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La izquierda de Perú y Colombia deslegitima las victorias pírricas cuando no son las suyas

Resumen

Cuando Pedro Castillo y Gustavo Petro vencieron las elecciones en Perú (2021) y Colombia (2022), respectivamente, los titulares de muchos medios no insistieron tanto en la reducida victoria que obtuvieron, como en cambio ocurre ahora con las presidenciales celebradas recientemente en ambos países.Una narrativa ... extendida por la izquierda remarca continuamente que Keiko Fujimori solo se ha impuesto por 50.000 votos , cuando hace cinco años Castillo le venció a ella incluso por menos (44.000); sin embargo, esos mismos sectores ideológicos apenas dieron importancia entonces al estrecho margen. Lo mismo sucede respecto a Colombia: se destaca que l a mitad del país no ha votado a De la Espriella , pero es que la mitad de los colombianos tampoco votó a Petro, quien, aunque ganó por algo más de margen, no pasó del 50,4% de los votos.Esa retórica viene insistiendo en que De la Espriella y Fujimori se han alzado con la victoria en unos países divididos (queriendo evidenciar que la mitad de la sociedad les da la espalda), pero es que la misma división se dio ya en las anteriores elecciones en ambas naciones, y sin embargo los titulares de prensa no empañaron de igual forma los triunfos –igualmente escasos y en medio de una gran tensión nacional– de Petro y Castillo.Noticia relacionada general No No Un atentado con explosivos altera el final de la visita de Macron en Siria Enric BonetConvocar al puebloDurante toda su presidencia, Petro se ha querido erigir en portavoz del pueblo, sin admitir que solo le votó la mitad del país. Ciertamente consolidó una mayoría de gobierno gracias al concurso de otros partidos políticos, pero esos partidos más moderados nunca se alinearon completamente con él y de hecho algunos de ellos pueden pasar a formar parte ahora del oficialismo con De la Espriella.

Cuando Pedro Castillo y Gustavo Petro vencieron las elecciones en Perú (2021) y Colombia (2022), respectivamente, los titulares de muchos medios no insistieron tanto en la reducida victoria que obtuvieron, como en cambio ocurre ahora con las presidenciales celebradas recientemente en ambos países.Una narrativa ... extendida por la izquierda remarca continuamente que Keiko Fujimori solo se ha impuesto por 50.000 votos , cuando hace cinco años Castillo le venció a ella incluso por menos (44.000); sin embargo, esos mismos sectores ideológicos apenas dieron importancia entonces al estrecho margen. Lo mismo sucede respecto a Colombia: se destaca que l a mitad del país no ha votado a De la Espriella , pero es que la mitad de los colombianos tampoco votó a Petro, quien, aunque ganó por algo más de margen, no pasó del 50,4% de los votos.Esa retórica viene insistiendo en que De la Espriella y Fujimori se han alzado con la victoria en unos países divididos (queriendo evidenciar que la mitad de la sociedad les da la espalda), pero es que la misma división se dio ya en las anteriores elecciones en ambas naciones, y sin embargo los titulares de prensa no empañaron de igual forma los triunfos –igualmente escasos y en medio de una gran tensión nacional– de Petro y Castillo.Noticia relacionada general No No Un atentado con explosivos altera el final de la visita de Macron en Siria Enric BonetConvocar al puebloDurante toda su presidencia, Petro se ha querido erigir en portavoz del pueblo, sin admitir que solo le votó la mitad del país. Ciertamente consolidó una mayoría de gobierno gracias al concurso de otros partidos políticos, pero esos partidos más moderados nunca se alinearon completamente con él y de hecho algunos de ellos pueden pasar a formar parte ahora del oficialismo con De la Espriella. Con todo, hasta el final, Petro juega con la ficción de que el pueblo está con él y ha convocado a manifestaciones callejeras para el 20 de julio, un par de semanas antes de dejar la presidencia: posiblemente se ausentará de la ceremonia de traspaso de poder, con la vana intención de deslegitimar a su sucesor.Voto exterior y en la propia circunscripciónEn Perú se ha destacado que Fujimori venció gracias al voto de los peruanos residentes en el extranjero y que, de tener en cuenta solo el voto emitido en el país, el nuevo presidente habría sido Roberto Sánchez. Quienes cuestionan la licitud del voto del exterior no la habían puesto en duda antes ; solo se han pronunciado contra una práctica habitual en todos los países cuando ha perjudicado a su candidato. Por otra parte, nada dicen de la disonancia democrática de que Sánchez pudiera ser presidente a pesar de haber recibido un escasísimo apoyo popular en la circunscripción electoral por la que se presentó a la Cámara de Diputados, de la que ha quedado excluido al no alcanzar suficientes votos. No siendo un régimen parlamentario sino presidencial, que el presidente no forme parte del Congreso no es impedimento para ser el jefe del Estado, pero es algo que resta autoridad para dar según qué lecciones.