← Volver
elDiario.es ·

La costa gallega ha registrado por primera vez la llegada de esta macroalga invasora tropical

Resumen

Un equipo internacional liderado por personal investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) ha documentado, por primera vez, la presencia en la costa de Galicia de la macroalga Asparagopsis taxiformis. Los investigadores, cuyo estudio ha sido publicado en la revista Bioinvasions Records, advierten del peligro de la llegada de esta especie. La costa gallega forma parte del conocido sistema de afloramiento ibérico, una zona en la que los vientos del norte desplazan el agua superficial, provocando que aguas profundas, frías y ricas en nutrientes asciendan a la superficie. Durante décadas, estas bajas temperaturas han actuado como una especie de barrera natural para muchas especies tropicales.

Un equipo internacional liderado por personal investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) ha documentado, por primera vez, la presencia en la costa de Galicia de la macroalga Asparagopsis taxiformis. Los investigadores, cuyo estudio ha sido publicado en la revista Bioinvasions Records, advierten del peligro de la llegada de esta especie. La costa gallega forma parte del conocido sistema de afloramiento ibérico, una zona en la que los vientos del norte desplazan el agua superficial, provocando que aguas profundas, frías y ricas en nutrientes asciendan a la superficie. Durante décadas, estas bajas temperaturas han actuado como una especie de barrera natural para muchas especies tropicales. Sin embargo, el calentamiento del océano y la creciente frecuencia de las olas de calor marinas están haciendo que algunas de ellas puedan sobrevivir cada vez más al norte. Es el caso de la Asparagopsis taxiformis, una macroalga roja originaria del Indo-Pacífico que fue localizada por primera vez en las Rías Baixas en el año 2025. Hasta ahora, la distribución conocida de esta especie en el Atlántico europeo llegaba únicamente al sur de Portugal, por lo que el hallazgo realizado por este grupo de investigadores supone un salto de más de 500 kilómetros y marca el registro más septentrional de esta macroalga en Europa. “Aunque la población detectada parece todavía incipiente (la ausencia de estructuras reproductoras así lo sugiere), este hallazgo pone de manifiesto cómo el calentamiento de las aguas y las actividades humanas pueden favorecer la llegada y establecimiento de especies de afinidad tropical en ecosistemas templados”, señala Eva Cacabelos, investigadora del Centro Oceanográfico de Vigo del IEO y primera autora del estudio. La necesidad de vigilar su expansión Los científicos localizaron un primer ejemplar de esta macroalga en las Rías Baixas y, un mes después, encontraron algunos más en el mismo punto. El análisis genético confirmó que pertenecen al llamado “linaje 2”, un grupo que puede seguir realizando la fotosíntesis de forma eficaz entre los 12 y los 26 °C, lo que le permite adaptarse a condiciones muy diferentes. Los autores son prudentes y señalan que la población parece estar todavía en una fase muy temprana. Sin embargo, advierten que, si la macroalga consigue asentarse en Galicia, podría competir con las especies autóctonas y alterar los ecosistemas del fondo marino. Por eso, señalan que es fundamental mantener una vigilancia de la costa gallega para detectar cuanto antes la expansión de esta y otras especies invasoras.