El 'falso' milagro español de Santa Madre... es pura ciencia: nutrición y planificación de Fórmula 1 para el "Ferrari" humano Kejelcha
ResumenA veces, muy pocas, pero algunas veces sí, ser segundo es el inicio de una transformación. Tras ver cómo se quedaba a escasos 11 segundos de romper la cinta, Yomif cruza la meta. Hay euforia alrededor, aplausos y él busca a Alfonso Beltrá. Sólo quiere pedirle perdón a quien le acababa de cambiar la vida.
A veces, muy pocas, pero algunas veces sí, ser segundo es el inicio de una transformación. Tras ver cómo se quedaba a escasos 11 segundos de romper la cinta, Yomif cruza la meta. Hay euforia alrededor, aplausos y él busca a Alfonso Beltrá. Le abraza sin mirar el cronómetro. Sólo quiere pedirle perdón a quien le acababa de cambiar la vida. «Lo siento. He perdido la carrera», dice tras cruzar la meta de la maratón de Londres en 1:59:41. Ha hecho lo imposible. Es el debutante más veloz de la historia... Lo hace en «el mejor de todos los major», a decir del gran Abel Antón. Algunos hablan de milagro. En sus botes había un emblema, dos palabras sin espacio. Santa Madre. Mas no hubo milagro. Sólo ciencia: nutrición y planificación. Había, ese domingo 26 de abril, conseguido lo que ni el propio Eliud Kipchoge pudo en competición oficial. Alfonso le devuelve el abrazo y le dice: «Pero qué estás diciendo Yomif, disfruta, que has hecho historia». Con Beltrá, quien nos muestra toda su planificación: gramos, kilómetros, tiempos, posiciones en carrera..., reconstruimos una proeza de cálculo que se gestó desde sus cuarteles generales en la Comunidad Valenciana. Beltrá y su equipo le impulsaron a dar el salto a otra jerarquía. Antes dominaba la mitad de la distancia, ahora ha tocado las puertas del cielo. «Era la primera vez que corría en carrera más de 21 kilómetros. Corrió el doble. El salto es muy grande. Es casi otro deporte», relata el fundador de Santa Madre. Se ha hablado ya de las zapatillas como clave, pero poco del factor nutricional. «Hemos visto atletas de máximo nivel debutar en 2:03 o 2:04, que era lo lógico en su caso. Otros se han ido a 2:06 o 2:07 y nunca han llegado a adaptarse. Está claro que el conocimiento del cuerpo, la alimentación y todo lo que influye es más del 50% de la carrera». La estrategia desarrollada se parece más a la de la Fórmula 1 que a las carreras de mitos como Antón. Queda en la prehistoria la era de los plátanos para nutrirse. Es el pleistoceno de la maratón. Beltrá habla de Yomif como un «Ferrari que destruye todo lo que pilla. Nosotros calculamos que su cuerpo estaba consumiendo unos 290 gramos de hidratos de carbono a la hora durante la maratón. Por mucho que intentemos comer durante la carrera, siempre vamos en déficit». La clave. EL PRELUDIO A principios de año, Kejelcha era un príncipe de las categorías intermedias. Y Beltrá y su equipo vieron un potencial único en él. Mezcla de intuición y oportunidad. Tenía problemas frecuentes con otros suplementos y le ofrecen un plan de acción. «¿Por qué Yomif? Porque tiene un histórico que pocos tienen. Es, probablemente, el mejor corredor de la historia antes de correr maratón. Ha sido campeón antes: el mejor en 1.500 metros, en 3.000, en 10K, en media maratón... Sabíamos que le podíamos hacer correr muy rápido». Pero la maratón es otro universo, es la élite de la élite. Por algo es la semilla que dio lugar a las Olimpiadas. «Por eso era impensable pensar en bajar de las dos horas en 11 semanas». Se presentan. Su empresa se llama Santa Madre. Un nombre peculiar en sí mismo. Su origen tiene que ver justamente con creer. «Cuando lanzas una marca como la nuestra, lo más difícil es lograr la confianza, y más en suplementos nutricionales. Utilizamos el nombre de madre como esa persona que da tranquilidad. No queríamos una denominación agresiva, de Power algo ni nada por el estilo. Y Santa era para elevar el nombre y darle fuerza». EL COPROTAGONISTA Alfonso Beltrá cuenta quién es. «Treinta y nueve años. De Alicante. Formación en Ciencias del Deporte y máster en nutrición. Una vida dedicada al rendimiento». Afable, busca explicar la filosofía de su empresa. «Entender la fisiología es la base de todo». Era una apuesta personal por conseguir nuevas plusmarcas. «Estábamos viendo una nueva tendencia: la ingesta más alta de carbohidratos durante el esfuerzo estaba aumentando el rendimiento de los atletas. El reto era hacer un producto que el cuerpo pudiera asimilar. En ese momento no había marcas con la clarividencia de crear un producto acorde a cómo el intestino absorbía ese hidrato de carbono y lo metía en la sangre». El atleta Yomif Kejelcha comenzó a aplicar el método de la empresa española con sede en Alicante, desde enero de 2026, en Etiopía.FOTOGRAFÍAS: SANTA MADRE Con este fin creó su empresa, que sólo tiene cuatro años y medio de vida. Su facturación se mide ya en millones. No suelta datos precisos por no dar pistas a la competencia. Pelea contra multinacionales que reciben en rondas de financiación decenas de millones. «La gente piensa que ahora nos vamos a meter en una lucha de David contra Goliat. Pero aquí jugamos partiendo de una base: el conocimiento». No pagan a sus atletas. Planifican con ellos desde su nutrición a la posición en carrera. «Utilizamos nuestras investigaciones para mejorar su rendimiento. Al trabajar tan cerca del atleta se genera de este modo mucha información nueva, que no está escrita». Estas ideas convencen a Yomif. Es enero de 2026. Once semanas quedan para debutar. «Normalmente se necesitan entre cuatro o cinco meses para preparar tu primera maratón». No hay precedentes. PLAN DE NUTRICIÓN «La preparación consistía no sólo en correr. Era calcularlo todo. Analíticas cada tres semanas. Monitorización diaria. Sueño, fatiga, digestión. Cada día tenía un plan de nutrición durante el entrenamiento y fuera del entrenamiento». El entrenamiento deja de ser físico únicamente. Pasa, en su caso, a ser también fisiológico. «El entrenamiento es un estímulo. Pero si no sabes qué pasa dentro del cuerpo, vas a ciegas». Después de 11 semanas y un proceso minucioso, se presentó a la Maratón de Londres a hacer historia. En la imagen, Alfonso Beltrá en plena preparación de lo que ingerirá Kejelcha en su debut. «El objetivo: absorber más. Más carbohidratos. Más carga. Más trabajo». El problema real: los límites del estómago. Los que conocen de atletismo coinciden en que esa es la clave con los geles: eliminar la repugnancia y el malestar. Kejelcha arrastraba precisamente problemas digestivos. «Cuando su cuerpo está muy debilitado, lo primero que le falla es el aparato digestivo. Había vomitado en Valencia». Su intolerancia a otros productos le había lastrado. «En la maratón, el cuerpo se convierte precisamente en una contradicción: necesitas comer mientras estás al límite. El reto era crear un producto que el cuerpo de Yomif pudiera asimilar sin náuseas». Otra palabra clave: la absorción para un cuerpo de 59,5 kilos de peso [y, cabe señalar, 186 centímetros de estatura]. «Con esos casi 300 gramos de hidratos por hora de consumo energético, por mucho que intentemos comer durante la carrera, siempre vamos en déficit. Por eso nuestra estrategia ha sido salir lleno. Hemos ido estimulando al cuerpo diariamente. Eso hace que puedas absorber más entrenamiento, generar menos daño muscular y disminuir el riesgo de lesión». Completaron el plan la noche anterior a la carrera con «580 gramos de arroz y 180 de patata asada. Proteína mínima. Energía máxima». EL DÍA D Faltan 14 horas para la carrera. Londres va a tener un gran día. «Preparamos toda la estrategia. Estudiamos cuál era la posición óptima para correr en cada momento. Simulamos qué pasaría durante la prueba, quién tomaría la primera posición, quién la segunda, cuándo se movería cada uno. Lo teníamos todo medido». Son 21 páginas de telemetría atlética, a las que ha tenido acceso Crónica, donde se explica en profundidad lo que pasaría en cada momento de la carrera y cómo debía responder Yomif. Imagen antes de la decisiva maratón. Hay también frases de autoayuda. Es esencial recordar lo básico. «Táctica. Corre con inteligencia. La responsabilidad recae en los demás, tu oportunidad está en aprovecharla», en la página dos. «Come. Alimenta tu cuerpo. Escucha a tu cuerpo. Sigue el plan. Pero si en algún momento sientes malestar estomacal, no te fuerces», página cuatro. Primera ingesta, antes de la salida, «un gel con 45 gramos de carbohidrato y 100 miligramos de cafeína y unos 120 mililitros de agua» Durante la pre carrera y la carrera: 287 gramos planificados. Distribuidos a partir del kilómetro 10 al 35, cada cinco kilómetros. «Hasta el líquido que se queda en el bidón lo calculamos con jeringuillas». En la página ocho, otro hecho evidente pero trascendente. «El viento es tu peor enemigo». Lo recalca Beltrá: «Estudiamos por dónde entraba en cada calle, la posición óptima, quién tiraría en cada momento». Por la mañana, antes de correr, bebe un prototipo creado sólo para él. Una fórmula secreta que aún no sale al mercado. No hay resistencia. Ahora queda que todo salga bien en las calles de Londres. Hasta en la Fórmula 1 existe el factor humano. ¿Algo falló? VA SALIENDO BIEN En el kilómetro 10, ingiere un nutriente bautizado por los runners. «El nombre salió de los deportistas: todos coincidían en que era como si les reiniciase el cuerpo». El Reset Gel. «Disminuye el daño muscular, baja la inflamación. Es como un recuperador durante el esfuerzo» [el detalle con ingredientes en la infografía adjunta]. La secuencia de toma de los bidones va bien. Hasta el kilómetro 25 y el 35. No logra pillarlos. Aun así sigue el ritmo del líder. Hasta que su cuerpo se ralentiza. «Kejelcha se vacía en el kilómetro 41... Me dijo: "No me respondían las piernas"». Al llegar a meta no se da cuenta del récord. Sólo la derrota. «He perdido la carrera». Debuta superando un límite humano. Pero él sólo piensa en dos bidones que pudieron cambiarlo todo. El ganador Sabastian Sawe llegó 11 segundos antes. Ambos consiguieron bajar de las dos horas. «No hay récord sin rival». Para Kejelcha, tras la serenidad del tiempo, es una victoria. Para Beltrá es un reset. «Santa Madre prepara ahora un laboratorio nuevo. Queremos examinar minuciosamente al atleta y replicar condiciones climatológicas: viento, humedad. Controlar variables. Seguir aprendiendo. Hay que entender que no somos sólo geles. Luchamos por crear conocimiento». Ya se sabe hoy que no pillar esos dos bidones le generó un déficit de 19 gramos de hidratos de carbono. «Calculamos que esos gramos exactamente le daban para 1,4 kilómetros». ¿El récord? «Hay que tener en cuenta que cuando se queda sin energía, en el kilómetro 41, ya estaba casi hecho. Si llegaban al sprint juntos, Yomif es mucho más rápido... Pero esto es sólo el inicio del futuro».