El FMI mejora el PIB de España al 2,5% este año, pero alerta de la abultada inflación
ResumenHay dos grandes denominadores comunes en las previsiones más recientes de los principales organismos económicos nacionales e internacionales. De un lado, el PIB mundial está mostrando más resiliencia de la esperada ante el shock energético provocado por el conflicto en Oriente Próximo, que ha entrado ya en su octavo mes y no tiene visos de una pronta resolución. Y de otro, que lo peor puede estar por venir en forma de una inflación más alta y recalcitrante, así como del posible impacto sobre la actividad de las subidas de los tipos de interés para combatirla, que ya están encareciendo el coste de la deuda. Por eso, las predicciones de las últimas semanas muestran una de cal y otra de arena, revisando al alza los pronósticos de PIB pero también los de inflación y alertando de que el impacto de la crisis energética no es, ni mucho menos, homogéneo entre países.
Hay dos grandes denominadores comunes en las previsiones más recientes de los principales organismos económicos nacionales e internacionales. De un lado, el PIB mundial está mostrando más resiliencia de la esperada ante el shock energético provocado por el conflicto en Oriente Próximo, que ha entrado ya en su octavo mes y no tiene visos de una pronta resolución. Y de otro, que lo peor puede estar por venir en forma de una inflación más alta y recalcitrante, así como del posible impacto sobre la actividad de las subidas de los tipos de interés para combatirla, que ya están encareciendo el coste de la deuda. Por eso, las predicciones de las últimas semanas muestran una de cal y otra de arena, revisando al alza los pronósticos de PIB pero también los de inflación y alertando de que el impacto de la crisis energética no es, ni mucho menos, homogéneo entre países. El Fondo Monetario Internacional (FMI), que esta semana ha iniciado en Bangkok (Tailandia) sus asambleas mundiales, prevé ahora un crecimiento del PIB global del 3,1% en 2026, una décima más que en la actualización de su informe de perspectivas de julio, mientras que mantiene en el 3,4% su pronóstico para 2027. Así lo refleja su último Panorama Económico Mundial, publicado este martes, en el que destaca que "la actividad durante el primer semestre de 2026 se mantuvo mejor de lo previsto, a pesar de la prolongada guerra en Oriente Próximo y las continuas presiones derivadas de las tensiones comerciales". El FMI atribuye en parte esta resiliencia al ciclo tecnológico, que, gracias a la fuerte inversión en inteligencia artificial (IA), está impulsando la demanda. A eso se añaden los planes anticrisis desplegados por los gobiernos, lo que, sumado a la propia capacidad de adaptación de los países (aunque no todos, ni por igual), "han permitido a las economías capear los shocks negativos hasta la fecha", ha señalado el organismo dirigido por Kristalina Georgieva, que ha resaltado también que "una menor intensidad energética que en décadas anteriores ha contribuido a mitigar el impacto de la guerra en la actividad económica". Eso sí, el organismo multilateral advierte de que esta resiliencia es muy desigual y con márgenes para hacer frente a la crisis que "no son ilimitados". De hecho, el FMI advierte de que "los inventarios se han reducido, los mercados de materias primas siguen siendo vulnerables, la fragmentación podría lastrar aún más la eficiencia, la incertidumbre prolongada podría acabar afectando negativamente a la confianza, las restricciones energéticas podrían frenar el impulso generado por la IA y las condiciones de financiación podrían cambiar bruscamente por diversos motivos, incluidas las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal". En este contexto, el organismo multilateral alerta de que "los mercados financieros mundiales afrontan riesgos cada vez mayores a causa de la IA, los rendimientos de los bonos y los ciberataques". Esto es, los países deben apuntalar la sostenibilidad de su deuda, que en términos generales sigue siendo muy elevada; fortalecer las defensas frente a los ciberataques, y vigilar muy estrechamente el desarrollo de la IA, porque "si la inversión y la rentabilidad vinculadas a la IA pierden fuerza, las expectativas optimistas podrían desvanecerse y desencadenar una corrección de los precios de los activos relacionados con el sector de la inteligencia artificial", lo que repercutiría negativamente en la economía real. Un rosario de amenazas que ilustra el difícil contexto geopolítico por el que navega la economía mundial, que, no obstante, vuelve a demostrar que ha aprendido a atravesar aguas muy turbulentas y mantenerse a flote, aunque el FMI alerta de que esta resiliencia se encuentra bajo presión y ve urgente reforzar la capacidad de suministro y reponer las reservas energéticas para evitar que las crisis geopolíticas se transmitan con mayor fuerza a los precios de la energía. Y en este convulso escenario, sigue sorprendiendo la resistencia de la economía española, que este martes se ha beneficiado de una de las mayores revisiones al alza efectuadas por el FMI. El Fondo prevé ahora que el PIB de España crezca un 2,5% en 2026, cuatro décimas más de lo que estimaba en julio, mientras que mantiene en el 1,8% el avance esperado para 2027. El vaticinio del FMI es ligeramente menos optimista que el de organismos como la OCDE o el Banco de España, que, en línea con la previsión que defiende el Gobierno español, auguran un crecimiento del 2,6% este año. En cualquier caso, España seguirá liderando el crecimiento en la zona euro. Y lo hará a pesar de que el FMI ha revisado al alza con fuerza sus previsiones para algunas de las grandes economías del bloque, empezando por Alemania, que empieza a vislumbrar la salida del túnel con un alza del PIB del 1,3% este año, 6 décimas más de lo que el Fondo preveía en julio. No ocurre lo mismo con Francia, país inmerso en una grave crisis política y con serios problemas en sus cuentas públicas, que este año apenas crecerá un 0,4%, dos décimas menos de lo estimado en el informe anterior. Italia, por contra, ve mejorado su pronóstico en tres décimas, hasta el 0,8%. En conjunto, el FMI vaticina que la eurozona avanzará un 1,1% este año, dos décimas por encima de las proyecciones de julio, pero aun así menos de la mitad que España. Coincidiendo con las proyecciones de la OCDE, las del FMI también apuntan a que España crecerá en términos porcentuales más que EEUU este año, en el que lo hará un 2,3%. El problema es que el horizonte de la economía europea se ve encapotado por unas elevados presiones inflacionarias que aún podrían ir a más. "Un estancamiento prolongado o una mayor escalada en Oriente Medio o Ucrania podrían elevar los precios de las materias primas y aumentar su volatilidad durante más tiempo, agudizando las presiones inflacionistas", alerta el FMI, que vaticina una inflación general mundial del 4,7% en 2026 y todavía del 4,1% en 2027. En España, el Fondo prevé una inflación media del 3,7% este año, siete décimas más que en su pronóstico anterior y un punto porcentual más que en 2025, antes de relajarse al 2,7% en 2027. En la eurozona, el alza de precios rondará en promedio el 3,1% en 2026 y el 2,8% en 2027. Para España, el dato de 2026 no es una buena noticia porque se mantendrá en lo que resta de año la brecha negativa con sus principales homólogos europeos, que son, a su vez, sus grandes socios comerciales. Una inflación más alta mina la competitividad de las exportaciones españolas. Según el FMI, la inflación alemana cerrará este año en una media del 2,7%, un punto porcentual menos que España; la francesa en el 2,4%, y la italiana en el 3,3%, todas por debajo del IPC español. En el caso de China y al igual que la OCDE, el Fondo Monetario Internacional también aprecia una gradual desaceleración: con un alza del PIB del 5% en 2025 que se reducirá al 4,5% este año y al 4% en 2027, lo que supone un recorte de una décima en ambos años respecto a las estimaciones de julio.