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Un avión en silencio total y un tiempo para resetear

Resumen

Si las lágrimas y el abatimiento evidenciaron el sentir de los futbolistas sobre el verde de La Cartuja nada más ver cómo se esfumaba el título de Copa, la vuelta a Madrid no sería menos inconsolable. La expedición rojiblanca aterrizaba en Barajas a las 2.15 horas de la mañana tras un vuelo marcado por un ambiente de funeral, de silencio total, dolor y tristeza. Así, aunque serían pasadas las 3 de la madrugada cuando los jugadores pudieron llegar a sus casas, el viaje de vuelta se haría eterno en sus mentes. En este sentido, la mayoría trataban de aislarse con cascos inalámbricos en sus orejas, sin mantener conversación alguna y, lejos de lo que suele ser habitual, sin hacer caso apenas al móvil en muchos casos.

Si las lágrimas y el abatimiento evidenciaron el sentir de los futbolistas sobre el verde de La Cartuja nada más ver cómo se esfumaba el título de Copa, la vuelta a Madrid no sería menos inconsolable. La expedición rojiblanca aterrizaba en Barajas a las 2.15 horas de la mañana tras un vuelo marcado por un ambiente de funeral, de silencio total, dolor y tristeza. Así, aunque serían pasadas las 3 de la madrugada cuando los jugadores pudieron llegar a sus casas, el viaje de vuelta se haría eterno en sus mentes. En este sentido, la mayoría trataban de aislarse con cascos inalámbricos en sus orejas, sin mantener conversación alguna y, lejos de lo que suele ser habitual, sin hacer caso apenas al móvil en muchos casos. Una prueba inequívoca de que no estaban para interacciones. Más allá del agotamiento físico (no hay que olvidar que la prórroga frente a la Real llegaba cuatro días después de tumbar al Barcelona en los cuartos de la Champions y constituía el vigesimoséptimo partido disputado en los 104 días transcurridos desde que abriera el 2026 el 4 de enero en el 1-1 de Anoeta), el Atlético regresaba muy tocado en lo mental, consciente de que el título que tanto había acariciado no acabaría en Neptuno. Sin embargo, justo antes de separar sus caminos, la expedición del Atlético quedaría citada para las 11.00 horas del lunes con la obligación de cambiar el sentimiento de desaliento por una recarga de la ilusión. Dicho de otro modo, el plazo para rumiar el duelo se concretaba en 24 horas libres destinadas a cambiar el chip, pasar página y centrarse en una temporada aún con mucho por hacer. En este sentido, pese a que clasificatoriamente los próximos envites frente a Elche y Athletic no son motivantes, sí pasan a ser cruciales para recuperar la energía positiva de cara a la Champions, donde aparece una nueva oportunidad para levantarse y seguir soñando con la final a la que puede conducir la eliminatoria frente al Arsenal.