Con alma, ganas de correr y sin ego
ResumenCon la llegada de un nuevo entrenador a muchos futbolistas se les suelen poner las orejas de punta. Por eso es la primera pieza que suele caer del castillo de naipes que es un equipo cuando vienen mal dadas. Por eso, y porque es más fácil echar a uno que a 25. Y con la llegada del nuevo técnico todo el mundo reacciona, se posicionar, intenta ganarse el favor del jefe...
Con la llegada de un nuevo entrenador a muchos futbolistas se les suelen poner las orejas de punta. Por eso es la primera pieza que suele caer del castillo de naipes que es un equipo cuando vienen mal dadas. Por eso, y porque es más fácil echar a uno que a 25. Y con la llegada del nuevo técnico todo el mundo reacciona, se posicionar, intenta ganarse el favor del jefe... Y cuando hablamos de Mourinho, el entrenador más intenso que ha dirigido al Madrid, todo eso se intensifica.
El técnico portugués ha trasladado un mensaje claro al club. Un argumento del que ha dado cuenta este periódico. “No quiero fichar estrellas. Quiero jugadores con hambre, que luchan y corran mucho. Futbolistas con alma y ausencia de ego”. Blanco y en botella. Toda una declaración de intenciones que debe de servir no a los que están por venir, sino a los que ya están dentro del barco. Si por algo el club ha elegido a Mourinho como entrenador es porque ha detectado que la fractura del vestuario era irrecuperable y porque es el único que puede solucionar.
No es sólo por Mbappé. Imagino que todos los futbolistas habrán tomado buena nota de estas palabras que Mourinho ha trasladado al club. Un equipo es correr por el de al lado, luchar hasta el minuto 90, no jugar para uno mismo, sino para el colectivo... Hacer equipo no es sólo marcar goles, es ajustarse a la disciplina que tienen todos los demás, ser buen compañero, dentro y fuera del campo. Y olvidarse de egoísmos. Más allá de esos problemas internos de la caseta que ya son de sobra conocidos, Mourinho tiene otro desafío por delante quizá más importante aún. El juego del equipo y ese equilibrio que tanto llenó la boca de Ancelotti. Ahí la clave es que tiene que simultanear a tres bichos que se sienten ahora con privilegios sobre el resto: Vinicius, Mbappé y Bellingham. Por ahí debe empezar a construir la casa.
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