La Palma ve la luz casi cinco años después del volcán
ResumenEse lugar desde donde el observador puede contemplar cualquier noche de verano el corazón de la tierra que late bajo sus pies y la Vía Láctea con Casiopea sobre su cabeza. La isla está tan viva que aproximadamente cada 30 años sufre una dolorosa erupción que cambia su fisonomía. Fue lo que ocurrió hace menos de cinco años. Allí nació, en las laderas de Cumbre Vieja, un nuevo cono volcánico (Tajogaite), cuya erupción cubrió de lava y cenizas 1.219 hectáreas (1.700 campos de fútbol), de las cuales 370 eran tierras de cultivo donde crecían los plataneros.
La Palma es el paraíso del caminante. Ese lugar desde donde el observador puede contemplar cualquier noche de verano el corazón de la tierra que late bajo sus pies y la Vía Láctea con Casiopea sobre su cabeza. La isla está tan viva que aproximadamente cada 30 años sufre una dolorosa erupción que cambia su fisonomía. Fue lo que ocurrió hace menos de cinco años. Allí nació, en las laderas de Cumbre Vieja, un nuevo cono volcánico (Tajogaite), cuya erupción cubrió de lava y cenizas 1.219 hectáreas (1.700 campos de fútbol), de las cuales 370 eran tierras de cultivo donde crecían los plataneros. Alrededor de 1.300 viviendas fueron arrasadas por la piedra incandescente y otras 1.250 tuvieron que ser abandonadas al ocuparlas los gases que emanaban de las profundidades. Las vías de comunicación y las infraestructuras se fundieron. Hubo 7.000 personas que en aquellos 85 trágicos días de 2021 vieron cambiar su vida por el destrozo que causó el volcán sobre casas, tierras y negocios. De esas, 3.000 acabaron en un Erte. Los daños se cifraron inicialmente en 1.200 millones de euros, aunque la realidad ha superado esas previsiones. En la actualidad se ha invertido ya en la zona unos 1.600 millones, de los que 1.250 habrían corrido a cargo del Estado y algo más de 300 millones del Gobierno canario. Pero aún queda mucho por hacer. Héctor Izquierdo, hasta 2022 secretario de Estado de Hacienda, fue nombrado en junio de ese año comisionado especial para la reconstrucción de la isla de La Palma. Izquierdo, que nació hace 51 años en los Llanos de Aridane, a muy pocos kilómetros del volcán, ha sido el encargado de coordinar a los ministerios y administraciones implicados en la recuperación. Cuatro años y medio después la isla ha restañado parte de sus heridas. De las 1.250 casas que tuvieron que ser abandonadas por la existencia de gases, 1.200 se han recuperado. Han tenido que ser rehabilitadas para que el CO2 no se acumulara en su interior. Las carreteras. que se destruyeron por el paso de la colada que dejó aisladas algunas localidades, se han reconstruido. Según el comisionado, "no ha sido fácil. Las coladas de un volcán permanecen mucho tiempo calientes, lo que provoca que se derritan los asfaltos que se depositan sobre ellas". Es algo que ya se sabía y ha habido que tirar de creatividad. En 2009, después de la erupción en Hawai del volcán Kïlauea, Estados Unidos ya intentó recuperar las vías de comunicación sobre los restos de la colada y vio que era imposible. En este aspecto, España ha conseguido en La Palma un hito en el campo de la ingeniería. Una estructura bajo la vía en forma de quilla de barco permite desviar el calor y estabilizar el asfalto sobre las cenizas aún calientes. El desarrollo ha corrido a cargo de Dragados (del grupo ACS) y el Instituto de Ciencias de la Construcción y se ha exportado ya como solución precisamente a Estados Unidos y a Islandia. Otro de los problemas a superar ha sido la regularización de todas las casas y terrenos que acabaron desapareciendo. Muchos de esos inmuebles no estaban regularizados, lo que planteaba problemas para el pago de las indemnizaciones. Un grupo de 55 notarios y tres registradores de la propiedad han trabajado a destajo en su regularización, con el objetivo de agilizar el cobro de las ayudas. Según Izquierdo, "a quienes perdieron sus casas se les ha abonado el valor real de las mismas, establecido por unos peritos. Tan solo quedan nueve casos, que plantean otros problemas, como herencias, para los cuales se ha consignado ya el dinero". Esta regularización exprés ha evitado la judicialización de la catástrofe. En la zona invadida por la lava no será posible reconstruir las casas, pero sin embargo se van a poder recuperar las explotaciones agrícolas. Aproximadamente 160 hectáreas de terreno se han recuperado y el resto va a ir rápido. Con maquinaria pesada se prepara la superficie de la lava, se añade tierra vegetal y se replantan las plataneras. "Los minerales, el calor y el agua obran el milagro para producir un plátano triple A. En abril de 2024 se plantaron la primeras plataneras y 10 meses después estaban produciendo", afirma el comisionado. El problema es que casi un 20% de los agricultores quiere tirar la toalla. El envejecimiento de la población y el trabajo duro que supone el cultivo del plátano dificulta la recuperación agrícola, tras la catástrofe. De los contenedores a la geotermiaHéctor Izquierdo, comisionado para la recuperación de La Palma. Arriba, el volcán en plena erupción.JMCadenasEl volcán obligó a reubicar y se necesitaban 2.500 viviendas. Una parte se fue con familiares, otros a hoteles, algunos de alquiler -la demanda provocó que los precios se dispararan un 50% y las ayudas al alquiler se tardaban en pagar, lo que provocó problemas-. Y luego se instalaron viviendas modulares, los polémicos contenedores. "Es una solución que se usa en el norte de Europa y que es temporal, pero hay que reconocer que son feos. De hecho solo quedan 70. A medida que la gente vaya cobre las indemnizaciones y se haga con una casa el problema se solucionará", dice el comisionado. El calor del volcán tiene poder de destrucción, pero también de creación. Héctor Izquierdo tiene la esperanza de que la isla en que nació sea pronto totalmente verde, que funcione con geotermia, que florezcan los balnearios y un turismo de salud y lujo. Es una posibilidad.