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Cinco siglos después, han logrado reproducir una sofisticada técnica de orfebrería utilizada en la dinastía Ming

Resumen

Los orfebres chinos de la dinastía Ming produjeron joyas de una calidad extraordinaria. Hoy tenemos esta información porque muchas de ellas se han ido encontrando a lo largo de los años en las tumbas de miembros de la familia imperial y de la nobleza, especialmente en la provincia de Hubei, donde fueron enterrados numerosos príncipes vasallos de la dinastía. Lo que más ha llamado la atención a los investigadores a lo largo de la historia es la técnica utilizada para elaborar estas piezas de joyería. Algunas fueron creadas utilizando la conocida “Jin zhe si”, una sofisticada técnica decorativa que producía láminas de oro ultrafinas, plegadas y onduladas.

Los orfebres chinos de la dinastía Ming produjeron joyas de una calidad extraordinaria. Hoy tenemos esta información porque muchas de ellas se han ido encontrando a lo largo de los años en las tumbas de miembros de la familia imperial y de la nobleza, especialmente en la provincia de Hubei, donde fueron enterrados numerosos príncipes vasallos de la dinastía. Lo que más ha llamado la atención a los investigadores a lo largo de la historia es la técnica utilizada para elaborar estas piezas de joyería. Algunas fueron creadas utilizando la conocida “Jin zhe si”, una sofisticada técnica decorativa que producía láminas de oro ultrafinas, plegadas y onduladas. ¿Cómo los orfebres de hace miles de años eran capaces de conseguir tales resultados? Para intentar responder a la pregunta, un grupo de investigadores del Instituto Gemológico de la Universidad China de Geociencias en Wuhan decidió analizar en profundidad unos pendientes con forma de calabaza pertenecientes al príncipe Zhu Zairong, fallecido en 1545, que se encontraron en su tumba. Los resultados de la investigación los han publicado recientemente en la revista Nature. La reconstrucción Para llevar a cabo la investigación, los autores analizaron las piezas originales con microscopio con la idea de intentar reconstruir el proceso de fabricación de las mismas. Aunque la técnica “Jin zhe si” había sido mencionada en multitud de documentos antiguos, se desconocía la forma exacta en la que esta se llevaba a cabo en la práctica. A través del estudio y la reconstrucción experimental, los investigadores demostraron que la ductilidad del oro era un requisito indispensable para obtener los pliegues de las láminas sin que estas se fracturaran. Hicieron ensayos con otros materiales, como plata y aluminio, pero no consiguieron los mismos resultados, lo que confirmó que las propiedades del oro eran imprescindibles para poder llevar a cabo esta técnica. La reconstrucción también sugirió que los artesanos usaban herramientas lisas y duras para prensar la lámina y poder darle forma, un trabajo que requería una manipulación cuidadosa que podía tomar varias horas a los orfebres expertos. Según el estudio, solo uno de los pendientes en forma de calabaza pudo requerir una jornada entera de trabajo. “El conocimiento del artesano y la arqueología experimental son tan importantes como el análisis académico”, explican los autores al final del estudio. “Al dejar que los objetos hablen por sí mismos y mediante la recreación práctica, podemos alcanzar una comprensión mucho más profunda de las técnicas históricas que la que ofrece el texto escrito”.