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El Mundo ·

Los contactos de la 'cloaca' de Leire con el clan de 'Los Rochos' que alarman a la juez del 'hermanísimo': "Está preocupada"

Resumen

Grabada de forma subrepticia, ella y también sus hijas, menores de edad, a las puertas de su colegio de Badajoz. Hasta llegaron a preguntar a sus vecinos para ver si encontraban alguna rendija para destruirla personalmente y acabar con su reputación, con el fin de apartarla del caso del hermano del presidente del Gobierno, David Sánchez Pérez-Castejón. Todo eso, y mucho más, la juez Beatriz Biedma lo dejó pasar. Estaba centrada en sacar la investigación adelante, esquivando las presiones.

Se sabía espiada. Perseguida. Grabada de forma subrepticia, ella y también sus hijas, menores de edad, a las puertas de su colegio de Badajoz. Hasta llegaron a preguntar a sus vecinos para ver si encontraban alguna rendija para destruirla personalmente y acabar con su reputación, con el fin de apartarla del caso del hermano del presidente del Gobierno, David Sánchez Pérez-Castejón. Todo eso, y mucho más, la juez Beatriz Biedma lo dejó pasar. Estaba centrada en sacar la investigación adelante, esquivando las presiones. «Es una mujer fuerte y con personalidad», han defendido siempre sus más cercanos. Por eso no hacía caso a la campaña de descrédito que también montó la cloaca del PSOE, que incluyó constantes insultos y descalificaciones, por ejemplo, en un canal de YouTube (Magistrado Anticorrupción tv) que tiene como protagonista a un exjuez, Luis José Sáenz de Tejada, expulsado de la carrera judicial por una sentencia por violencia de género contra su exmujer, también magistrada. Siempre en silencio, Biedma sufrió hasta la fabricación de montajes fotográficos con su marido que se distribuyeron en las redes. Sáenz de Tejada ha vivido estos años obsesionado con Beatriz Biedma porque la juez instruyóuna parte de la investigación que terminó con su salida de la judicatura, ordenada por el Tribunal Supremo en 2022. El exjuez se transformó en abogado y, lo que es más importante, fue reclutado por Leire Díez para formar parte del grupo específico de las cloacas (denominado entre ellos en WhatsApp Vacaciones y viajes) que se propuso acabar con la causa abierta contra el hermano del presidente del Gobierno. Para ello, la cloaca abrió dos vías. Una judicial, intentando que el ex magistrado se incorporara a la causa intentándose personar en la misma (también luego su hermana), después recusando a Biedma y finalmente ofreciéndose como abogado del propio David Sánchez. Todos los intentos fracasaron. Entonces, se abrió la segunda y más putrefacta vía, para terminar no sólo ya con la reputación de Biedma sino, seguramente, con algo más. Eso lo tendrá que investigar ahora el magistrado que investiga la causa de la cloaca del PSOE, Santiago Pedraz. Según ha podido constatar Crónica, Sáenz de Tejada se puso en contacto en plena instrucción judicial el caso del hermanísimo con Cintia, la líder actual del principal clan del narcotráfico en Badajoz, Los Rochos, ofreciéndole protección jurídica y beneficios en las numerosas causas que se siguen por narcotráfico y otros delitos contra este grupo criminal, algunas de ellas investigadas por la propia Biedma. Para cerrar la proposición, le propuso un encuentro en el hotel Río de Badajoz. Por aquella época, en el primer trimestre de 2025, Biedma ya había tomado declaración dos veces a David Sánchez y le había puesto contra las cuerdas con aquel famoso interrogatorio: «¿Me puede explicar qué es la Oficina de Artes Escénicas? ¿Dónde se ubica? ¿A qué se dedica? ...». Entonces, nadie conocía la existencia de un grupo surgido en las entrañas de Ferraz para intentar derribar las causas judiciales que afectaban a los familiares del presidente del Gobierno. Tampoco se conocía públicamente la existencia de Leire Díez. La juez bastante tenía con asimilar cómo la fiscal del caso le daba espalda en la investigación o cómo los agentes de la UCO desplazados a Badajoz recibían órdenes de arriba para que «miraran para otro lado» y «ponerse de perfil». Ella resistió. Siguió adelante. Casualmente, recibió en el último año hasta siete requerimientos de Hacienda. Estaba en la diana, incluso con los propios ministros arremetiendo contra ella de forma pública. Cerró la causa. Los sentó en el banquillo, y finalmente, este verano, tras la celebración del juicio y la sentencia pública condenatoria emitida por la Audiencia de Badajoz, «pensó que todo había acabado ya». «Quería pasar página definitivamente», aseguran sus personas de confianza. En pleno verano, y días antes de tomarse un respiro y unas vacaciones en Córdoba, su tierra natal, se quedó atónita cuando leyó que en la agenda propiedad de Leire Díez incautada por la UCO aparecía una anotación, de fecha 25 de marzo de 2025, que dio un giro brutal a todos los acontecimientos: «Jueza de Badajoz. La Celsa. Heroína o gitano». Tuvo que leerlo dos veces. No daba crédito: «Esta vez sí se preocupó de verdad, por primera vez». Parecía un mensaje de la mafia en toda regla. Aunque el término La Celsa podría referirse al antiguo poblado chabolista de Madrid, también llegó a sus oídos que podría asociarse al apodo con el que se conoce a la líder del todopoderoso, temido y sangriento clan Los Rochos, que lleva dominando la cocaína en Badajoz desde hace décadas. La mención a Gitano coincidía con un conocido delincuente de Badajoz. Demasiadas casualidades. Parecía verosímil, aunque pareciera una película de mafiosos. En la agenda de Leire apareció otro aviso: «Es la que menos tiene, pero tiene». Y no era su propia «integridad física» la que veía en riesgo. También la de sus dos hijas, en una ciudad de 150.000 habitantes en la que Biedma vive sin escolta personal ni cualquier otro tipo de protección y con una rutina muy marcada. En Badajoz sólo existen cuatro magistrados de Instrucción. El 30 de diciembre de 2024, ella estaba de guardia por la tarde cuando se produjo un asesinato por encargo. Uno de los cabecillas de Los Rochos, Jesús Rocho Sosa (53 años) era acribillado a balazos desde otro coche con una ametralladora semiautomática por sicarios colombianos a pesar de que llevaba puesto un chaleco antibalas mientras conducía. Meses antes, el 29 de febrero, se había producido otro ajuste de cuentas. Esta vez en el bar Vaquerizo a plena luz del día. Tres hombres encapuchados irrumpieron en una gasolinera y dispararon a quemarropa al yerno de Rocho, conocido como El Tutu, el otro líder de la banda, que había salido de prisión tres semanas antes. Estaba desayunando con su mujer, la antes citada Cintia, que en apenas diez meses vio cómo asesinaban a su marido y a su padre. Desde entonces, ella y su hijo El Tormenta, ahora en prisión, comenzaron a ejercer como principal cerebro del clan. Incluso le tocó un premio del sorteo de la ONCE el día de la Madre del 5 de mayo del 2024, aunque un joven denunció que fue víctima de una extorsión y le obligaron a compartir los 17 millones de euros con dos mujeres. No hubo «suficientes indicios de criminalidad» para continuar con el procedimiento judicial.