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Expansión ·

La inflación sorprende con un repunte del 3,7% en EEUU a las puertas de las 'midterm'

Resumen

La escalada del precio de los carburantes que viene alimentando la guerra con Irán ha vuelto a empujar al alza la inflación en Estados Unidos, donde ha repuntado un 3,7% en septiembre, según se ha dado a conocer este miércoles, a menos de tres semanas de las elecciones legislativas de medio mandato, las midterm. Así lo revela el Índice de Precios de Consumo (IPC) publicado este miércoles por la Oficina de Estadísticas Laborales, que apunta a un incremento de la inflación de tres décimas respecto al dato del mes de agosto, una décima por encima de lo esperado. En términos mensuales, el IPC avanzó un 0,6%, la mayor subida en cinco meses. Esta aceleración en la subida de los precios generales está directamente motivada por las tensiones energéticas que ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz desde que EEUU e Israel atacasen Irán el pasado 28 de febrero.

La escalada del precio de los carburantes que viene alimentando la guerra con Irán ha vuelto a empujar al alza la inflación en Estados Unidos, donde ha repuntado un 3,7% en septiembre, según se ha dado a conocer este miércoles, a menos de tres semanas de las elecciones legislativas de medio mandato, las midterm. Así lo revela el Índice de Precios de Consumo (IPC) publicado este miércoles por la Oficina de Estadísticas Laborales, que apunta a un incremento de la inflación de tres décimas respecto al dato del mes de agosto, una décima por encima de lo esperado. En términos mensuales, el IPC avanzó un 0,6%, la mayor subida en cinco meses. Esta aceleración en la subida de los precios generales está directamente motivada por las tensiones energéticas que ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz desde que EEUU e Israel atacasen Irán el pasado 28 de febrero. El bloqueo del paso marítimo tradicional de la quinta parte del crudo y el gas mundial, han disparado el precio del barrill de petróleo por encima de los 100 dólares y provocado una subida generalizada del precio de los carburantes. En el caso e Estados Unidos, el precio de la gasolina ha aumentado un 34% hasta el entorno de los 4,50 dólares por galón, el nivel más alto en cuatro meses. El diésel, por su parte, experimentó en septiembre el mayor precio de su historia, superando los 6,5 dólares por galón. En todo caso, los datos publicados este miércoles apuntan a que incluso el IPC subyacente, que descuenta el impacto directo de los precios de la energía y los alimentos no elaborados, aumentó un 2,6% en el mes de septiembre, otra décima por encima de lo esperado. Después de todo, al impacto indirecto de los carburantes hay que sumarle también las presiones inflacionarias que depara la guerra arancelaria internacional emprendida por Donald Trump y el fuerte aumento de las inversiones en Inteligencia Artificial.  Las últimas encuestas publicadas revelan que la ciudadanía estadounidense culpa directamente de la inflación a la gestión de su presidente, Donald Trump, lo que ha se ha convertido en el principal lastre electoral del Partido Republicano de cara a las cercanas elecciones de medio mandato. El próximo 3 de noviembre, en las midterm, los estadounidenses decidirán la composición de toda la Cámara de Representantes, que los demócratas confían en arrebatar a los republicanos, y la elección de un tercio de los miembros del Senado, que ha comenzado a estar en liza. Para tratar de recuperar posiciones, Trump ha puesto toda la carne en el asador en los últimos días para tratar de rebajar los precios de los carburantes en general y del diésel en particular. Así, el presidente de Estados Unidos amenazó con vetar las exportaciones estadounidenses de diésel para forzar al G-7 a liberar 100 millones de barriles de sus reservas; impulsó una rebaja fiscal sobre el gasóleo estadounidense, universalizando el uso del llamado diésel rojo libre de impuestos que estaba reservado básicamente a ganaderos y agricultores; y el viernes desató una crisis diplomática internacional al acordar con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, la venta masiva de diésel ruso al mercado global.   Más allá de posible impacto electoral, el dato de la inflación conocido este miércoles eleva de nuevo la presión sobre la Reserva Federal para que siga subiendo los tipos de interés a fin de tratar de contener la escalada de los precios. La Fed ya aprobó en su reunión de septiembre el primer incremento de los tipos registrado en tres años, elevando el precio del dinero en 25 puntos básicos hasta una horquilla situada entre el 3,75% al 4%. La subida fue decidida por unanimidad por todos los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), cuya mayoría ya asumió que será necesario un nuevo aumento de los tipos antes de fin de año para embridar la inflación, según revelaron la pasada semana las actas de la reunión. La decisión de subir los tipos tomada bajo la nueva presidencia de la Fed de Kevin Warsh, que fue aupado por el propio presidente de EEUU, no ha sentado bien a Trump, que viene reivindicando que los tipos deben rebajarse.