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Expansión ·

Starmer dimite como primer ministro de Reino Unido y deja paso a Andy Burnham

Resumen

El primer ministro británico ha presentado su dimisión este lunes para dar paso, con casi toda probabilidad, a Andy Burnham, el hasta ahora alcalde de Mánchester. Será el séptimo primer ministro en los diez años que se cumplen mañana desde el referéndum del Brexit. El pronto ex primer ministro ha pedido al Comité Nacional Ejecutivo de su partido que convoque unas primarias para el liderazgo del partido (y, en consecuencia, en Downing Street) el 9 de julio, con las que se formalizaría el relevo. Si solo se presenta Andy Burnham, este podría convertirse en primer ministro hacia el 16 o 17 de julio.

Keir Starmer ya no puede más. El primer ministro británico ha presentado su dimisión este lunes para dar paso, con casi toda probabilidad, a Andy Burnham, el hasta ahora alcalde de Mánchester. Será el séptimo primer ministro en los diez años que se cumplen mañana desde el referéndum del Brexit. El pronto ex primer ministro ha pedido al Comité Nacional Ejecutivo de su partido que convoque unas primarias para el liderazgo del partido (y, en consecuencia, en Downing Street) el 9 de julio, con las que se formalizaría el relevo. Si solo se presenta Andy Burnham, este podría convertirse en primer ministro hacia el 16 o 17 de julio. Será lo que sucederá, dado que Wes Streeting, exministro de Sanidad y único contrincante previsible, ha dicho hoy que respalda a Burnham. En el momento de publicar esta información, tanto la libra, como la Bolsa y la deuda pública apenas sufrían variaciones. Starmer dice que deja un país en mejor situación que cuando asumió el cargo, en julio de 2024, porque la economía crece a mayor velocidad que la de sus vecinos, los salarios avanzan por encima de la inflación y las listas de espera de la sanidad pública bajan al mayor ritmo en 17 años. También se ha felicitado por restablecer las relaciones con sus aliados, en referencia al acercamiento a la Unión Europea. VÍDEO | Keir Starmer anuncia su dimisión como primer ministro y líder del Partido Laborista. En un discurso de seis minutos frente al número 10 de Downing Street en el que se ha emocionado al recordar a su familia, el primer ministro británico se ha despedido esta mañana, a las 9.30 horas de Londres, afirmando que ha "restablecido la confianza en la economía, la defensa y la seguridad nacional" tras haber heredado un Partido Laborista que estaba en "quiebra política, financiera y moral", además de corroído por el "antisemitismo". Starmer, que a primera hora de la mañana ya le había comunicado su decisión al rey, Carlos III, ha asegurado que ha meditado si él era la mejor persona para liderar el el país y el partido hasta las próximas generales y, tras convencerse de que no, ha "aceptado la respuesta con buena disposición" porque suponía "poner por delante el país que quiero". Presión al alza El premier no ha aguantado la enorme presión que ha recibido desde que Burnham ganó, el pasado jueves, las elecciones en la pequeña circunscripción de Makerfield, donde algo más de 70.000 electores, en último término, han acabado decidiendo el futuro de 70 millones de británicos. Burnham se presentó para lograr el acta de diputado y retar a Starmer como primer ministro. El premier había venido asegurando hasta las elecciones del jueves que se presentaría a unas posibles primarias, aunque había advertido del "caos" en el que se sumiría el país en tal escenario. Es lo que había sucedido con los tories y que él había prometido evitar. No sucederá y lo que Starmer busca con su dimisión hoy es una transición ordenada, probablemente en pocas semanas. Además, se ha comprometido a apoyar a su sucesor. Uno de los cambios será el de ministro de Hacienda, cargo en que el que todas las quinielas apuntan a un relevo de Rachel Reeves, una de las más fieles guardianas de la ortodoxia financiera del Gobierno laborista. Incógnitas sobre Burnham Existen numerosas incógnitas sobre cuál será el programa de Burnham, dados los cambios de opinión de las últimas semanas en temas como la disciplina financiera o el acercamiento a la Unión Europea. El premier se había resistido a salir de Downing Street el pasado febrero, en pleno escándalo por las revelaciones de las relaciones de su antiguo embajador en Estados Unidos, Peter Mandelson, con el pederasta Jeffrey Epstein. La gota que colmó el vaso del descontento en su partido fue el desastre en las elecciones municipales parciales y para renovar los parlamentos de Escocia y Gales del pasado 7 de mayo, en las que el Laborismo sufrió una derrota humillante. En Gales perdió el poder por primera vez en 30 años, en Escocia consiguió ser segunda fuerza, pero en las locales se hundió: se dejó dos tercios de los concejales que se votaban, con un Reform al alza que parecía imparable. En último término, los votantes se habían movilizado contra Starmer. Hace apenas dos años No han pasado ni dos años desde que Starmer ganó de forma arrolladora las elecciones generales. Desde el principio su popularidad y la del laborismo han ido cayendo en paralelo al alza de Reform, el partido de extrema derecha anti-Unión Europea. La economía no termina de arrancar y el primer ministro no conecta con la población, que sigue sufriendo para llegar a final de mes. El ala más a la izquierda del partido llevaba meses buscando cómo dar un golpe y forzó unas elecciones parciales en una pequeña circunscripción, cerca de Mánchester, el pasado jueves. El candidato laborista, Andy Burnham, ganó con autoridad y fue capaz de relegar a Reform. El considerado Rey del Norte está a punto de convertirse en primer ministro de Reino Unido.