De 'rider' de Glovo al Giro, la increíble historia del 'cohete' de Movistar que busca estreno triunfal: “Tuve que trabajar para costearme la vida"
ResumenOurluis Aular habla con calma, casi con timidez. Como si todavía no terminara de creerse el lugar que ocupa dentro del pelotón internacional. El venezolano del Movistar Team está en Bulgaria para disputar su segundo Giro de Italia y lo hace convertido en uno de los nombres a seguir en las llegadas masivas. Pero detrás del corredor que hoy pelea de tú a tú con los mejores velocistas del mundo hay una historia construida desde abajo, desde muy abajo.
Ourluis Aular habla con calma, casi con timidez. Como si todavía no terminara de creerse el lugar que ocupa dentro del pelotón internacional. El venezolano del Movistar Team está en Bulgaria para disputar su segundo Giro de Italia y lo hace convertido en uno de los nombres a seguir en las llegadas masivas. Pero detrás del corredor que hoy pelea de tú a tú con los mejores velocistas del mundo hay una historia construida desde abajo, desde muy abajo. Una historia de supervivencia, de maletas eternas y de trabajos para seguir pedaleando cuando el sueño parecía demasiado lejos. “Estoy contento de estar una vez más aquí en el Giro de Italia. Es mi segunda participación y la verdad que muy motivado con el equipo que tenemos”, explica antes del arranque de la corsa rosa. El año pasado rozó la victoria. “Se escapó. Lo intenté, pero estoy satisfecho con el Giro que hice. Este año llego con un poco más de experiencia y más ilusión”.Su presente ya es sólido. Movistar le ha dado estabilidad, confianza y estructura para explotar definitivamente. “Me han tratado como uno más de la familia y la adaptación ha sido perfecta. Eso hace que todo fluya más fácil”, cuenta. También le ha permitido convivir con la presión natural del velocista que empieza a ser señalado entre los favoritos. Él, sin embargo, intenta bajar el ruido. “Siempre hay más favoritos. Yo trato de hacer bien las cosas y exprimirme al máximo”. El Giro aparece ahora como otra gran oportunidad. “Siempre soñar es muy bonito. Hay muchas oportunidades y quiero estar ahí e intentarlo”. Pero para entender por qué Aular sonríe incluso cuando habla de sufrimiento hay que viajar mucho más atrás. A Venezuela. A un niño que antes de encontrar una bicicleta quiso ser futbolista y beisbolista. “Siempre había querido ser deportista. Intenté en el fútbol, en el béisbol... y gracias a mi primo y a mi padre pude conseguir una bici”. Aquella bicicleta le cambió la vida. “Probé y vi que podía ser un buen ciclista. Nunca imaginé llegar a ser profesional”. Su historia, sin embargo, nunca tuvo atajos. Ni grandes estructuras. Ni caminos sencillos. Un compañero venezolano que corría en España le abrió la primera puerta europea. “Él tuvo la oportunidad de venir primero y luego me recomendó con Magro”. Después llegaron las carreras en España y una Copa de España que empezó a ponerle en el mapa. Más tarde apareció Bélgica, uno de los lugares más duros para crecer como ciclista joven. “Poco a poco fui creciendo y dándome a conocer”. Pero el verdadero golpe de realidad llegó después. “Tuve que trabajar para costearme un poco la vida”, recuerda. Vivía en Navalcarnero y trabajaba en Madrid. “Viajaba todos los días”. Aular convivía entonces con una rutina agotadora. Trabajo, trenes, bicicleta y supervivencia. Durante un tiempo repartió comida para salir adelante mientras seguía intentando mantenerse vivo dentro del ciclismo. Trabajó como rider en la gran ciudad con una mochila a la espalda, obligado a adaptarse a un ritmo frenético lejos del ciclismo. Fue una etapa dura y frustrante, marcada por las dudas, las calles desconocidas y la necesidad de aprender rápido para seguir adelante. El hoy velocista del Movistar Team no olvida aquellos años porque ahí aprendió que el talento, por sí solo, no alcanza. Entonces apareció Japón. Otra aventura improbable. “Un día trabajando me llegó un correo de un equipo de Japón gracias a Edgar Nieto”. También le debe parte de su presente a "Marcelo Pacheco, que me ayudó en esos momentos". Habían coincidido previamente en China y Aular le pidió ayuda para encontrar una oportunidad. “Me dijo que había una opción en Japón y que si estaba dispuesto a irme toda la temporada. Le dije que sí”.Aquella decisión cambió definitivamente su carrera. Japón fue otra escuela de vida y de ciclismo. Lejos de todo, aprendiendo otro idioma, otro ritmo y otra cultura. “Poco a poco fui creciendo y mejorando”. Después llegó Caja Rural. Y ahí empezó a asomar el corredor que hoy amenaza etapas en las grandes vueltas. “El primer año me costó por el cambio de ciclismo, pero fui adaptándome”. Aular no habla como una estrella. Habla como alguien que todavía conserva intacta la memoria de los días difíciles. Por eso cuando mira atrás lo hace con cierta emoción. “Veo todo el cambio desde que empecé, cómo se vivía el ciclismo en Venezuela, cómo fue mi llegada aquí, pasar por un equipo máster, luego un continental y después un continental en Japón. Es un cambio brutal”. El venezolano sabe perfectamente lo que ha costado llegar hasta aquí. “Hoy en día me doy cuenta de dónde he llegado y sé que no ha sido fácil. Todo el trabajo, la progresión... pero he sabido afrontarlo siempre con ganas”. En medio de ese viaje interminable también ha encontrado refugios. La fe es uno de ellos. “Siempre doy gracias a Dios. Gracias a Él hoy estamos aquí disputando este Giro de Italia”. La familia, otro. Ahora vive en Andorra junto a su mujer y su hija. “Estamos solamente los tres, pero el apoyo de ellas ha sido fundamental”.Mientras el ciclismo venezolano intenta crecer en un país donde el béisbol domina todo, Aular se ha convertido en una referencia inesperada para muchos jóvenes. “Ojalá también se tenga más en cuenta el ciclismo y que los jóvenes se motiven gracias a nosotros para empezar en este deporte”. Y aunque todavía habla con prudencia, ya no esconde sus sueños. “Quiero conseguir etapas en grandes vueltas y hacer buenas clásicas”. Lo dice alguien que hace no tanto repartía pedidos por Madrid mientras soñaba con llegar al ciclismo profesional. Hoy pelea etapas en el Giro de Italia. Y quiere más.