Por qué se atasca en España el reciclaje textil y cómo abordarlo
ResumenEspaña es referente en reciclaje en materiales como el vidrio, adelantada a los objetivos europeos con una tasa del 72%. En cambio, el reciclaje del textil se ha atascado desde los inicios a pesar de ser un problema creciente por la alta generación de residuos. Se calcula que cada año se generan en España entre 900.000 y 1.000.000 de toneladas de residuos textiles, lo que equivale a 19 kilos por persona al año, lo que supone aproximadamente a unas 60 prendas. El problema es que de la mayor parte de esos residuos, el 87%, acaba en vertedero y sólo un 12,9% se recoge de forma separada.
España es referente en reciclaje en materiales como el vidrio, adelantada a los objetivos europeos con una tasa del 72%. En cambio, el reciclaje del textil se ha atascado desde los inicios a pesar de ser un problema creciente por la alta generación de residuos. Se calcula que cada año se generan en España entre 900.000 y 1.000.000 de toneladas de residuos textiles, lo que equivale a 19 kilos por persona al año, lo que supone aproximadamente a unas 60 prendas. El problema es que de la mayor parte de esos residuos, el 87%, acaba en vertedero y sólo un 12,9% se recoge de forma separada. Estos datos proceden del último informe de Moda re-, que gestiona todos los contenedores de Cáritas, y es el principal operador ya que concentra el 42% de la recogida total; seguido por la Asociación española de recuperadores de economía social y solidaria (Aeress) (19%) y Humana (16%). Tres razones Noema Paniagua, directora general de Moda re-, opina que la baja tasa de reciclaje se explica por tres razones. La primera, por un factor cultural. En España "se ha percibido más como una donación puntual que como un residuo que debe gestionarse". El segundo factor es de infraestructura: "Para que la ciudadanía separe bien, tiene que tener cerca puntos de recogida accesibles, estables, bien identificados y gestionados por operadores autorizados". Además hay un tercer elemento fundamental: no basta con recoger más ropa si no somos capaces de dar una salida adecuada a todo lo que se recoge. "Una parte podrá reutilizarse en tiendas de segunda mano o mediante entrega social, otra parte podrá prepararse para reciclaje, pero también hay un volumen creciente de prendas de baja calidad, mezclas de fibras o producto muy deteriorado que hoy tiene salidas muy limitadas". Entidades sociales El sistema español se ha apoyado históricamente en entidades de economía social que funcionan como operadores especializados que hacen la recogida, clasificación, reutilización y preparación para el reciclaje. El propio borrador de Real Decreto de gestión de residuos textiles y calzado, actualmente en fase TRIS de la Comisión Europea, reconoce que han sido decisivos para crear infraestructura antes incluso de que la obligación europea estuviera plenamente desplegada. En 2024, último año con datos, las tiendas de segunda mano vinculadas a entidades de economía social alcanzaron los 346 establecimientos, frente a los 246 registrados en 2021. De ellas, más del 42% pertenecen a la red de Cáritas/Moda re-. Además de las entidades sociales, los grandes grupos de moda están dando pasos. Inditex, Mango y El Corte Inglés, entre otros, formaron el Scrap Re-Viste para dar respuesta a la normativa de responsabilidad ampliada del productor. En general, el sector lleva años impulsando la circularidad con la recogida de ropa usada en tienda, colecciones con materiales reciclados, iniciativas de segunda mano, recompra o alquiler, y está haciendo un esfuerzo creciente en ecodiseño, trazabilidad, e inversión en start up para transformar residuos en fibras que pueda volver a incorporar a sus prendas. Responsabilidad ampliada Pero, como explica Marga de Rossello, socia de Sostenibilidad y Cambio Climático en PwC, "la sensación es que, buena parte del esfuerzo sigue concentrado en preparar el cambio regulatorio más que en haber resuelto el cuello de botella industrial". La clave regulatoria, añade, "está en la RAP (Responsabilidad Ampliada del Productor) textil". La Ley 7/2022 de residuos para una economía circular ya obligó a separar el residuo textil antes de finales de 2024 y el Ministerio para la Transición Ecológica sigue trabajando en el Real Decreto que ordenará la financiación, la trazabilidad y los objetivos del sistema. La lógica es que quien pone producto en el mercado asuma el coste de recogerlo y gestionarlo al final de su vida útil, con incentivos al ecodiseño. En la práctica, añade De Rossello, "esto debería acelerar dos cosas a la vez: una mejor recogida y un incentivo creciente para diseñar prendas más duraderas, reciclables y menos intensivas en residuo no recuperable". Pero el gran cuello de botella es qué hacer después con ese volumen en capacidad industrial para clasificación avanzada y reciclaje fibra a fibra y posconsumo a escala. "Sin clasificación avanzada, reciclaje fibra a fibra y salida comercial para la materia recuperada, la circularidad avanza, pero no escala", añade De Rossello. Desconfianza El reto ya no es explicar por qué el textil debe reciclarse, sino desplegar un sistema viable, homogéneo y financieramente sólido. A esto se suma que históricamente ha existido cierta desconfianza o desconocimiento por la presencia de contenedores y agentes fraudulentos. Aunque, aún no existe una cifra contrastada y homogénea que permita decir qué porcentaje termina en contenedores fraudulentos. "Lo que sí sabemos es que existen prácticas irregulares: contenedores no autorizados, falta de trazabilidad, operadores que no cumplen los estándares exigibles o exportaciones que no siempre permiten garantizar el destino final de las prendas", destaca la directora general de Moda re-. En el año 2024, último con cifras, había casi 30.000 contenedores de recogida textil, un 38% más que en 2021. Koopera: así gestiona el textilKoopera es una de las entidades de Moda-re, que gestiona los contenedores de Cáritas. Sólo en 2025 recogió y gestionó 19.668 toneladas recogidas de 2.300 contenedores en 500 municipios.Desarrolla un sistema integral de economía circular que incluye:1. Recogida: mediante la red de contenedores.2. Transporte: traslado a plantas de tratamiento especializadas.3. Clasificación: análisis y selección de prendas según estado, tipo y temporada.4. Reutilización: prendas en buen estado destinadas a tiendas.5. Reciclaje: transformación de materiales no reutilizables en nuevos productos.6. Comercialización: venta en tiendas de moda sostenible.