Starmer se aferra al poder tras una derrota histórica de los laboristas
ResumenEl primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró este viernes que no piensa arrojar la toalla tras la histórica derrota que ha sufrido su partido en las diferentes elecciones del pasado jueves en Escocia, Gales e Inglaterra, cuando apenas han transcurrido 22 meses de la arrolladora victoria laborista que le llevó a Downing Street. En el momento de publicar esta información y casi 24 horas después del cierre de los colegios electorales, todavía continúa el extenuante recuento —que previsiblemente terminará mañana—, pero todos los resultados señalan un castigo en toda regla hacia el laborismo. Los comicios, además, dibujan el complejo panorama hacia el que se encamina un país acostumbrado a mayorías absolutas. Por un lado, el sistema queda fraccionado con, al menos cinco partidos: Reform UK —derecha populista contraria a la UE y la inmigración, que parte de la nada en casi todos los sitios y encabeza las encuestas en Reino Unido— y los verdes, como fuerzas emergentes; los liberaldemócratas a modo de bisagra, y los dos partidos tradicionales (laboristas y conservadores) camino del precipicio.
El primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró este viernes que no piensa arrojar la toalla tras la histórica derrota que ha sufrido su partido en las diferentes elecciones del pasado jueves en Escocia, Gales e Inglaterra, cuando apenas han transcurrido 22 meses de la arrolladora victoria laborista que le llevó a Downing Street. En el momento de publicar esta información y casi 24 horas después del cierre de los colegios electorales, todavía continúa el extenuante recuento —que previsiblemente terminará mañana—, pero todos los resultados señalan un castigo en toda regla hacia el laborismo. Los comicios, además, dibujan el complejo panorama hacia el que se encamina un país acostumbrado a mayorías absolutas. Por un lado, el sistema queda fraccionado con, al menos cinco partidos: Reform UK —derecha populista contraria a la UE y la inmigración, que parte de la nada en casi todos los sitios y encabeza las encuestas en Reino Unido— y los verdes, como fuerzas emergentes; los liberaldemócratas a modo de bisagra, y los dos partidos tradicionales (laboristas y conservadores) camino del precipicio. A ello se añade que Escocia, Gales e Irlanda del Norte estarán liderados por independentistas. El líder del populista Reform UK, Nigel FaraNEIL HALLEFE Los laboristas han perdido votos a favor de los verdes y de Reform UK. Este último partido sigue pescando en los caladeros del Brexit a la vez que su líder, Nigel Farage, trata de gestionar como puede el escándalo que ha supuesto recibir —y no declarar— una donación de unos seis millones de euros antes de las generales de 2024 por parte de un multimillonario, que se ha justificado para financiar su seguridad personal. Starmer ha echado mano de la "herencia" recibida de los tories y de la magnitud de los "retos" que afronta el país, factores que son ciertos. También ha reconocido que la población quiere cambios más rápidos y que para eso piensa seguir en el puesto, pero ha asegurado que no saltará del barco para "no llevar al país al caos", en referencia a los cuatro primeros ministros conservadores que tuvo Reino Unido entre 2019 y 2024. El premier ha dejado claro que no piensa dimitir, lo que abre la puerta, ahora sí, a que los suyos lo desalojen de Downing Street. Los mercados han reaccionado con cierta cautela y más pendientes de Ormuz que (por ahora) Downing Street. Los sindicatos, tradicionalmente pegados al laborismo, ya han movido ficha. Andrea Egan, secretaria general de Unison, la principal central, ha pedido no solo un cambio de líder, sino de políticas. Contra Starmer Los diputados laboristas llevan al menos un año con movimientos contra Starmer, que no se va a rendir fácilmente. Decir que estar en el poder favorece al primer ministro podría parecer una perogrullada, pero es que el Partido Laborista no pone fácil los motines: se necesita que ochenta diputados —la quinta parte de los 403 actuales—, y nombrados públicamente, con nombres y apellidos, se la jueguen apoyando a un candidato alternativo, que por ahora no existe más allá de las especulaciones. Tanto Angela Rayner, ex vice primera ministra, como Wes Streeting, ministro de Salud, tendrían el respaldo suficiente, según los medios británicos, pero ninguno se ha atrevido a dar el paso públicamente. Existe otra figura decisiva, Ed Miliband, ministro de Energía ahora y líder laborista entre 2010 y 2015, que habría aconsejado a Starmer que planifique su salida para evitar una fractura más profunda en el partido. En Inglaterra, Gales y Escocia En las elecciones municipales en Inglaterra, donde se renovaban más de 5.000 concejales, el gran ganador es Reform UK, con 1.113 actas con el recuento todavía en marcha, seguido por los laboristas (720), los liberaldemócratas (698) y los conservadores (618); laboristas y tories han perdido la mitad de sus representantes. Los verdes (369) más que triplican su resultado. Gales es el ejemplo el hundimiento laborista, donde ni su líder, Eluned Morgan, ha ganado el escaño. Este territorio era un bastión de ese partido en las generales desde hace un siglo y gobierna el Senedd (parlamento) desde su creación, en 1999. Con los 96 diputados ya asignados, el laborismo se queda ahora solo con 9 diputados, frente a los 43 de los independentistas de Plaid Cymru (20 más y a seis de la mayoría absoluta) y los 34 de Reform, que venía de cero. Los conservadores se conforman con siete. El ministro principal de Escocia y líder del Partido Nacional Escocés (SNP), John Swinney.Susana BlayaEFE En Escocia (con 69 de los 129 diputados ya proclamados), la victoria del Partido Nacional Escocés (SNP) es incontestable, con 55 representantes a pesar de llevar en el poder desde 2007 y de los escándalos que salpicaron a la cúpula, que obligaron a dos cambios en los primeros ministros en la última legislatura. A mucha distancia están los liberaldemócratas (5), los conservadores (4) y los laboristas (3). El SNP va a volver a plantear el debate independentista desde el primer minuto.