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La FRAVM critica el acuerdo de Cultura para ceder Tabacalera al CSA por “despreciar” al movimiento vecinal

Resumen

Horas después de que trascendiera el acuerdo entre el Ministerio de Cultura y el Centro Social Autogestionado (CSA) Tabacalera, que otorga a este colectivo el uso de dos espacios del recinto de Lavapiés durante cuatro años prorrogables por otros cuatro, un duro comunicado de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) cuestionaba la unanimidad a su alrededor. Aunque tanto el CSA como fuentes del departamento que dirige Ernest Urtasun celebraron la firma del compromiso, la FRAVM denunciaba la cesión "arbitraria" de Tabacalera y acusaba al ministro de "despreciar al movimiento vecinal de Lavapiés", ya que al acuerdo se ha cerrado "al margen de la negociación que el propio Ministerio mantenía abierta con las asociaciones vecinales del barrio". Sin embargo, en nuevo giro de guion, la entidad ha lanzado una segunda nota de prensa con la que parece que las aguas vuelven a su cauce. "Apenas una hora después de difundir su malestar, el equipo del ministro Ernest Urtasun se ha puesto en contacto con el presidente de la Federación, Jorge Nacarino, para trasladar sus disculpas por lo que considera un error de interlocución y retomar la negociación para garantizar en la futura Tabacalera la apertura de un espacio comunitario de gestión plural, abierto a las asociaciones y colectivos vecinales, deportivos, sociales y culturales del barrio", recogen.

Horas después de que trascendiera el acuerdo entre el Ministerio de Cultura y el Centro Social Autogestionado (CSA) Tabacalera, que otorga a este colectivo el uso de dos espacios del recinto de Lavapiés durante cuatro años prorrogables por otros cuatro, un duro comunicado de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) cuestionaba la unanimidad a su alrededor. Aunque tanto el CSA como fuentes del departamento que dirige Ernest Urtasun celebraron la firma del compromiso, la FRAVM denunciaba la cesión "arbitraria" de Tabacalera y acusaba al ministro de "despreciar al movimiento vecinal de Lavapiés", ya que al acuerdo se ha cerrado "al margen de la negociación que el propio Ministerio mantenía abierta con las asociaciones vecinales del barrio". Sin embargo, en nuevo giro de guion, la entidad ha lanzado una segunda nota de prensa con la que parece que las aguas vuelven a su cauce. "Apenas una hora después de difundir su malestar, el equipo del ministro Ernest Urtasun se ha puesto en contacto con el presidente de la Federación, Jorge Nacarino, para trasladar sus disculpas por lo que considera un error de interlocución y retomar la negociación para garantizar en la futura Tabacalera la apertura de un espacio comunitario de gestión plural, abierto a las asociaciones y colectivos vecinales, deportivos, sociales y culturales del barrio", recogen. La organización valora de manera "muy positiva" las disculpas, pero sobre todo la disposición de Urtasun hacia el acuerdo: "Aliviaría el sentimiento de desprecio denunciado por la Federación así como la necesidad histórica de locales de esas agrupaciones de Lavapiés". El documento precisa que tanto la FRAVM como entidades del barrio (la Asociación Vecinal La Corrala, Dragones de Lavapiés, Valiente Bangla o la Asociación Dar la Nota) trasladaron hace tiempo una propuesta al Ministerio que contempla la cesión al CSA de un espacio y la habilitación de otro como equipamiento comunitario de gestión plural, abierto a esos colectivos del barrio. "Este modelo había sido objeto de negociación con el equipo del Ministerio, que, de hecho, se había comprometido a compatibilizar ambos usos. Sin embargo, el acuerdo que hizo público ayer rompía ese compromiso y concentraba la gestión de los dos espacios en un único proyecto. Ahora el ministro Urtasun y su equipo retoman el diálogo para habilitar en Tabacalera ese equipamiento comunitario, algo que la FRAVM aplaude y espera que muy pronto dé resultados tangibles", relatan. La FRAVM subrayaba en el primer comunicado que su oposición "no se dirige contra el CSA Tabacalera ni contra la continuidad de sus actividades, sino contra una decisión ministerial arbitraria y que ignora la propuesta vecinal de gestión compartida". El acuerdo comunicado el miércoles, negociado "al margen de las asociaciones vecinales", suponía que "se rompe ese compromiso y concentra la gestión de los dos espacios en un único proyecto". Reproche al Ministerio también por el Palacio de Hielo "La FRAVM desmiente categóricamente que las asociaciones vecinales que mantenían la interlocución con el Ministerio hayan participado en la negociación, definición o aprobación del convenio anunciado y rechaza que se presente la cesión como un acuerdo respaldado por el conjunto del movimiento vecinal", recalcaban en el documento compartido en la mañana de este jueves. Para la entidad, la gestión comunitaria del patrimonio público "debe regirse por los principios de pluralidad, transparencia e igualdad de trato". El enfado de la FRAVM llegaba tras otros precedentes recientes. El escrito inicial aludía a "una nueva muestra del desprecio del Ministerio de Cultura hacia el movimiento vecinal madrileño y, especialmente, hacia las asociaciones del distrito Centro que llevan décadas reclamando equipamientos sociales, culturales y deportivos". Así lo expresaba Jorge Nacarino: "No se puede hablar de cultura comunitaria mientras se da la espalda a quienes llevan décadas construyendo barrio. La participación no consiste en seleccionar interlocutores, sino en garantizar que todas las entidades puedan acceder en igualdad de condiciones a los espacios públicos". La FRAVM relacionaba lo sucedido en Tabacalera con otras decisiones del Ministerio que a su juicio "han ignorado las reivindicaciones vecinales, como la ampliación del Museo Thyssen-Bornemisza en el edificio del histórico Palacio de Hielo y del Automóvil, donde se han priorizado intereses de grandes instituciones culturales frente a las necesidades sociales de los barrios". "Mientras se destinan recursos y patrimonio público a consolidar grandes polos de atracción turística, los colectivos vecinales del distrito Centro siguen reclamando equipamientos", indicaban en el comunicado. "En un distrito sometido a una intensa presión turística e inmobiliaria, la recuperación del patrimonio público debería contribuir a ampliar los equipamientos de proximidad y fortalecer la vida comunitaria, favoreciendo la convivencia y la cooperación entre los diferentes colectivos sociales y culturales del barrio", remataban. Manuel Osuna, presidente de de la Asociación Vecinal La Corrala y vocal de la FRAVM, exponía en 2024 la necesidad de considerar sus demandas: “Cualquier barrio de la ciudad al que vayas cuenta por lo menos con un polideportivo, un centro cultural vecinal, una biblioteca... que no se haga nada para los vecinos y las entidad vecinales no nos parece bien. Necesitamos un espacio de participación y reunión o algún salón de actos. Tabacalera nos parecía el sitio idóneo". La postura contestararia inicial de la FRAVM contrastaba con la del CSA, que anuncia un regreso "progresivo", al resaltar la importancia de recuperar su ubicación original en el número 53 de la calle Embajadores mediante un acuerdo "con garantías": “Después de más de tres años fuera de nuestro espacio, de incontables reuniones y asambleas, propuestas y negociaciones, celebramos un acuerdo que reconoce la continuidad de un proyecto cultural y comunitario que lleva desde 2010 formando parte de la vida de Lavapiés y de Madrid”. El Ministerio de Cultura destaca por su parte que las dos naves, de 512 y 288 metros cuadrados, "serán destinadas a actividades culturales y comunitarias para el barrio de Lavapiés”. El objetivo es que vuelvan a las instalaciones de la Antigua Fábrica de Tabacos de Madrid las organizaciones que ya operaban en él, hasta que lo impidió la reforma iniciada en 2021 para adecuar el edificio a su futuro uso como centro de producción y residencias artísticas. Entre ellas están el Sindicato de Inquilinas de Madrid, Foto Free y la Peña Flamenca de Lavapiés, que según las partes firmantes del acuerdo podrían gestionar las naves en colaboración con asociaciones vecinales de Lavapiés. Estas, en cambio, reclaman una autonomía y un lugar propios del que finalmente parece que dispondrán.