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El Gobierno desoyó avisos de expertos y militares sobre la «guerra híbrida» planteada por Marruecos en la frontera

Resumen

Ceuta vive desde hace más de tres semanas una situación de emergencia provocada por la entrada de decenas de miles de personas de forma irregular a través de la frontera con Marruecos. Un asalto masivo consumado en pocas horas, pero basado en unos parámetros ... que numerosos estudios e informes oficiales habían anticipado desde hace años y ante los que el Gobierno permaneció impasible.Pese a que el uso de las migraciones como elemento de presión política y diplomática es objeto de estudio desde hace décadas, en España las últimas alarmas las encendió la crisis vivida también por Ceuta en el año 2021. Un prolegómeno de lo acaecido este verano, ya que entonces fueron unas 8.000 las personas que entraron ilegalmente a España frente a las 80.000 que calcula ahora el Gobierno de la ciudad autónoma.

Ceuta vive desde hace más de tres semanas una situación de emergencia provocada por la entrada de decenas de miles de personas de forma irregular a través de la frontera con Marruecos. Un asalto masivo consumado en pocas horas, pero basado en unos parámetros ... que numerosos estudios e informes oficiales habían anticipado desde hace años y ante los que el Gobierno permaneció impasible.Pese a que el uso de las migraciones como elemento de presión política y diplomática es objeto de estudio desde hace décadas, en España las últimas alarmas las encendió la crisis vivida también por Ceuta en el año 2021. Un prolegómeno de lo acaecido este verano, ya que entonces fueron unas 8.000 las personas que entraron ilegalmente a España frente a las 80.000 que calcula ahora el Gobierno de la ciudad autónoma. Hace cinco años la crisis fue directamente relacionada con el deterioro de las relaciones entre Marruecos y España debido al traslado a un hospital español del líder polisario Brahim Ghali, y desde entonces han sido numerosos los análisis que han advertido del uso de las migraciones en la frontera sur de Europa como medida coercitiva.En este escenario, el Gobierno no solo ha pasado por alto los estudios de expertos o militares, sino que ni siquiera ha tenido en cuenta sus propios informes y recomendaciones. Solo una semana después de la crisis de 2021, el entonces director de gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo, anunció en el Congreso que el Ejecutivo diseñaría un plan global de seguridad para Ceuta y Melilla. Él mismo definió la crisis con Marruecos como «una herramienta más de las utilizadas en el marco de las estrategias híbridas». Ese plan específico para las dos ciudades autónomas fue contemplado en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada ese mismo año —aún vigente—, que además reconoció que Ceuta y Melilla, por su situación geográfica y por la especificidad de su frontera, «requieren de una especial atención para garantizar la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos». Un plan que sin embargo sigue guardado en un cajón y nunca se ha materializado.Pese a ello, la idea de los riesgos de las estrategias híbridas y de los flujos migratorios ha seguido ocupando espacio en los diferentes informes anuales publicados por el Departamento de Seguridad Nacional. En el mismo año 2021, este documento oficial asumía que la «instrumentalización de los flujos migratorios con el objetivo de lograr réditos políticos» era un fenómeno que había aumentado durante los últimos meses y afectado directamente a España. «Esta realidad obliga a dotarse de instrumentos, tanto a nivel nacional como comunitario, para lograr contrarrestar este tipo de acciones con la máxima agilidad», apremiaba.Las medidas sin embargo siguieron sin llegar y los informes continuaron apuntando en la misma dirección. Por ejemplo, en 2022, Seguridad Nacional señalaba el retorno de los inmigrantes irregulares como la medida «más efectiva» para desincentivar los intentos de salida y reconocía que «sería necesario asegurar el correcto y eficaz cumplimiento de los acuerdos de retorno ya establecidos con Marruecos, Mauritania, Argelia y Senegal». También continuó el análisis de las amenazas híbridas y ese mismo año, aunque asociado a la invasión de Ucrania, el organismo oficial advertía de que el empleo de estas estrategias «permite a potencias medias contemplar la confrontación en la zona gris con la convicción de alcanzar sus objetivos políticos sin llegar a causar un conflicto armado, aunque con el riesgo de desencadenar una escalada difícil de controlar».La Estrategia de Seguridad Nacional asume que Ceuta y Melilla requieren de «una especial atención» para garantizar la seguridadNumerosos expertos coinciden en que uno de los riesgos que ha asumido España, y con ella la Unión Europea, ha sido el de depositar en Marruecos la confianza para el control de la frontera. De hecho, el último informe de Seguridad Nacional, correspondiente a 2025 aunque aprobado hace solo unos meses, constata un incremento de entradas ilegales a través de Ceuta y Melilla relacionado sobre todo con las personas que tratan de sortear la frontera a través del mar. En cuanto a la valla que separa las ciudades autónomas con Marruecos, asume que fue posible un «control riguroso» de los intentos de salto masivo gracias al «gran despliegue perimetral» de la gendarmería marroquí y sus Fuerzas Armadas, constatando así que el control lo tiene el país vecino.Pero estos no son los únicos análisis que han abordado el fenómeno durante los últimos años, ya que numerosos estudios universitarios o dependientes del Ministerio de Defensa arrojan conclusiones similares. «La experiencia ha demostrado que la migración puede ser instrumentalizada por distintos actores, como redes criminales con el fin de obtener beneficio o Estados que utilizan el flujo migratorio como herramienta de presión política», apunta el comandante del Ejército Joaquín Peral en un artículo publicado por la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas. Estos documentos reflejan la únicamente la opinión de sus autores y no la oficial del organismo, pero son numerosos los que estudios que fueron poniendo pistas sobre la crisis que sufre Ceuta este verano.Otro análisis del comandante Emilio José Arias Otero analiza la disuasión como elemento fundamental en la prevención de conflictos y la protección de los intereses nacionales. «Tras un minucioso estudio del comportamiento español en el plano diplomático, podemos concluir que no ha existido una consistente postura diplomática nacional frente a las reivindicaciones de Marruecos sobre Ceuta y Melilla. Esto debilita el resultado de la disuasión y afecta de forma inevitable a su credibilidad y disposición a enfrentarse a esta amenaza», concluye. En un crítico repaso de la situación, advierte de que ceder en ciertas reivindicaciones sin exigir nada a cambio «es una forma peligrosa de relacionarse entre Estados en disputa» y también avisa del peligro de confiar toda nuestra seguridad a organismos internacionales: «España no puede caer en el error de sentir que los intereses nacionales son compartidos con nuestros socios. Es por ello por lo que deben de mantenerse esfuerzos paralelos en la disuasión por extensión y a su vez en la propia capacidad de disuadir a aquellas amenazas de carácter únicamente nacional«.El Gobierno anunció en 2021 un plan global de seguridad para las ciudades autónomas que aún no ha sido aprobadoEn esta línea, el considerado 'think tank' del Ministerio de Defensa, el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), publicó en marzo de este año uno de sus cuadernos estratégicos dedicado a los puertos del Estado y la defensa nacional, en el que militares de alto rango y civiles coinciden en la importancia marítima de Ceuta y Melilla y las presiones de Marruecos. En una de sus conclusiones apremia a la puesta en marcha de «una política diferenciada de Estado» para los puertos de ambas ciudades, «cuyo especial aislamiento requiere una estrategia específica de enclave fronterizo singular».«¿Por qué ha ocurrido?»Las alertas han sido compartidas por numerosas instituciones como el Observatorio de Ceuta y Melilla, dependiente del Instituto de Seguridad y Cultura y fiel vigía de la situación de las dos ciudades autónomas. Ya en noviembre de 2021, una de sus publicaciones alertaba del uso de estrategias híbridas por marte de Marruecos para influir en el futuro político de ambas ciudades autónomas. Se trata de actuaciones en la denominada 'zona gris' mediante múltiples procedimientos que el organismo divide en cuatro niveles de escalada: «Configuración del entorno, interferencia, desestabilización y empleo limitado y directo de la fuerza«.Entre los numerosos artículos que analizan el fenómeno, tanto periodísticos como académicos, el capitán de Fragata Augusto Conte de los Ríos, en la revista Ejércitos, apunta que Ceuta y Melilla son percibidas por Rabat como «anomalías geoestratégicas» y por ello están en la diana de una estrategia híbrida de presión que combina instrumentos económicos, políticos y de seguridad, incluyendo un uso instrumental de la migración.Ahora, una vez consumado el asalto masivo a la frontera por el que miles de personas en situación ilegal permanecen en España, los informes enfilan el mismo camino que siguieron hace cinco años con escasas consecuencias. «Mientras las autoridades se centraban en dar respuesta y gestionar la situación, un gran número de preguntas quedan por responderse: ¿por qué ha ocurrido? ¿a quién beneficiaba esa situación en último lugar?», pregunta la investigadora del Real Instituto Elcano Rut Bermejo.