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Resumen

El Nerón de «La banda sonora de mi verano» Tras el asalto de más de 70.000 inmigrantes a la frontera española desde Marruecos, no parece descabellado resumir la reacción del presidente en el enrollado vídeo de TikTok que tituló La banda sonora de mi verano. Era 1 de agosto, un día después de la tragedia que se llevó por delante más de cien vidas y que ha sumido a Ceuta en el caos. «La primera es la canción de Quevedo El Baifo; la segunda es Spring Summer 26 de Charli XCX; y finalmente Tantas cosas de Melani. Bueno, que espero que os guste y que os acompañe en estas vacaciones.

1. El Nerón de «La banda sonora de mi verano» Tras el asalto de más de 70.000 inmigrantes a la frontera española desde Marruecos, no parece descabellado resumir la reacción del presidente en el enrollado vídeo de TikTok que tituló La banda sonora de mi verano. Era 1 de agosto, un día después de la tragedia que se llevó por delante más de cien vidas y que ha sumido a Ceuta en el caos. «La primera es la canción de Quevedo El Baifo; la segunda es Spring Summer 26 de Charli XCX; y finalmente Tantas cosas de Melani. Bueno, que espero que os guste y que os acompañe en estas vacaciones. ¡Feliz verano!». Como se sabe, en Ceuta lo que sonaba era la playlist del apocalipsis: asentamientos chabolistas, miedo, altercados, hambre, agresiones sexuales. Sin embargo, Pedro Sánchez decidió ejercer su «derecho» al descanso. Este lunes, 31 de agosto, salió al fin a la escena pública, aunque en una radio privada, para mentir -culpó a Rusia e Israel tergiversando un informe europeo- y exonerar a Marruecos con la disciplina de un soldado. El jueves, ya en el Congreso, Feijóo le llamó «Nerón con TikTok» y acertó, porque horas después volvió a tocar la lira en un acto del Consejo de la Juventud. «No necesitamos saber qué significa 'farmear aura', ni saber qué es un 'NPC', o qué significa 'six seven' para comprender los problemas de los jóvenes», dijo, bromista, el emperador romano. 2. La hipótesis de que no leyeran la prensa El Gobierno insiste en que sus servicios de Inteligencia no le avisaron de la magnitud de la avalancha. Quizá le habría bastado con leer la prensa. El Faro de Ceuta informó durante días de que los cruces se agravaban. Y EL MUNDO publicó el 30 de julio -la víspera en la web- esta noticia en su portada: «Hay 3.000 en Marruecos esperando a cruzar a nado». Poco después, su autor, el periodista Andros Lozano, habló con Adam, un chico de Tetuán que había llegado a Ceuta nadando. «¿En Marruecos alguien os frenó con contundencia para que os marchaseis de allí?», le preguntó el reportero. «Había tres o cuatro gendarmes por aquí, por allá... Lanzaban piedras a la gente. Nos pegaban con las porras. Nos echaban a los perros encima. Lo único que no querían era que entráramos por la frontera a pie. Nos echaban hacia el agua. Por ahí les daba igual que entrásemos a Ceuta o que nos ahogásemos». El informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (Cenif) que constata al menos la participación de agentes marroquíes en el «guiado activo» de los inmigrantes pone orden a lo que ya se sabía, a lo que todo el mundo había entendido salvo, al parecer, el Gobierno. Desconocemos si el CNI actuó como debía, pero no hay duda de que la prensa sí hizo su trabajo. Y no era información reservada. 3. Ceuta arde y la lira sigue sonando Si estamos ante un ataque híbrido de Marruecos para desestabilizar a España, la pregunta es qué objetivos ha logrado. Ahí va un recuento somero. Nuestro país ha aparecido ante el mundo como un Estado incapaz de defender su frontera y la de la UE. El presidente ofrece un relato inverosímil y confuso que nadie en el Congreso se cree, incluido su sumiso socio de coalición: todos le acusan de estar encubriendo, no sé sabe por qué, a la dictadura de Mohamed VI. A su vez, el Gobierno no esconde el enfrentamiento entre los ministros de Interior y de Defensa, mientras se dedica a cargar contra los servicios secretos, la Policía y la Justicia. Es decir, contra las instituciones de su país en vez de contra el país extranjero. En paralelo, los ciudadanos han salido a la calle a protestar contra el Gobierno; hasta el búnker del PSOE se ha quebrado y la conversación pública sobre la inmigración se ha endurecido: los «invasores» han tomado nuestra Lesbos. Aunque lo peor es que la crisis está muy lejos de resolverse: el asalto persiste porque Ceuta continúa en una angustiosa emergencia, con miles de inmigrantes vagando por las calles, la ciudad paralizada y nada remotamente parecido a un horizonte claro. Así que es posible que el cerebro de todo esto esté satisfecho. Especialmente porque, un mes después, Ceuta todavía arde y la lira sigue sonando.