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Expansión ·

La era dorada de los vuelos baratos en Europa fue bonita mientras duró

Resumen

Se avecina un nuevo escenario para los viajeros en Europa: menos vuelos y a precios más elevados. Las aerolíneas intentan mitigar el impacto que los precios persistentemente altos del combustible están teniendo en sus beneficios. Aunque muchas hablan de recortar gastos, los pasajeros también tendrán que asumir parte de la carga. Las aerolíneas de bajo coste se enfrentan al desafío más difícil.

Se avecina un nuevo escenario para los viajeros en Europa: menos vuelos y a precios más elevados. Las aerolíneas intentan mitigar el impacto que los precios persistentemente altos del combustible están teniendo en sus beneficios. Aunque muchas hablan de recortar gastos, los pasajeros también tendrán que asumir parte de la carga. Las aerolíneas de bajo coste se enfrentan al desafío más difícil. El líder del sector, Ryanair, expuso el lunes posibles recortes con los que espera amortiguar el impacto de un aumento de 2.000 millones de euros en su factura de combustible para el próximo ejercicio financiero. Sin embargo, las aerolíneas tradicionales tampoco son inmunes. Lufthansa, que actualmente trabaja en la integración de la italiana ITA y en la adquisición de una participación minoritaria significativa en la portuguesa TAP, rebajó el martes el límite superior de su previsión de beneficios anuales. Sus costes de combustible han aumentado un 20%, a pesar de contar con coberturas financieras. Además de los elevados precios del petróleo, las aerolíneas también sufren las consecuencias de una menor capacidad de refino en Oriente Próximo que se suma a la pérdida de capacidad derivada de las sanciones impuestas a Rusia. El precio del combustible para aviones en la región se ha mantenido por encima de los 1.200 dólares por tonelada durante los últimos tres meses, frente a los aproximadamente 800 dólares anteriores al ataque de Estados Unidos contra Irán en febrero. Esto encarece la contratación de coberturas para las necesidades del próximo año, que también entraña riesgos si los precios bajan. La presión sobre los márgenes será mayor para las aerolíneas de bajo coste, que parten con menos margen de maniobra para reducir gastos. Según analistas consultados por Visible Alpha, el combustible absorberá el 44% de los ingresos de Ryanair el próximo año, frente al 37% actual. En cambio, en los casos de IAG —matriz de British Airways— y Lufthansa, se espera que el combustible represente entre un 20% y un 25% de sus ingresos, una proporción similar a la de este año. Las aerolíneas de bajo coste tampoco pueden apoyarse en los viajeros más adinerados de clase premium, que parecen mostrar una sorprendente tolerancia al aumento de los precios; de hecho, los servicios premium de Lufthansa contribuyeron al incremento del 8% de sus ingresos. La reducción de la capacidad operativa es una medida evidente para hacer frente a la situación. No obstante, analistas de Barclays estiman que, si los precios del combustible se mantienen en sus niveles actuales, Ryanair necesitaría que sus ingresos aumenten un 16% el próximo año para compensar por completo los costes adicionales. Se trata de un incremento doloroso para los clientes, dado que la tarifa media actual de la aerolínea irlandesa para un trayecto de ida es de 56 euros. Según Michael O’Leary, máximo responsable de Ryanair, las tarifas de las aerolíneas de bajo coste han registrado recientemente subidas de “un dígito medio”. O’Leary espera que aumenten mucho más a medida que el sector se adentra en el invierno, tanto en sentido literal como figurado. El único consuelo es que los pasajeros de bajo coste han disfrutado de precios muy ventajosos durante mucho tiempo. © The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribución, copia o modificación. EXPANSIÓN es el único responsable de esta traducción y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.