Sets más cortos, partidos resueltos en un tie-break e incluso eliminar el histórico 15-30-40
ResumenEl tenis lleva años clavado en un debate sobre su modernización. Los Grand Slam multiplican sus ingresos en las últimas ediciones y las últimas finales entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner han registrado audiencias históricas, pero al resto de torneos y de partidos les cuesta atraer al público. Hay que acortar los tiempos, hacer el juego más ágil y más fresco, se supone, pero nadie se pone de acuerdo en cómo. Últimamente han aparecido varias propuestas, y alguna está ya sobre la mesa de la ATP y la WTA; otra cosa es que lleguen a aplicarse.
El tenis lleva años clavado en un debate sobre su modernización. Los Grand Slam multiplican sus ingresos en las últimas ediciones y las últimas finales entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner han registrado audiencias históricas, pero al resto de torneos y de partidos les cuesta atraer al público. Hay que acortar los tiempos, hacer el juego más ágil y más fresco, se supone, pero nadie se pone de acuerdo en cómo. Últimamente han aparecido varias propuestas, y alguna está ya sobre la mesa de la ATP y la WTA; otra cosa es que lleguen a aplicarse. ¿Sets más cortos? ¿Partidos resueltos en un tie-break? ¿Eliminar el conteo de 15-30-40? Todo es posible y nada lo es, porque la tradición es algo que nadie quiere manosear, y cualquier cambio necesitaría el apoyo unánime de jugadores, torneos, federaciones y televisiones. Es decir, lo imposible. En este US Open, por ejemplo, Novak Djokovic lanzó una idea para que el deporte evolucione y apenas consiguió apoyos. En una charla durante un evento en Nueva York propuso jugar los sets a cuatro juegos en lugar de a seis, eliminar las ventajas para que los desempates se resuelvan siempre a punto de oro y limitar la duración de los encuentros a dos horas, algo que él mismo resume como «lo mejor para todos». El ganador de 24 Grand Slams insistía así en una idea que ya había esbozado meses atrás: el circuito necesita partidos más cortos, aunque eso obligue a tocar la estructura del marcador. Pese a su ascendiente en el circuito, pocos salieron a respaldarlo en público -lo hizo Ben Shelton, por ejemplo-, e incluso se llevó alguna coña. João Fonseca, a sus 20 años, dijo que Djokovic proponía abreviar los encuentros porque «se está haciendo mayor», aunque al día siguiente quiso aclarar que estaba de broma. Cambiar hasta el marcador Otro campeón, John McEnroe, también ha planteado ciertos cambios en los últimos días con más o menos el mismo resultado. Bajo su punto de vista, en los Grand Slam, el quinto set debería sustituirse por un tie-break a diez puntos. En el podcast The Rushmore argumentó que el tenis necesita «una especie de compromiso» para reducir los maratones y que así los horarios sean más predecibles. Es decir, el problema no es tanto la duración como la imprevisibilidad: para todas las partes es difícil entregarse a un partido que tan pronto puede durar una hora y media como cinco. Tiene sentido, aunque últimamente han aparecido ideas aún más radicales. Frank Franklin IIAP Photo/Frank Franklin II Coco Gauff, ganadora del US Open en 2023, que este sábado eliminó en tercera ronda a la española Cristina Bucsa, apuntó a otro problema: no el tiempo, sino la comprensión. Unos meses atrás, admitió que la progresión del marcador «es demasiado difícil de explicar» a quien no conoce el deporte, y propuso simplificarla contando los juegos como en cualquier otra disciplina: 1-0, 1-1 y así hasta tres o hasta cuatro. «Es 15, 30 y después, ¿por qué 40? Como mínimo debería ser 45. No se entiende», dijo. Así pues, tres voces y tres frentes: Djokovic ataca la duración, McEnroe la imprevisibilidad del desenlace, Gauff la comprensión del sistema. Y sin embargo comparten la misma inquietud: cuánta tradición puede conservar el tenis sin perder a la siguiente generación de aficionados. Una laboratorio en marcha Lo curioso es que ya hay un laboratorio donde probar esas propuestas y pocos se fijan en él. Las Next Gen ATP Finals, el torneo que reúne cada año a los mejores menores de 21 años, llevan casi una década jugando exactamente como reclama Djokovic: sets a cuatro juegos, sin ventajas, al mejor de cinco. Alcaraz y Sinner pasaron por ese formato antes de ser lo que son hoy, pero la ATP no se ha atrevido aún a probar alguno de esos cambios entre los mayores. Fuera del circuito sí se ha hecho, con cierto éxito. El entrenador francés Patrick Mouratoglou, que dirigió a Serena Williams y hoy ayuda a Stefanos Tsitsipas, creó en 2020 el Ultimate Tennis Showdown, un formato de exhibición con cuartos de ocho minutos, un solo saque e incluso entrevistas a mitad del partido que lleva ya 17 eventos por el mundo con la participación de jugadores como Alexander Zverev, Félix Auger-Aliassime o Ben Shelton. «El tenis necesita un reset», insiste el galo, aunque no todo el mundo está de acuerdo. UTS Yevgeny Kafelnikov, campeón de Roland Garros y del Open de Australia en los años 90, calificó la propuesta de Djokovic de «puro sinsentido» y avisó de que le decepcionaría profundamente si se llevara a cabo. Kim Clijsters, tres veces ganadora del US Open, defendió que los partidos larguísimos e incómodos son, precisamente, lo que hace grande al tenis. Y el exjugador francés Julien Benneteau apuntó a un posible error técnico de la idea: si los sets se reducen a la mitad, un break tiene un valor exagerado. En todo caso, ninguno de los cambios llegará pronto a los Grand Slam, los torneos menos dispuestos a experimentar. Pero que Djokovic, McEnroe y Gauff se hayan atrevido a plantearlo casi al mismo tiempo dice ya algo: el tenis se está mirando al espejo y no le gusta del todo lo que ve.