Nadie puede con él
ResumenEl último rival que osó superar a Ferland Mendy en el uno contra uno vestía la camiseta del Girona, en diciembre de 2024, en un partido de Liga. Desde entonces, 21 partidos oficiales con el Real Madrid —Liga, Copa, Supercopa y Champions— y ningún extremo, lateral o mediapunta ha conseguido dejarle atrás, según datos de Opta. En casos normales, el guarismo sería incompatible para un lateral que esta temporada no ha sido capaz de encadenar más de dos partidos seguidos. Sus problemas físicos, arrastrados desde hace un año, han vuelto a frenarle otro curso más.
El último rival que osó superar a Ferland Mendy en el uno contra uno vestía la camiseta del Girona, en diciembre de 2024, en un partido de Liga. Desde entonces, 21 partidos oficiales con el Real Madrid —Liga, Copa, Supercopa y Champions— y ningún extremo, lateral o mediapunta ha conseguido dejarle atrás, según datos de Opta. En casos normales, el guarismo sería incompatible para un lateral que esta temporada no ha sido capaz de encadenar más de dos partidos seguidos. Pero hablamos de Ferland Mendy. Para lo bueno y lo menos bueno. Sus problemas físicos, arrastrados desde hace un año, han vuelto a frenarle otro curso más. Después de caer por segunda vez, regresó en el Bernabéu ante el Manchester City, brilló defensivamente durante 45 minutos memorables y al descanso ya estaba en el túnel de vestuarios con otra lesión muscular. Semanas de baja, recuperación y puesta a punto para una 'final'. El ciclo de siempre. Esa intermitencia le ha impedido ser un indiscutible para Arbeloa, que ha tenido que recurrir a Carreras, fichaje obligado el pasado verano dada esta situación, y Fran García para cubrir el carril izquierdo en su ausencia. Pero cuando llega una cita grande y Mendy está disponible, Arbeloa no duda. Ocurrió en Múnich, donde el francés fue titular en la decisiva vuelta de los cuartos pese a la falta de ritmo competitivo real. Enfrente tuvo a Michael Olise, uno de los extremos más desequilibrantes de Europa en este momento. No lo superó ni una sola vez. Y, hasta la expulsión de Camavinga y el gol de Luis Díaz, la actuación estaba encajando en una tendencia que venía sucediendo desde 2022: en cada eliminatoria de Champions en la que Mendy había tenido minutos, el Madrid había pasado de ronda. Cuatro años de racha fueron fulminados en el Allianz, aunque difícilmente se puede señalar su banda como la causa. El Madrid cayó en la lona en uno de los duelos más eléctricos y vibrantes que ha dado la competición en años, pero que se recordará por la figura del colegiado Vincic. En lo futbolístico fue un todo por el todo. La expulsión de Camavinga en el 86' abrió la puerta a los dos goles bávaros que cerraron la eliminatoria en los últimos minutos. En ese vendaval final, Mendy siguió en pie. No consuela al madridismo, pero nada borró lo que hizo durante los 90 minutos. Esa es la perfecta contradicción que lo define. Un jugador cuyo cuerpo no resiste la temporada pero cuya solidez defensiva resiste casi todo lo demás. Frágil para las exigencias del día a día, impenetrable cuando el escenario lo pide. Mendy es el lateral que siempre se rompe y al que nadie atraviesa.