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"¡Qué malo es Pedri!..."

Resumen

Como hay días tremendos en los que nos aburrimos, hace mucho calor, el sol da en la cabeza de lleno y ya no está Vozinha en el Mundial, hay que recurrir a chistes con menos gracia que la vaca de ¡Qué apostamos! Uno de esos hallazgos es señalar a Pedri como culpable, no se sabe de qué, pero culpable, que hay que llenar minutos y espacios. Un Mundial de fútbol para España es ese pasatiempo que consiste en crucificar cada día a un protagonista. El día de Cabo Verde Rodri era para algunos un tripero.

Como hay días tremendos en los que nos aburrimos, hace mucho calor, el sol da en la cabeza de lleno y ya no está Vozinha en el Mundial, hay que recurrir a chistes con menos gracia que la vaca de ¡Qué apostamos! Uno de esos hallazgos es señalar a Pedri como culpable, no se sabe de qué, pero culpable, que hay que llenar minutos y espacios. Un Mundial de fútbol para España es ese pasatiempo que consiste en crucificar cada día a un protagonista. El día de Cabo Verde Rodri era para algunos un tripero. Así se inició esta película con más pases que Ben Hur, un relato grasiento del que ya sabemos su planteamiento, nudo y desenlace. Como no hay orden alfabético, sino baratijas mentales, le ha tocado a Pedri. No hay que ser un heredero de Arrigo Sacchi para percibir que Pedri lo puede hacer mucho mejor. En el centrocampista canario un pase a un rival es noticia. Es cierto que parece menos dinámico que en otros meses. Pedri mueve al Barcelona durante meses, un equipo que no utiliza de forma clásica el puesto de pivote. Al menos en la selección cuenta con un centinela como Rodri.  Sobre los momentos físicos, que se lo pregunten a Vitinha, que en febrero en el PSG parece un McLaren y ahora va con los ruedines. Es lo que tiene el estilo de Luis Enrique, que exprime el cuerpo y las bujías al máximo. Pedri, sin alternativas por su fútbol en el Barça o en la selección, no es un robot. Es un momento de gloria para los investigadores del estado de Pedri, aquellos que se atreven incluso a solicitar su suplencia. Pedri es malo, Pedri está lento, Pedri está agotado, Pedri no está fresco, pero al menos no se tiran el pisto final, que sería pedir la retirada de Pedri. Al menos, que tenga un partido homenaje. El viernes aguarda Bélgica 40 años después de una tanda de penaltis que todavía duele, un partido que Alemania, Holanda, Brasil o Portugal verán por la tele. Mientras, Pedri, a pesar de su cacareado estado ruinoso, estará en la hierba para ser uno de los faros del juego español. Si lo hace bien, el debate se trasladará a los minutos que no juegan Llorente, Gavi o Zubimendi. Hace mucho calor, Pedri.