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Cuando el sueño se hace realidad

Resumen

Hubo un tiempo en el que Japón miraba a Brasil como se mira a un sueño imposible. No era solo la selección de Pelé, Zico, Romario, Ronaldo, Ronaldinho o Neymar. Era el país del fútbol, el lugar al que Oliver Atom viajaba en Oliver y Benji para convertirse en el mejor jugador del mundo. Durante años, aquella comparación perteneció al terreno de la ficción.

Hubo un tiempo en el que Japón miraba a Brasil como se mira a un sueño imposible. No era solo la selección de Pelé, Zico, Romario, Ronaldo, Ronaldinho o Neymar. Era el país del fútbol, el lugar al que Oliver Atom viajaba en Oliver y Benji para convertirse en el mejor jugador del mundo. Durante años, aquella comparación perteneció al terreno de la ficción.  Un balón interminable, un campo infinito y una generación de niños que entendió el fútbol a través de una serie de dibujos animados que en Japón se llamó Captain Tsubasa y que en España se convirtió en Oliver y Benji. Ahora, cuatro décadas después, ese imaginario aterriza en Houston con forma de eliminatoria mundialista. Japón contra Brasil. El alumno frente al espejo que le enseñó a soñar... aunque ya les miran de igual a igual. "Antes era fuerte, ¿pero ahora? Tengo la impresión de que Francia es fuerte. Argentina también. En cuanto a Brasil, no he oído hablar mucho de ellos últimamente", advierte Kento Shiogai para dejar claro que ya no temen a la verdeamarela. El partido tiene algo de ajuste de cuentas sentimental, pero también de examen real. Los de Moriyasu está firmando un Mundial con una versión mucho más madura que en anteriores ediciones. Y es que el equipo nipón está destacando por su orden defensivo, por mantener siempre un bloque compacto y por la velocidad con la que sale al contragolpe tras recuperar el balón. No necesita dominar la posesión para competir y, de hecho, se siente cómodo cediendo la iniciativa al rival. Quizás donde más puede hacer sufrir a Brasil. El crecimiento del fútbol japonés ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad reconocible en cada torneo. La J-League, la influencia brasileña, el impacto de Zico (el primer gran icono internacional que fichó por el Kashima Antlers en 1991) y la huella cultural de Oliver y Benji ayudaron a construir una identidad que hoy tiene mucho más de amenaza que de curiosidad exótica. "Japón está preparado para enfrentarse a cualquiera. En los últimos años ha ganado a Brasil, Alemania, España e Inglaterra. Está listo para lo que venga”, explica la leyenda brasileña. Brasil y Japón solo se han enfrentado una vez en una Copa del Mundo. Fue en Alemania 2006, en Dortmund, y aquel partido todavía sirve como fotografía perfecta de lo que era entonces la distancia entre los dos mundos. Japón golpeó primero con un gol de Keiji Tamada, pero la respuesta llegó rápido y de manera contundente. Ronaldo empató antes del descanso y después llegaron los tantos de Juninho Pernambucano, Gilberto y otra vez Ronaldo para cerrar el 1-4. Aquel día, la selección japonesa tuvo durante unos minutos el sueño en la mano. La Canarinha se lo arrebató con una naturalidad brutal. "Japón juega al fútbol de verdad, Brasil no debería pensar que es fácil", advierte ahora Zico. Pero el último recuerdo ya no pertenece a Brasil. En octubre de 2025, Japón logró en Tokio su primera victoria de siempre ante la pentacampeona. Brasil ganaba 0-2 al descanso con goles de Paulo Henrique y Gabriel Martinelli, pero en la segunda parte llegaría el milagro nipón  aunque cierto es también que Ancelotti movió muchas piezas porque quería probar jugadores que nunca más volvieron. Minamino recortó, un error brasileño acabó en el empate y Ayase Ueda firmó de cabeza el 3-2. Fue la primera victoria japonesa ante Brasil en 14 enfrentamientos y una señal clara de que el respeto ya no venía acompañado de miedo. “La última vez demostramos a Brasil que no somos un rival fácil”. Avisa Moriyasu. Japón no va a presentarse como un invitado de Brasil. Y eso resume el crecimiento de Japón: “Que se nos vea como un rival que puede competir de igual a igual con Brasil demuestra el desarrollo y el crecimiento del fútbol japonés". Y es que en Brasil tampoco hay exceso de confianza. Rayan, una de las apariciones del torneo, dejó la frase más llamativa de la previa cuando le preguntaron por el mejor jugador japonés. “Amigo... no sé quién es su mejor jugador. Tendría que ver el vídeo para poder decírtelo”, respondió entre risas. Pero después matizó. El extremo admitió que Japón es una selección fuerte y que Brasil prepara el partido con la seriedad que exige una eliminatoria.