Todo el país con un barrio
ResumenEl Rayo juega hoy una final europea, que viene a ser como coronar el Everest en chanclas. La gesta supera incluso a aquella UEFA de 2001, en la que se coló por la puerta del ‘fair play’, que además de la plaza continental dio fama de educado al barrio. Antes de caer ante el Alavés en cuartos eliminó al Constel-lació , al Molde , al Viborg , al Lokomotiv y al Girondins , que aún era ese equipo en el que pasó cuatro años Zidane (y antes que él Dugarry , Giresse o Tigana ) y no el que hoy pena en la cuarta división francesa a cuenta de su ruina. El Rayo , en cambio, está donde entonces, de entrañable cenicienta a la espera de carroza.
El Rayo juega hoy una final europea, que viene a ser como coronar el Everest en chanclas. La gesta supera incluso a aquella UEFA de 2001, en la que se coló por la puerta del ‘fair play’, que además de la plaza continental dio fama de educado al barrio. Antes de caer ante el Alavés en cuartos eliminó al Constel-lació, al Molde, al Viborg, al Lokomotiv y al Girondins, que aún era ese equipo en el que pasó cuatro años Zidane (y antes que él Dugarry, Giresse o Tigana) y no el que hoy pena en la cuarta división francesa a cuenta de su ruina. El Rayo, en cambio, está donde entonces, de entrañable cenicienta a la espera de carroza. Hoy se sube a una.
Porque veinticinco años después de aquello pocas cosas han cambiado: el mismo estadio con más arrugas, un césped por alfombrar y ahora una pelea política entre la Comunidad, propietaria de su campo y que defiende su ubicación actual, y el presidente del club, que apuesta por el traslado con el rechazo casi unánime de la hinchada. En aislar a la plantilla de las adversidades y darle un uso por encima de sus posibilidades se han coronado Iraola e Iñigo Pérez, novato de extrema personalidad y dos rasgos diferenciales: silencio sobre el árbitro hasta cuando pierde y una piel de foca que le hace impermeable al frío y a las extravagancias del club.
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Hoy juega en inferioridad. La plantilla del Crystal Palace quintuplica el valor de la suya y un solo fichaje invernal de los londinenses, Strand Larsen (49 M€), supera a todos los del Rayo desde su último regreso a Primera, en 2021, pero no es inmune a un matagigantes. Este curso el Rayo ha quitado puntos a los cinco de Champions (Barça, Madrid, Atleti, Villarreal y Betis) y a los otros tres europeos (Real, Celta y Getafe) sin dejar de caer bien. Es una marca blanca con franja que tendrá un país detrás y a la que una Copa llevaría de Vallecas al cielo. “Ganar debe ser la hostia” se leía en las bufandas de hinchas rayistas en Leipzig. Ojalá hoy lo sepan.
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