En el bar favorito de los pilotos de la RAF en el pueblo de Chipre donde manda el Reino Unido
ResumenHay quienes creen en las profecías de los Simpsons con la fidelidad de un creyente. Hay otros que las encuentran en ciertas canciones.... En el vacío Swan Akrotiri, el bar favorito de los pilotos de la RAF, resuena «We Didn't Start the Fire» —«Nosotros no encendimos el fuego»— con volumen de himno. Se sienta a la mesa Makis, propietario y con varias generaciones aquí.
Hay quienes creen en las profecías de los Simpsons con la fidelidad de un creyente. Hay otros que las encuentran en ciertas canciones.... En el vacío Swan Akrotiri, el bar favorito de los pilotos de la RAF, resuena «We Didn't Start the Fire» —«Nosotros no encendimos el fuego»— con volumen de himno. Se sienta a la mesa Makis, propietario y con varias generaciones aquí. Su padre es una suerte de jefe de sala. Estaba cerrando su pub... «Oímos las sirenas y luego una gran explosión. Nadie nos alertó de nada», cuenta a Crónica. Habla de un antes y un después. «No iniciamos el fuego / Siempre ha estado ardiendo desde que el mundo gira... No, no lo encendimos, pero tratamos de combatirlo...». «Mi abuelo, mi papá, mi mamá e incluso mi hermano han trabajado en la base. Siempre hemos tenido muy buena relación con los británicos», explica. Esa relación ha marcado la economía del pueblo durante décadas. «Nuestro negocio existe gracias a esa convivencia. Nunca tuvimos miedo». Akrotiri vive en una situación peculiar desde la independencia de Chipre en 1960. La base británica forma parte de las Sovereign Base Areas (SBA), territorios bajo soberanía del Reino Unido que permanecieron tras el fin del dominio colonial. El resultado es una realidad jurídica compleja: los habitantes viven en Chipre, usan el euro y pagan impuestos al Estado chipriota, pero muchas decisiones dependen de la administración británica de la base. «Líbano, Charles de Gaulle / Béisbol en California / Asesinatos de Starkweather / Niños de la talidomida..» Son dos mundos en uno. Y lo vive desde un escenario privilegiado. Desde su terraza, al fondo de la calle Reina Elizabeth RAF se ve la inmensa base. Allí no sólo viven en torno a los 1.500 militares, también sus familiares que han llegado a duplicar esa cifra. Los repartidores de Swan son de los pocos autorizados para entrar. Una ventaja y también una responsabilidad. «Si cometes una infracción, incluso por exceso de velocidad, puedes acabar pagando una multa a la policía de las áreas soberanas británicas», explica. «Y si cometes un delito, te juzga un tribunal de la base». «U-2, Syngman Rhee / Payola y Kennedy / Chubby Checker, Psicosis...» En su lírica, la canción de Joel, de 1989, parece premonitoria y perfectamente ubicua. RAF Akrotiri alberga, según ha trascendido, aviones de reconocimiento U-2 para misiones de inteligencia. Y si hay una palabra que reina aquí y alrededores es la que da título a la película de Hitchcock sobre Norman Bates... Makis no quiere hablar de política, para eso están otros. Pero sí de las sensaciones tras el ataque de los drones. «Ni la RAF ni nuestro Gobierno nos informaron. Cuando no tienes información, entras en pánico». Es lo que pasó. Dentro y fuera de la base. «Escándalo sexual de políticos ... / ¿Qué más puedo decir?» Quiere también hablar de los riesgos cotidianos. De su futuro. «Para los niños es difícil. Cuando no tienen su rutina normal se ponen nerviosos... Y para los mayores tampoco es fácil. Algunos tienen que ir al hospital o tomar medicamentos». El impacto económico ha sido inmediato. Los restaurantes del pueblo viven en gran medida de los trabajadores y familias de la base. «En esta zona hay más de diez restaurantes. Más de cien familias dependen de ellos. Si esta situación continúa, algunos tendrán que cerrar». El Swan ha pasado de estar atiborrado a poner en duda su destino. Pone énfasis en que no hay nada bélico fuera del portentoso enclave de soberanía británica. Aquí desconectan del espionaje y las maniobras de vuelo. «No vienen soldados en uniforme. Son familias que vienen a cenar, ver el fútbol o tomar algo. Pero cuando suenan las sirenas la gente se asusta. Imagínate estar cenando con tus hijos y oír la alarma». Se siente olvidado. «Ha pasado una semana y nadie ha venido a decirnos: "Sabemos que vuestro negocio está afectado, ¿cómo podemos ayudar?"». A pesar de lo acontecido insiste en el carácter pacifista de la isla. «Chipre no está involucrado. Nosotros no queremos guerras. Nuestro país ya sufrió una... La guerra está en Irán, a miles de kilómetros». «...Palestina / Terror en las aerolíneas / Ayatolás en Irán» «Mi esposa tiene familiares que se convirtieron en refugiados cuando Turquía ocupó el norte de la isla. Mi abuelo, en 1974, cuando empezó la invasión, acogió a 14 familias en su pequeña casa aquí en Akrotiri... Este lugar se consideraba entonces la parte más segura de la isla. Así seguirá siendo». No se irá. «No se trata de valentía. Se trata de tu vida. Aquí nacimos y aquí vamos a quedarnos. Pase lo que pase». Paso a paso regresan los militares. Se les puede identificar por el porte marcial. La cámara que está sobre la mesa les pone alerta. La guardo en su estuche y vuelven a su plática. El Swan regresa a la vida. Dicen que aquí se sirve la mejor hamburguesa de Angus a la redonda. Los soldados la engullen... La canción acaba. Se escribió no como una profecía, sino para recordar que cada generación tiene sus conflictos. Que se intenta regresar. Como un caza a su portaaviones. Makis vuelve a sus quehaceres. «Aunque el restaurante cierre, nosotros seguiremos aquí. Este es nuestro pueblo». Es su resistencia. «No encendimos el fuego / Pero cuando nos hayamos ido seguirá ardiendo / Y seguirá, y seguirá, y seguirá».