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Expansión ·

Donald Trump, atrapado entre la escalada y un acuerdo con Irán en las condiciones de Teherán

Resumen

Donald Trump y sus asesores han afirmado en más de una docena de ocasiones durante los últimos cinco meses que EEUU está "cerca" de un acuerdo con Irán. Pero si se materializa uno basado en las conversaciones entre Irán y Omán, estará muy lejos de los objetivos que el presidente estadounidense estableció al iniciar la guerra. Desde el ataque a Irán en febrero, las exigencias de Trump se han reducido de una extensa lista de concesiones que incluían las ambiciones nucleares de Teherán, la producción de misiles balísticos y el apoyo a milicias afines, a una sola: que Irán permita que el estrecho de Ormuz vuelva a su estado anterior a la guerra. "La desnuclearización de Irán es el acuerdo definitivo.

Donald Trump y sus asesores han afirmado en más de una docena de ocasiones durante los últimos cinco meses que EEUU está "cerca" de un acuerdo con Irán. Pero si se materializa uno basado en las conversaciones entre Irán y Omán, estará muy lejos de los objetivos que el presidente estadounidense estableció al iniciar la guerra. Desde el ataque a Irán en febrero, las exigencias de Trump se han reducido de una extensa lista de concesiones que incluían las ambiciones nucleares de Teherán, la producción de misiles balísticos y el apoyo a milicias afines, a una sola: que Irán permita que el estrecho de Ormuz vuelva a su estado anterior a la guerra. "La desnuclearización de Irán es el acuerdo definitivo. El acuerdo inmediato, y en el que se ha centrado gran parte de la atención, es el del estrecho", declaró el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, a la prensa el martes. Según los críticos, esto constituiría una humillación estratégica. Irán no aprovechó su influencia estratégica sobre el estrecho hasta que Trump inició la guerra. Ahora, cualquier acuerdo podría otorgarle a Teherán el control de parte de la vía marítima, sin negarle la facultad de cobrar peajes a los buques que la utilicen, condiciones que habrían parecido impensables para los geoestrategas estadounidenses hace apenas un año. "Lo que antes era libre y sin restricciones ya no lo es", afirmó Aaron David Miller, exnegociador de paz para Oriente Próximo durante administraciones tanto republicanas como demócratas. "Y prácticamente no hay nada que Trump pueda obtener de un acuerdo que los iraníes estén dispuestos a aceptar que cambie esa realidad", añadió. En cuanto a las ambiciones nucleares de Irán, Washington tendrá que negociar este asunto con un régimen cada vez más desafiante, convencido de tener la sartén por el mango y la capacidad de cerrar el estrecho a su antojo, lo que dista mucho de la "RENDICIÓN INCONDICIONAL" que Trump exigió a Teherán. "En este momento no veo la manera de lograr un equilibrio de intereses en el que la administración Trump obtenga algo que la gente común consideraría una victoria", aseguró Miller. Pero cualquier salida a una guerra costosa que ha generado temores de escasez de petróleo y ha impulsado una mayor inflación ahora se presenta políticamente delicada para Trump, especialmente a menos de tres meses de las elecciones de mitad de mandato. Los precios del petróleo cayeron por debajo de los 80 dólares el barril el martes, en medio de la esperanza de que se ponga fin al conflicto. Sin embargo, los precios de la gasolina en Estados Unidos, superiores a los 4 dólares el galón, están ya un 35% por encima de su nivel anterior a la guerra, y el diésel bajo la administración Trump ha superado el precio medio alcanzado durante los años de Biden. Las reservas estadounidenses de interceptores de misiles han disminuido, y la opinión pública estadounidense y sus aliados están agotados, lo que deja al presidente con "opciones limitadas", dijo Michael Ratney, exembajador en Arabia Saudú durante la administración de Joe Biden. "Una mayor escalada conlleva el riesgo de causar graves daños a las partes regionales, un aumento en los precios del petróleo y perjuicios al mercado energético mundial", añadió Ratney. Pero un acuerdo que permitiera "cierto grado de control iraní sería perjudicial para todos", desde los aliados del Golfo hasta los contribuyentes estadounidenses, afirmó. "El mayor desafío de Trump no es solo cómo librar la guerra, algo que parece haberlo desconcertado, sino cómo explicar este acuerdo", dijo Ratney. Calificar cualquier acuerdo como un éxito se estaba volviendo "cada vez más difícil". Por ahora, las esperanzas están puestas en la apertura del estrecho, una vía estratégica por donde transitaba un 20% del suministro mundial de petróleo antes de la guerra y que se ha convertido en el principal campo de batalla. Su estatus ha sido el foco de las últimas semanas de conversaciones directas entre Irán y Omán. Incluso si Irán acepta "hoy o mañana abrir el estrecho", como predijo el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, a CNBC el martes, no equivaldría al tipo de "libertad de navegación" de antes de la guerra que él describió, señalaron los analistas. Irán y Omán estudian "protocolos para la gestión futura" del tráfico marítimo del estrecho, declaró el martes Esmaeil Baghaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Teherán. Cualquier acuerdo sería provisional y abarcaría "las rutas marítimas de entrada y salida" mientras se llevan a cabo las negociaciones para un acuerdo definitivo, añadió. Según fuentes cercanas a las conversaciones, Estados Unidos y los mediadores regionales habían aportado información periódica a las negociaciones, a través de Omán y la Casa Blanca había estado al tanto de los avances. Sin embargo, tras meses de diplomacia itinerante para poner fin a la guerra de Trump —y las reiteradas afirmaciones de Washington sobre un avance decisivo—, Estados Unidos ahora se aferra a las negociaciones entre dos países de Oriente Próximo para resolver un conflicto que el presidente declaró en marzo como una "breve incursión". "En realidad, no se trata de un acuerdo entre Irán y Estados Unidos", afirmó Ali Vaez, experto en Irán del International Crisis Group. "Es un acuerdo entre Irán y Omán". Irán está "dejando claro que controla el estrecho y que eso no es negociable", declaró Vali Nasr, experto en Irán y profesor de la Universidad Johns Hopkins. Teherán cree que debe demostrar a Estados Unidos que no se dejará vencer por una campaña de bombardeos y que "no renunciará al control del estrecho de Ormuz", añadió Nasr. Teherán insiste en que eventualmente cobrará a los buques peajes por el paso, algo que los estados del Golfo rechazan. Omán ha propuesto un acuerdo de peaje libre similar al utilizado en el estrecho de Malaca, en el sudeste asiático, en virtud del cual se alienta a las organizaciones sin fines de lucro a realizar contribuciones voluntarias para apoyar la "seguridad de la navegación y la protección del medio ambiente". Los diplomáticos esperan que el acuerdo reactive el memorando de entendimiento firmado por Estados Unidos e Irán el 17 de junio, cuyo objetivo era extender el alto el fuego de abril y reabrir gradualmente el estrecho. Dicho acuerdo fracasó después de que Irán atacara buques que transitaban por la ruta a lo largo de la costa omaní, lo que desencadenó una escalada de ataques recíprocos. Una persona al tanto de las negociaciones afirmó que si Teherán llegaba a un acuerdo sobre el estrecho, Estados Unidos levantaría el bloqueo naval a los puertos iraníes y suavizaría las sanciones a las exportaciones de petróleo iraní. Pero un acuerdo tan claramente alejado de los objetivos bélicos originales de Trump casi con seguridad tendrá repercusiones negativas en Estados Unidos. El memorándum provocó la indignación de los demócratas y de algunos aliados del propio Trump, como el senador Lindsey Graham, que rechazaron las condiciones que consideraban demasiado favorables a Irán. Cabe esperar que un coro de voces belicistas, desde el presentador de Fox News, Mark Levin, hasta la activista online Laura Loomer, reaccionen con dureza ante cualquier nuevo acuerdo. "Trump está estancado", dijo Nasr. "No puede ganar militarmente a este nivel... No puede resolver esto diplomáticamente sin pagar un precio político en casa. Esto no es tan simple ni tan directo como había calculado. El riesgo es que Trump, frustrado por las escasas opciones viables para poner fin a su guerra y presionado por sus críticos, vuelva a la escalada, repitiendo el patrón de los últimos meses. Podría presentar cualquier nuevo acuerdo como un "avance político", dijo Vaez. "Entonces, las críticas a ese avance lo irritan profundamente y recurre de nuevo a la coerción. Y cuando la coerción no da resultados, tiene que volver a una tregua provisional, y el ciclo se repite", concluyó. © The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribución, copia o modificación. EXPANSIÓN es el único responsable de esta traducción y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.