Moreno logra un triunfo insuficiente para evitar a Vox pese al descalabro del PSOE
ResumenEl 17-M le ha dado un segundo triunfo electoral a Juanma Moreno y una primera decepción para un candidato que llegó a acariciar la posibilidad de conseguir una nueva mayoría absoluta (55 diputados) que finalmente se le ha resistido. Con 53 escaños, Moreno necesitará de alguna manera un acuerdo con Vox para volver a ser presidente de la Junta, dada la muy remota posibilidad de que el PSOE o alguno de los partidos a su izquierda vayan a prestarle los apoyos (o la abstención) que necesita para sacar adelante su próxima investidura. Atendiendo a la disyuntiva que le planteó el candidato popular a los andaluces al inicio de la campaña (o mayoría absoluta o el «lío»), el resultado electoral de este 17-M abre la puerta a un enorme interrogante que podría tardar meses en resolverse como ya se ha visto en Extremadura, Aragón o Castilla y León. Aunque Juanma Moreno ha mantenido siempre que la mayoría era muy difícil de revalidar, la realidad es que en el último tramo de la campaña un optimismo moderado se había extendido en su entorno a medida que las encuestas iban elevando las expectativas.
El 17-M le ha dado un segundo triunfo electoral a Juanma Moreno y una primera decepción para un candidato que llegó a acariciar la posibilidad de conseguir una nueva mayoría absoluta (55 diputados) que finalmente se le ha resistido. Con 53 escaños, Moreno necesitará de alguna manera un acuerdo con Vox para volver a ser presidente de la Junta, dada la muy remota posibilidad de que el PSOE o alguno de los partidos a su izquierda vayan a prestarle los apoyos (o la abstención) que necesita para sacar adelante su próxima investidura. Atendiendo a la disyuntiva que le planteó el candidato popular a los andaluces al inicio de la campaña (o mayoría absoluta o el «lío»), el resultado electoral de este 17-M abre la puerta a un enorme interrogante que podría tardar meses en resolverse como ya se ha visto en Extremadura, Aragón o Castilla y León. Puro lío. Aunque Juanma Moreno ha mantenido siempre que la mayoría era muy difícil de revalidar, la realidad es que en el último tramo de la campaña un optimismo moderado se había extendido en su entorno a medida que las encuestas iban elevando las expectativas. El tímido pero efectivo crecimiento de Vox (un diputado más) y el comportamiento extraordinario de Adelante Andalucía, que se ha disparado desde los dos hasta los ocho escaños, han removido el panel de resultados y dejado al PP sin la mayoría suficiente que anhelaba y que garantizaba una nueva legislatura de continuidad sin ruido. Los resultados son, en cualquier caso, un respaldo contundente a las políticas de Juanma Moreno, que se ha alzado por encima del 41% y le saca casi 20 puntos a la segunda fuerza, el PSOE de María Jesús Montero. Pero el objetivo del PP andaluz era mucho más ambicioso, ya que se había propuesto convertir este 17-M en una reivindicación de un estilo centrado y templado de hacer política que una hipotética negociación con Vox va sin duda a poner en cuestión. El PP consolida, pese a todo, la hegemonía de los conservadores en un territorio, el andaluz, que se le mostró esquivo hasta hace sólo ocho años, cuando el vuelco político fue posible gracias a una alianza con Ciudadanos y Vox. Juanma Moreno, el político que hizo posible el cambio en Andalucía en 2018 tras casi cuatro décadas de dominio socialista, se ha empeñado en las dos últimas legislaturas en demostrar que es posible defender una apuesta ganadora desde la templanza ideológica en tiempos de máxima crispación y donde se ha impuesto la política de bloques como estrategia movilizadora. Los 53 diputados obtenidos por el PP en las elecciones de este domingo al Parlamento de Andalucía son un importante aval para un político que se ha resistido a dejarse arrastrar por el populismo de derechas y se ha agarrado con fuerza a la centralidad política desde la moderación en sus propuestas y la contención en las formas. A través de lo que Moreno denomina la vía andaluza, el candidato del PP ha sido suficientemente hábil para entender en qué tramo del espectro ideológico y emocional se encuentra la mayoría de los andaluces para asentarse en ese espacio y defenderlo a izquierda y derecha. Pero no ha sido suficiente para repetir los espectaculares resultados de 2022. El PP se ha dejado cinco escaños pese a conseguir casi 150.000 votos más, una paradoja que tiene que ver con el aumento de la participación. «No hemos sacado matrícula de honor pero sí un sobresaliente», resumía ayer Juanma Moreno desde la sede del partido. El partido de Santiago Abascal, por su lado, ha sumado un diputado más (15) y ha contribuido a romper la mayoría absoluta del PP, lo que le permitirá exigir un papel en la nueva legislatura a pesar de que (con el 13,83% de los votos) se ha quedado muy lejos de sus aspiraciones. Pero el 17-M ha puesto también en evidencia la ausencia de una alternativa viable a la izquierda hasta el punto de que buena parte del voto prestado que Juanma Moreno obtuvo de ciudadanos que se decían de centro izquierda o de izquierda ha seguido apoyando al candidato popular. Todos los sondeos, incluido el controvertido CIS de Tezanos, daban por hecho que el PP ganaría las elecciones a mucha distancia de la segunda fuerza política, el PSOE de María Jesús Montero. Y ninguna encuesta dio opción a una alternativa viable de izquierdas encabezada por la que ha sido la número dos del Gobierno de Pedro Sánchez. Y esa contundencia y unanimidad de los sondeos se ha trasladado al ánimo de los votantes, hasta el punto de que muchos ciudadanos de izquierdas volvieron a confiar en el PP. La apelación al voto útil ha tenido efecto, aunque no lo suficiente para repetir una mayoría del PP. Pero ha condenado las opciones que podía tener María Jesús Montero, no de ganar las elecciones, pero al menos de mejorar los resultados de Juan Espadas en 2022. Con una campaña desafortunada, donde la socialista no ha sabido revertir su imagen de candidata atada a las estrategias de Ferraz y lastrada por su papel en el Gobierno de Pedro Sánchez, Montero y sus 28 diputados firman el peor resultado de su historia, un hecho que no por anunciado en casi todos los sondeos deja ser un tremendo golpe moral para el partido que lo fue todo institucionalmente en Andalucía en un pasado no demasiado lejano. La apuesta de Sánchez por Montero como candidata en Andalucía forma parte de una estrategia más amplia para garantizarse el control orgánico de los territorios que, en términos electorales, se ha demostrado absolutamente fallida. El fracaso del PSOE en la comunidad con más peso poblacional y donde el partido llegó a tener su más importante granero de votos supondrá un golpe emocional brutal y alimentará el grito sordo de los barones y alcaldes que exigen una reconsideración de las estrategias e incluso del calendario electoral mirando con preocupación a las municipales de 2027. Con todo, la gran sorpresa en estas elecciones ha sido Adelante Andalucía, el partido que fundaron Teresa Rodríguez y 'Kichi', en el que se ha refugiado el voto del desencanto con las izquierdas asociadas con el PSOE. Adelante Andalucía, con ocho diputados, ha sido el único partido en batir todas las expectativas, y ha jugado un papel crucial en la pérdida de la mayoría absoluta del PP, además de adelantar sin piedad a la coalición Por Andalucía, encabezada por Antonio Maíllo, tras un pacto forzado e in extremis de IU, Sumar y Podemos, que ha perdido la batalla por la liderazgo del espacio y obligará a los socios a replantearse una vez más su política de alianzas.