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Expansión ·

Las reservas de petróleo amortiguan la subida del crudo tras seis meses de crisis en Ormuz

Resumen

Desde el inicio de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, los inventarios mundiales de crudo han caído en unos 410 millones de barriles, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). En el caso de la Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense, ésta se encuentra en torno a los 290 millones de barriles, su nivel más bajo desde 1982, según datos que manejan firmas de análisis financiero. El analista de Banco BiG Joaquín Robles explica que esta reducción obedece al intento de los gobiernos por evitar un repunte descontrolado de los precios en la primera fase de la crisis. Pese a ello, tras más de medio año de conflicto, la menor oferta en el estrecho de Ormuz, -donde de los 84 buques que llegaban a pasar hace un año, ahora sólo transita uno- se ha visto en parte compensada por el estancamiento de la demanda global.

Desde el inicio de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, los inventarios mundiales de crudo han caído en unos 410 millones de barriles, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). En el caso de la Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense, ésta se encuentra en torno a los 290 millones de barriles, su nivel más bajo desde 1982, según datos que manejan firmas de análisis financiero. El analista de Banco BiG Joaquín Robles explica que esta reducción obedece al intento de los gobiernos por evitar un repunte descontrolado de los precios en la primera fase de la crisis. Pese a ello, tras más de medio año de conflicto, la menor oferta en el estrecho de Ormuz, -donde de los 84 buques que llegaban a pasar hace un año, ahora sólo transita uno- se ha visto en parte compensada por el estancamiento de la demanda global. Esta dinámica ha permitido que el barril de petróleo brent se sitúe en una horquilla de entre 85 y 90 dólares, lejos de los máximos de 120 dólares alcanzados al inicio del conflicto, cuando los mercados descontaron el peor escenario geopolítico. Pese a esta aparente estabilización, el mercado muestra una situación que hace aumentar la tensión en las reservas de los países. Antonio Castelo, analista de iBroker, advierte de que el problema actual "no es una escasez inmediata de petróleo", sino la rápida erosión del colchón de seguridad que representan las reservas comerciales y estratégicas. Castelo señala que esta menor capacidad de amortiguación expone a los mercados de futuros a una reacción "mucho más violenta" ante eventuales ataques a infraestructuras petroleras, refinerías o buques cisterna. A ello se suma la tensión en los productos refinados, como el diésel y el combustible de aviación, cuyos márgenes de refino se han disparado por los daños sufridos en las plantas del Golfo Pérsico y de Rusia, según apunta la agencia Efe. A corto plazo, los analistas coinciden en que los mercados mantendrán una elevada prima de riesgo que se moverá en relación a los ataques y amenazas. Los expertos exponen que si las negociaciones diplomáticas permiten reabrir el paso por Ormuz, el barril de brent podría retroceder hacia la zona de los 60 a 70 dólares en tres a seis meses. Por el contrario, si el conflicto se agrava y la demanda global repunta, el precio del crudo podría superar de nuevo los 100 o 110 dólares. Ante este escenario, se reactivarían las presiones inflacionistas, lo que obligaría a los principales bancos centrales a mantener los tipos de interés elevados durante más tiempo, amenazando el crecimiento económico global. Esta situación en las reservas ha introducido una novedad tras el reciente principio de acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela para destinar el 25% de las reservas venezolanas a rellenar la reserva estratégica estadounidense, lo cual introduce un giro en el mapa energético, aunque sus efectos, señalan los expertos, no serán inmediatos. El acuerdo, por el que se darán licencias de exploración y producción a largo plazo sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas del país, busca canalizar inversiones millonarias para revivir una industria que ha sufrido una caída de producción superior al 90% en las últimas décadas. Para Robles, este pacto otorga a Washington una fuente de suministro geográficamente cercana y reduce su dependencia ante los cuellos de botella de Oriente Medio. No obstante, remarca que la naturaleza del crudo venezolano, de carácter pesado, y la necesidad de garantías jurídicas e infraestructuras retrasarán varios años la llegada de ese petróleo a las gasolineras. Castelo explica que existen "dos relojes que avanzan a velocidades diferentes", uno más rápido, el del mercado que sigue consumiendo inventarios para mantener el suministro diario, y otro más lento, el de la industria que necesitará tiempo para convertir las reservas venezolanas en producción efectiva. Según explicó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, este acuerdo "histórico" con Venezuela, que no tiene coste para el contribuyente estadounidense, va a duplicar con creces las reservas estadounidenses y aumentará considerablemente el suministro de petróleo a su país, lo que reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para todos los estadounidenses a largo plazo.