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El Mundo ·

España, superpotencia futbolística

Resumen

Anoche terminó el Mundial de 2026 con la final más simbólica posible: Argentina contra España. Dos superpotencias construidas en épocas distintas. Porque una selección no se convierte en una superpotencia el día que gana un Mundial. Lo hace cuando reúne algo mucho más difícil: una cantera inagotable, un sistema capaz de formar talento año tras año y una estructura que convierte ese talento en éxitos sostenidos.

Anoche terminó el Mundial de 2026 con la final más simbólica posible: Argentina contra España. Dos superpotencias construidas en épocas distintas. Porque una selección no se convierte en una superpotencia el día que gana un Mundial. Lo hace cuando reúne algo mucho más difícil: una cantera inagotable, un sistema capaz de formar talento año tras año y una estructura que convierte ese talento en éxitos sostenidos. Si uno mide una superpotencia por sus licencias federativas, la capacidad de formar talento y de exportar jugadores, el club es reducido. Las cifras de sus federaciones sitúan a Argentina como un caso excepcional, con 1,7 millones de licencias (3,7 por cada 100 habitantes). Francia alcanza las 3,5, Alemania las 2,8 e Inglaterra las 2,5. España, con 1,25 millones de licencias, alcanza ya las 2,6 por cada 100 habitantes, por encima de Inglaterra en este indicador y muy cerca de Alemania. Lo llamativo es que hace apenas veinte años muy pocos habrían incluido a España en ese club, aunque hoy muchos demos por hecho que siempre estuvo ahí. Antes de 2008 tenía una presencia discreta en la exportación de jugadores y, sobre todo, de entrenadores. La revolución iniciada por Guardiola marcó un punto de inflexión. En 2020 España ya era el segundo país del mundo en entrenadores expatriados según el Observatorio CIES y, en 2026, aporta 9 de los 42 técnicos extranjeros de las cinco grandes ligas europeas, más que cualquier otra nacionalidad. Pero una superpotencia no se construye solo en la élite. Tras los éxitos de España, las licencias federativas crecieron de forma sostenida hasta superar el millón y, después de la pandemia, dieron otro salto del 9,7% en un solo año, hasta el récord de 1.248.511. No responde al crecimiento demográfico —la población no ha aumentado tanto—, sino a una práctica cada vez más intensa del fútbol. También cuenta la calidad de la cantera: según el CIES, el Barcelona es la segunda academia más productiva del mundo —solo por detrás del Benfica— y el Real Madrid lidera la formación específicamente para las cinco grandes ligas europeas. Anoche no se enfrentaban una potencia histórica y una potencia emergente, sino dos superpotencias consolidadas. Argentina lleva un siglo siéndolo. España apenas dos décadas. Pero ya pertenece al mismo club. Los Mundiales se ganan en un mes. Las superpotencias se construyen durante décadas.