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"Anatomía de una foto: Aday Mara, el baloncesto español puede soñar"

Resumen

Un jugador de baloncesto intentando cortar la red del aro después de ganar un título. En esta imagen, al jugador le rodean una nube de fotógrafos y compañeros. Se trata de Aday Mara, que ha ganado con Michigan la Conferencia Big Ten, la más antigua de Estados Unidos y una de las más prestigiosas dentro de la División I de la NCAA. El pívot aragonés de 2,20 y 20 años está cortando la red sin subirse a los hombros de ningún compañero, como suele ser habitual.

Vean la foto. Un jugador de baloncesto intentando cortar la red del aro después de ganar un título. Es un rito ancestral en este deporte. En esta imagen, al jugador le rodean una nube de fotógrafos y compañeros. Se trata de Aday Mara, que ha ganado con Michigan la Conferencia Big Ten, la más antigua de Estados Unidos y una de las más prestigiosas dentro de la División I de la NCAA. El pívot aragonés de 2,20 y 20 años está cortando la red sin subirse a los hombros de ningún compañero, como suele ser habitual. Aday llega a los 3.05 sin saltar. Y esto puede que no signifique nada tratándose de un jugador tan grande en tamaño y al mismo tiempo implique muchas cosas. A simple vista, el baloncesto español puede soñar: ahí tiene un jugador diferencial y especial, un pilar para reconstruir su imperio. Los fotógrafos enfocan hacia arriba, ¿cómo no? Los aficionados usan también su móvil extendiendo su brazo hacia las alturas. Hay una escalera amarilla a un lado, inútil en ese momento. Sus compañeros en los Wolverines, con la camiseta conmemorativa de turno y la gorra, esbozan una sonrisa. Saben cómo se las gasta el zaragozano. No se trata del asombro que genera ver a un chico cortar la red desde el suelo. Al final y al cabo, Mara es un gigante con una envergadura de 2.31 y unos brazos larguísimos. Puede llegar. El asunto es que Aday no sólo tiene una dimensión colosal a simple vista: puede ser un extraordinario jugador de baloncesto, el factor diferencial, el Pau de una nueva generación de jugadores que elevarán a la selección en los próximos años. Hay esperanzas fundadas. La FEB, a través de Elisa Aguilar y Chus Mateo, con la supervisión continua de Dani Gómez, el ojo que todo lo ve en Estados Unidos, confirmaron en el viaje de enero que Aday ha evolucionado en lo deportivo y también en lo personal. El seleccionador, con la cautela que implica analizar a un jugador aún en desarrollo físico, lo ve incluso más grande que Tavares. Palabras mayores. Sus dimensiones imponen. “Hay que verle en persona para hacerse una idea de lo que es". Mara, más asentado y con más confianza en Estados Unidos tras dos años poco fructíferos en UCLA, podría aparecer incluso en primera ronda del ‘draft’ de la NBA, quizá el más selecto de los últimos 15 años por la categoría de los jugadores que concurrirán. Mara, salvo giro imprevisto de los acontecimientos, estará con la selección absoluta este verano. Hay partidos y oportunidades: Ventanas FIBA de clasificación para el Mundial de Qatar 2027 a primeros de julio (primera fase, Dinamarca y Georgia en Tiblisi) y a finales de agosto (inicio de la segunda fase). El plan es también hacer una concentración con algunos de los chicos que están despuntando en Estados Unidos. Aday, que ha promediado 11,3 puntos, 6,5 rebotes y 2,5 tapones en 22 minutos, estará en el ‘March Madness’ y tiene opciones de llegar a la Final Four de Indianápolis. Michigan ha perdido dos partidos en toda la temporada (29-2). Volvamos a la foto. Posiblemente, Aday esté de puntillas. Pero no hay que tomarse el tema así ni ser superficial: hay que creer y tener paciencia para construir. La generación Aday tendrá la red al alcance de la mano.