de estas características a mes y medio de unas elecciones generales resulta, cuando menos, extraño. Ceuta se coló en los salones del Palacio Real donde los Reyes, acompañados de sus hijas, recibieron a unos mil invitados. Los más esperados y agasajados fueron los representantes de la ciudad autónoma. Aunque la llegada masiva de inmigrantes ya ha cumplido más de dos meses, Zarzuela y Moncloa quieren que los ceutíes también sientan el aliento de apoyo de la sociedad española. En las últimas semanas, el Gobierno a través del Mando Único que encabeza Ángel Víctor Torres, ha desalojado los campamentos que los inmigrantes habían instalado en playas y otros lugares. Casi dos meses después, y en víspera de la visita de los Reyes, el Ejecutivo no quiere imágenes como las que se han visto en la ciudad de campamentos chabolistas ocupando el paisaje de Ceuta. Aunque hay un número indeterminado de inmigrantes que han regresado a Marruecos, otro número también indeterminado permanece en las calles y los montes circundantes de la ciudad. El Ejecutivo nunca ha querido dar cifras de los que quedan. Tampoco sabemos todo lo que pasó en una avalancha que causó 140 muertos. El Gobierno no ha informado de algunos detalles que ahora están saliendo a la luz. Aquellos días de finales de julio y principios de agosto fueron «momentos complejos», según confesó el presidente del Gobierno durante una conversación informal con los periodistas en la recepción del Palacio Real. Sánchez confirmó que buques de guerra de Marruecos penetraron en aguas de Ceuta durante la avalancha de inmigrantes por las fronteras terrestre y marítima. La información fue publicada por el diario El País y fue calificada por Sánchez como «hecho puntual». «Fueron días intensos, hubo interlocución al más alto nivel», aseguró, aunque durante su comparecencia parlamentaria para dar cuenta de la crisis de Ceuta no se refirió al episodio «puntual» pero revelador de la tensión con Marruecos. «La situación de Ceuta avanza hacia la normalización», asegura el presidente del Gobierno, afirmación que no comparte el Ejecutivo ceutí presidido por Juan Jesús Vivas. Zarzuela ha preparado a conciencia la visita a Ceuta y, aunque es prematuro asegurarlo, fuentes diplomáticas no esperan una reacción airada del Monarca marroquí. «Mohamed VI estuvo contenido al referirse a la crisis migratoria y a las relaciones con España en el último discurso», añaden las citadas fuentes. La embajada de Marruecos en España, Karima Benyaich, asistió a la recepción del Palacio Real y se multiplicó para hablar con muy distintos invitados y altos cargos. Entre otros, departió con el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo.