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ABC ·

Ama tu ritmo, no tu algoritmo

Resumen

Desde hace algunas semanas he incorporado una nueva rutina . Al despertarme en la mañana y después de tomar mi café, me pongo la ropa deportiva y salgo a caminar por el Paseo Marítimo, cerca de mi casa, en Málaga . falta todos estos días y he descubierto que tardo en ir y volver exactamente cincuenta minutos. No me llevo el teléfono, me guío por la hora de un panel que está en la avenida, donde compruebo con alegría infantil que mi cuerpo funciona como el reloj que no tengo.

Desde hace algunas semanas he incorporado una nueva rutina . Al despertarme en la mañana y después de tomar mi café, me pongo la ropa deportiva y salgo a caminar por el Paseo Marítimo, cerca de mi casa, en Málaga . Lo he hecho sin ... falta todos estos días y he descubierto que tardo en ir y volver exactamente cincuenta minutos. No me llevo el teléfono, me guío por la hora de un panel que está en la avenida, donde compruebo con alegría infantil que mi cuerpo funciona como el reloj que no tengo. Durante la caminata, nunca trato de forzar la marcha. Si acelero es porque mi cuerpo lo siente así. Y si ralentizo el paso, también. «Ama tu ritmo y ritma tus acciones», me repito cada mañana el verso de Darío , reconfortado y a la vez con remordimiento por los largos periodos en que no he amado mi ritmo. En que no lo he escuchado. En que he permitido que la vida me imponga el suyo . Por supuesto, hay ocasiones donde tu ritmo es ese precisamente que la vida, generalmente con los rayos de la desgracia, te impone. Y amar el ritmo es resignarse a ese andar cojitranco que sentimos como un obstáculo.Noticia relacionada opinion No No La queja silenciosa Rodrigo Blanco CalderónPero cuando nuestro ser y nuestro entorno parecen ir al mismo ritmo, los patrones de armonía comienzan a florecer por doquier. En mi caminata encuentro invariablemente a un elenco de caminadores y corredores tempraneros que van marcando mi ruta. Una señora mayor muy enérgica, de cabello rizado, que a veces detiene su marcha de ferrocarril para intercambiar palabras con uno que otro señor mayor, secretamente enamorado. Una rubia con chaqueta deportiva cerrada hasta el cuello, que pasa como una flecha, mirando el paisaje con el rabillo de los ojos. Un anciano que se parece a Picasso , que sale a caminar vestido con pantalón de pinza, chaleco y boina. Una larga mujer, con ropa de mesera, que nunca sé si va a trabajar o viene de trabajar después de un largo turno de noche. La puntualidad con que podía prever la aparición de cada uno, me inquietó. Me sentí como el personaje de Jim Carrey en 'El show de Truman'Al principio, la puntualidad con que podía prever la aparición de cada uno, me inquietó. Me sentí como el personaje de Jim Carrey en 'El show de Truman'. El tractor rastrillando puntualmente la arena de la playa como si estuviera preparando un decorado para una película tampoco ayudaba. Después entendí que éramos, somos, como un sistema solar . Al caminar por el paseo nos incorporamos a una corriente en la que cada cuerpo aporta su propia energía y a la vez es arrastrado por la energía que el conjunto de los cuerpos crea, creamos, en ese momento.Esta rutina ha propiciado otra no menos importante: reducir significativamente el uso del teléfono celular . Según la función 'Tiempo de uso' he pasado de una media de seis horas de uso por día a una hora . Es decir, he rescatado cinco horas de vida, cada día. Horas de silencio, horas sin ruido mental, horas donde no cuesta demasiado captar el hilo musical que engarza los días. Por supuesto, también estoy d urmiendo más y mejor . Todo lo cual modifica sensiblemente la percepción de mi realidad, que en más de un aspecto se ha vuelto (perdónenme el palabro) mágica. ¿Qué entiendo por magia? Una sensación de expectativa y de amable inercia que recibe cada uno de mis gestos. Por supuesto, no faltará quien levante la ceja al leer semejantes sahumerios. Yo mismo me sorprendo por la facilidad con que el sentido se produce y se deshace continuamente. Por suerte, esto ya lo contempló el mismo Darío: «La celeste unidad que presupones/ hará brotar en ti mundos diversos/ y al resonar tus números dispersos/ pitagoriza en tus constelaciones».