Vox promete entrar en los tres gobiernos autonómicos, pero con acuerdos distintos
Resumen«Alberto Núñez Feijóo se ha hartado de decir que Vox no quiere entrar en los gobiernos, que no quiere asumir el desgaste, que no tiene valor y que sale corriendo. Tengo que decirle que sí, que Vox tiene que gobernar en las tres ... Así despejó Santiago Abascal las dudas acerca de la entrada de su formación en los ejecutivos autonómicos junto al Partido Popular (PP). El partido, que ha logrado aumentar en número de votos, porcentaje y escaños en Extremadura, Aragón y Castilla y León, buscará garantizar «medida a medida» un cambio de políticas y, solo después, negociará su entrada en los gobiernos.
«Alberto Núñez Feijóo se ha hartado de decir que Vox no quiere entrar en los gobiernos, que no quiere asumir el desgaste, que no tiene valor y que sale corriendo. Tengo que decirle que sí, que Vox tiene que gobernar en las tres ... regiones». Así despejó Santiago Abascal las dudas acerca de la entrada de su formación en los ejecutivos autonómicos junto al Partido Popular (PP). El partido, que ha logrado aumentar en número de votos, porcentaje y escaños en Extremadura, Aragón y Castilla y León, buscará garantizar «medida a medida» un cambio de políticas y, solo después, negociará su entrada en los gobiernos. En la sede nacional de Bambú mantenían la satisfacción después de conseguir un «histórico» resultado en Castilla y León. 14 procuradores —uno más que los obtenidos en 2022— y el 18,9% de voto. La gran mayoría de encuestadoras pronosticaba que Vox pasaría el umbral del 20%, logrando el que hubiese sido un resultado crucial para el partido. A pesar de ello, los de Abascal negaron haber aceptado esa expectativa y se mostraron contentos —por lo menos públicamente— con su nueva situación en las Cortes castellanoleonesas.Ahora, comienza una nueva etapa. Tras tres meses de constante campaña electoral, Vox y PP se sentarán en tres mesas de negociación diferentes para formar gobierno. Unas conversaciones que, según anunciaron a finales de febrero, se enmarcarían en un nuevo « marco de negociación » para garantizar su éxito. En estas, Abascal y su equipo exigieron que Génova se uniese a sus candidatos para asegurar los cambios de políticas. Este será el primer paso. Si logran compromisos en firme, habrá gobiernos. De momento, como espetó el lunes Abascal, se han encontrado «con las zancadillas de Génova 13», donde están «más empeñados en hacer un relato del bloqueo que en entablar una negociación seria».Noticia relacionada general No No Ferraz busca desvincularse de la selección de sus candidatos: «Los elige la militancia» Ainhoa MartínezNo será tarea sencilla llevar a cabo las conversaciones entre las formaciones. En primer lugar porque, según denunció el líder del partido, existen demasiadas voces dentro del PP. «Un día dicen una cosa y al día siguiente la contraria», afeó Abascal, acusando a Feijóo y a Alfonso Fernández Mañueco, ganador de los comicios, de exigir escenarios diferentes: el primero abre la puerta a Vox a entrar en los gobiernos, mientras que el segundo pide liderar en solitario. La figura común en las tres negociaciones por parte de Vox será Montserrat Lluis. La secretaria general adjunta y vicesecretaria nacional de Acción de Gobierno y Coordinación Parlamentaria del partido acompañará a Óscar Fernández Calle en Extremadura, a Alejandro Nolasco en Aragón y a Carlos Pollán en Castilla y León para certificar «medidas concretas, plazos de cumplimiento y garantías». Estas conversaciones serán independientes y basadas en el poder que la población ha otorgado a Vox en cada territorio. Podría suceder que uno de los pactos se materializase más rápido que otro o que las negociaciones fracasen en una comunidad autónoma y sea necesaria una repetición electoral, algo que sería «irresponsable» para los ciudadanos y muy poco probable.Podría suceder que uno de los pactos se materializase más rápido que otro o que las negociaciones fracasen en una comunidad autónoma y sea necesaria una repetición electoralPara ello, según señaló Abascal, buscarían una fórmula para obligar a los populares a cumplir con lo pactado: «Ya veremos si lo hacemos ante notario, con penalizaciones o con cualquier cosa que se nos ocurra, quizá la primera garantía es que seamos nosotros mismos los que nos encarguemos de cumplir esas cosas», declaró. Un sistema que, de momento, no tienen claro cómo concretar en Vox. No existen vías legales para poder garantizar el cumplimiento de los pactos, aunque los de Abascal ya demostraron en 2024 que no temen abandonar los ejecutivos si chocan con las decisiones tomadas por el PP. Los plazos marcan ahora el ritmo de las negociaciones. Fuentes cercanas a la dirección del partido afean que los populares «jueguen» con los tiempos para llevarles «al extremo» y, por ello, afirman que será «difícil» cerrar alguno de los pactos antes de Semana Santa. Esto no preocupa en Bambú, el único objetivo que hay es que se consiga un «acuerdo programático» para formar los gobiernos. Sin techo Según el propio Abascal, con el resultado en Castilla y León, «no han tocado techo». Se mostró satisfecho con los 14 procuradores y declaró que el domingo rompieron, de nuevo, «su techo electoral». Destacó también que desde 2020 escucha a analistas y políticos anunciar los «certificados de defunción de Vox», pero su partido está «vivo, creciendo y va a seguir haciéndolo para suerte» de los españoles que han depositado su papeleta en las urnas.Las crisis internas protagonizadas por Javier Ortega Smith en el Ayuntamiento de Madrid y José Ángel Antelo, expresidente del partido en Murcia, han marcado esta campaña electoral. Algo que ha podido perjudicar los buenos augurios electorales que tenía Vox. A estas polémicas se suman los votos logrados por formaciones minoritarias como Se Acabó La Fiesta. El partido del eurodiputado antisistema Alvise Pérez amasó más de diecisiete mil votos —casi el doble que Podemos—. Fuentes del partido niegan que estas cifras les hayan perjudicado ya que realmente no existe un voto «transversal» que les hubiese beneficiado.