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Tres maneras de desconectar de las pantallas en familia, según una coach: “Somos un ejemplo para los niños”

Resumen

Los móviles se han convertido en muchas familias en una suerte de mascota, siempre presente y que nos sigue allá donde vamos, incluso en los momentos más íntimos o familiares. Cuando los más jóvenes de la casa empiezan a usar sus propios dispositivos, la herramienta más potente que tienen los padres para educarlos es el ejemplo. “Los niños ven a sus padres con los móviles todo el rato y se sienten ignorados cuando hacemos más caso a la pantalla que a ellos”, afirma la coach Anna Vicen Renner, experta en liderazgo y relaciones. “Mis propios hijos me lo dicen”, reconoce.

Los móviles se han convertido en muchas familias en una suerte de mascota, siempre presente y que nos sigue allá donde vamos, incluso en los momentos más íntimos o familiares. Cuando los más jóvenes de la casa empiezan a usar sus propios dispositivos, la herramienta más potente que tienen los padres para educarlos es el ejemplo.  “Los niños ven a sus padres con los móviles todo el rato y se sienten ignorados cuando hacemos más caso a la pantalla que a ellos”, afirma la coach Anna Vicen Renner, experta en liderazgo y relaciones. “Mis propios hijos me lo dicen”, reconoce. De ese modo, Vicen Renner expone que si un niño vive esta situación en casa, es muy probable que termine copiando esa conducta de aislamiento. “Por eso es tan importante que los adultos miremos a las personas cuando tengamos un móvil en la mano, somos un ejemplo para que los niños sepan cómo se usa”, defiende. Un plan conjunto Para evitar que la tecnología erosione el vínculo familiar, la experta propone establecer un plan de convivencia digital. No se trata de imponer, sino de acordar reglas que aporten estructura a la vida familiar. “Las reglas nos ayudan a que las cosas funcionen y haya organización”, explica Vicen Renner, que hace un paralelismo con ponerse una ropa concreta para hacer deporte o tener un horario para comer.  “Un paso muy sencillo que algunas familias ya hacen sería establecer que durante las comidas apagamos el móvil y ya lo recuperamos después”, propone la experta, que aconseja utilizar esos espacios de atención para tener conversaciones interesantes y hacernos preguntas.  “Igual que hoy en día pedimos permiso para fumar, deberíamos concienciarnos de que hay momentos donde no se puede usar el móvil o donde no queremos que haya móvil y donde si lo usamos tengamos que de alguna forma pedir permiso”, recomienda Vicen Renner para que la pantalla no se imponga por sistema en los momentos de conexión familiar.  Ponernos límites  A menudo nos centramos en limitar las horas de pantalla de los niños, pero olvidamos nuestra propia dependencia. Según la experta, el reto está en aprender a ponernos límites a nosotros mismos sobre el uso del móvil: “Esto implica que los niños se den cuenta de que dejamos el dispositivo a un lado cuando hablamos con alguien y recuperamos el hábito de mirarnos a los ojos”. Volver a los planes offline La mejor forma de que los niños desconecten es ofrecerles una alternativa emocionante en el mundo real. Otra de las claves que aporta la experta frente al scroll infinito es recuperar las “tareas de toda la vida”, como cocinar juntos, jugar a un juego de mesa, hacer las tareas domésticas de forma compartida o hacer una manualidad.  “Todo lo que es compartir momentos nos ayuda a conectar”, valora Vicen Renner, que además recomienda no vivir esos momentos con la necesidad de “compartir hacia afuera, sino compartir con los que estamos”, evitando la necesidad publicar cada cosa que hacemos en redes sociales.