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El científico que primero se enfrentó al Hantavirus: "Daba miedo ver surgir una nueva enfermedad con una tasa de letalidad tan alta"

Resumen

Como casi todo el mundo estos días, Craig Dalton, un experto en Salud Pública que trabaja como profesor en la facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Newcastle, en Australia, sigue de cerca las noticias de lo que está pasando con el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius y que mantiene al pasaje -14 españoles entre ellos- en cuarentena. En su caso, no solo le mueve el interés, la precaución o la curiosidad, sino también una cierta sensación de 'déjà vu'. Porque él ya vivió una situación similar hace poco más de 30 años. En 1993 este científico investigó un brote de hantavirus.

Como casi todo el mundo estos días, Craig Dalton, un experto en Salud Pública que trabaja como profesor en la facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Newcastle, en Australia, sigue de cerca las noticias de lo que está pasando con el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius y que mantiene al pasaje -14 españoles entre ellos- en cuarentena. En su caso, no solo le mueve el interés, la precaución o la curiosidad, sino también una cierta sensación de 'déjà vu'. Porque él ya vivió una situación similar hace poco más de 30 años. En 1993 este científico investigó un brote de hantavirus. Y dio con el origen del problema. En aquella época, Dalton era un joven investigador del servicio de Inteligencia Epidemiológica de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC por sus siglas en inglés). Un día de primavera, recuerda, recibió un encargo urgente: desplazarse a una zona en el suroeste del país a investigar un brote alarmante que estaba afectando fundamentalmente a una población de indios navajo. Para saber másCrisis Sanitaria. Los 14 españoles comenzaron entre aplausos la cuarentena por Hantavirus en la planta 13 del hospital Gómez Ulla: "Están cansados, pero agradecidos"Redacción: DANIEL J. OLLERO MadridLos 14 españoles comenzaron entre aplausos la cuarentena por Hantavirus en la planta 13 del hospital Gómez Ulla: "Están cansados, pero agradecidos"Salud. Uno de los cinco franceses evacuados del crucero Hondius presenta "síntomas" de hantavirusRedacción: C.F. ParísUno de los cinco franceses evacuados del crucero Hondius presenta "síntomas" de hantavirus Sin causa conocida, adultos de entre 20 y 30 años caían gravemente enfermos de repente y, tras desarrollar fiebre y tos, progresaban después rápidamente a sufrir una insuficiencia respiratoria grave. "Algunos parecían estar lo suficientemente bien como para bailar por la noche y, sin embargo, luego morían en cuestión de horas", señala Dalton en un artículo publicado en The Conversation en el que rememora su experiencia. El fenómeno resultaba aterrador, recuerda ahora, a través del correo electrónico: "Daba verdaderamente miedo ver surgir una nueva enfermedad con una tasa de letalidad muy alta sin conocer la causa". Al principio, recuerda, en el equipo desplazado a la zona nadie tenía ni idea de cuál era el origen de aquel brote. "Incluso se llegó a temer que pudiera tratarse de un accidente de guerra biológica". Pero, posteriormente, la concienzuda investigación llevó a identificar la causa: un nuevo hantavirus que se contraía al inhalar partículas procedentes de excrementos, orina y saliva de roedores de la zona. "Yo era solo un miembro joven de un equipo muy grande, así que pude ver cómo el laboratorio, los epidemiólogos y los ecólogos de campo (que capturaban los ratones en el campo) cooperaban para descubrir la causa del brote. Fue una experiencia de aprendizaje increíble", celebra. No fue fácil ponerle nombre a ese nuevo virus identificado, recuerda Dalton. "Algunos eran muy negativos, resultaban culpabilizadores para la población de navajos locales", explica. También se planteó el nombre de virus Four Corners, porque así es como se conocía el área donde se desató el brote, en los límites de Utah, Arizona, Nuevo México y Colorado, "pero también se consideró demasiado estigmatizante". De modo que al final se optó por ponerle el nombre de una pequeña localidad que desde los tiempos de la presencia española se llamaba 'Sin nombre', así, en castellano. "Y ese fue el que al final se seleccionó. Es el virus Sin Nombre". Ese brote del virus Sin Nombre, que tal como comprobaron los investigadores, no se transmitía de persona a persona, provocó al menos 15 muertes y fue el primer 'hantavirus del Nuevo Mundo' identificado. Más tarde se identificarían nuevas cepas en el continente, como la ya famosa variante Andes. Con la experiencia a sus espaldas y los datos que maneja, Dalton creo que lo más plausible para explicar lo sucedido en el crucero es la existencia de un primer contagio fuera del barco y una transmisión posterior de persona a persona. "Según la cronología de los casos, parece que el primer caso estuvo expuesto al virus antes del viaje y luego lo transmitió a otros alrededor del 6 de abril, fecha en que estos enfermaron", señala. En su opinión, no hay riesgo de que este brote vaya a desencadenar una gran epidemia. "Los brotes de hantavirus de los Andes con transmisión de persona a persona son raros y tienden a detenerse una vez que se implementan medidas básicas de aislamiento y control de infecciones. No se propaga con la misma facilidad que el Covid", subraya. "Por supuesto, las autoridades realizarán un análisis genético del virus para examinar si existe una nueva mutación que aumente su transmisibilidad, pero sospecho que el brote se debió simplemente al hacinamiento en el barco", añade. Dalton considera que para contener el brote no hacen falta grandes medidas de control. "Un simple seguimiento de los síntomas y el aislamiento de las personas enfermas ante el primer signo de enfermedad probablemente prevendrán casos futuros", aclara. "Simplemente no estamos ante un virus tan transmisible como otros". "Registrar las fechas exactas de inicio y contacto entre los casos ayudará a completar el panorama epidemiológico", Y el análisis genético del virus ayudará a confirmar su relación y, potencialmente, también a vincularlo con una población de roedores reservorio a la que probablemente estuvo expuesto el primer caso. Es una labor para los 'detectives epidemiológicos', concluye: confirmar el diagnóstico, reconstruir la cronología, poner a prueba las hipótesis contrapuestas y dejar que el patrón de exposición, enfermedad y evidencia de laboratorio cuenten la historia.