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El Mundo ·

Pánico en el PSOE a que Montero quede por debajo de 28 escaños: "Puede ser el fin de su carrera"

Resumen

Hay detalles que definen unas elecciones, sin vuelta atrás. El 24 de marzo, María Jesús Montero pregonó, con una gestualidad ciertamente mourinhista, que los andaluces debían «poner en valor» que ella, «sin duda, la mujer con más poder del conjunto de la democracia», hubiera «decidido» -como si lo hubiera decidido ella y no Sánchez- presentarse a las elecciones «para rescatar a los ciudadanos andaluces del desgaste de los servicios públicos». Es imposible ver el vídeo de Montero y no acordarse de Juncal: «Si no te la mereces, ¡si no te la mereces! De esa condescendencia no se vuelve así como así.

Hay detalles que definen unas elecciones, sin vuelta atrás. El 24 de marzo, María Jesús Montero pregonó, con una gestualidad ciertamente mourinhista, que los andaluces debían «poner en valor» que ella, «sin duda, la mujer con más poder del conjunto de la democracia», hubiera «decidido» -como si lo hubiera decidido ella y no Sánchez- presentarse a las elecciones «para rescatar a los ciudadanos andaluces del desgaste de los servicios públicos». Es imposible ver el vídeo de Montero y no acordarse de Juncal: «Si no te la mereces, ¡si no te la mereces! ¡Santa, santa!». De esa condescendencia no se vuelve así como así. No en Andalucía, una tierra engollipada de agravios. El primer mandamiento de un buen político es seducir al votante, no pedirle que te dé las gracias desde lo alto del caballo. Su segundo error no forzado y letal lo cometió Montero el lunes, en el debate electoral de Canal Sur, cuando definió como «accidente laboral» la trágica muerte de los guardias civiles Gérmán y Jerónimo, que perseguían una narcolancha en la costa de Huelva. La investigación penal va a determinar si fue un homicidio, dado que mandos de la propia Guardia Civil aseguran que las maniobras de huida de los narcos sin duda buscaban el choque fatal de las patrulleras. Léase matarlos. Tildarlo de «accidente laboral» supone una frivolidad tan pasmosa, que ayer Montero tuvo que salir a rectificarse a sí misma, con la boca pequeña, después de que las asociaciones profesionales de la Guardia Civil pusieran el grito en el cielo: «Por supuesto, estamos hablando de muertes en acto de servicio. Así lo sentimos y así debe reconocerse siempre a quienes arriesgan su vida por la seguridad de todos y todas», dijo la candidata sevillana. Montero nunca tuvo opciones de recuperar el Quirinale de San Telmo, pero esos dos instantes de desconcierto fijan la anatomía de su impotencia demoscópica ante Juanma Moreno, que sí ha entendido de qué va el 17-M. Y que ha dibujado en su pizarra táctica un autobús delante de una portería, porque ha aprendido la mejor lección formal de Manuel Chaves: catenaccio en lo discursivo y tiki-taka en la construcción de una imagen política con la que se puedan identificar las grandes bases del electorado templado. Montero no ha conectado con ese caladero, que resulta fundamental en las mayorías andaluzas desde que la Junta es Junta. Al contrario. Su expectativa, que era superar a Juan Espadas -candidato que logró en 2022 el peor resultado de la historia del PSOE de Andalucía: 30 escaños- y rezar por que Moreno no logre la mayoría, ya ha quedado superada por las encuestas. Cada día que pasa, los pronósticos son más negros para ella. La número dos nacional del PSOE va camino del matadero con una perspectiva demoscópica aún peor que la de su antecesor. Ronda los 28 escaños en las encuestas publicadas el lunes y está incluso por debajo de esa cifra en los últimos trackings internos de los partidos. Bastante por debajo, en alguno. El miedo en el PSOE-A a que el resultado sea aún peor de lo previsto es «total y absoluto», revela uno de sus dirigentes. «Pinta muy mal», confiesa. Si Moreno mantiene la mayoría absoluta, como vaticinan también los sondeos internos de los dos grandes partidos, Montero quedaría sentenciada. «Puede ser el fin de su carrera política. Si se cumplen las peores encuestas y queda por debajo de 27, no podría coger el acta [de diputada autonómica] y la mandarán a un cargo internacional», vaticina un ex asesor de Montero. «Ella no era la candidata que necesitaba el PSOE-A», añade un socialista andaluz. «Tenemos que confiar en la movilización de las ciudades medianas», se resigna un ministro que ahora se conformaría, dice, con repetir el resultado de 2022. «En la última semana de campaña el PP siempre comete errores», se consuela. Pero esta vez ha sido al revés. Las encuestas llevan el freno de mano echado porque es imposible predecir de qué lado van a caer ocho restos, uno por provincia. Y porque hay tres en juego por el alza de Adelante Andalucía. Los trackings apuntan dos tendencias. La primera es que el PP ha subido un punto en las dos últimas semanas y consolida su voto útil anti Vox. La segunda es que el PSOE-A baja por debajo de lo impensable. Tanto, que invita a pensar que debe de haber voto oculto. María Jesús Montero quiso bajar a Andalucía bajo palio y ahora sus encuestas internas le dibujan el recuadro de una esquela. A ver si el accidente laboral era su candidatura... Juanma Moreno cerrará la campaña cantandoJuanma Moreno, candidato a la mayoría absoluta, le ha puesto tal sordina a una campaña ya de por sí hipotensa, y es tal la debacle presentida de su principal rival, que lo único que de verdad ha sorprendido en estas semanas es que sea él mismo quien canta la canción de su candidatura, Kilómetro Sur, un alegato pop en la onda pseudoindie que ha hecho fortuna en los nuevos caladeros fragmentarios del 'mainstream'. El viernes, en el cierre de campaña, tiene previsto cantarla como traca final de su proyecto personalista. 'All you need is pop'. Adelante Andalucía ya sueña con un 'sorpasso' a izquierdasCada día que pasa, el PSOE pierde un poco más en las encuestas internas y sube un poco más Adelante Andalucía, que ha marcado perfil propio con eficacia y que incluso puede consumar el 'sorpasso' a la candidatura de su 'hermano mayor' en la izquierda, Antonio Maíllo. Paradójicamente, que Adelante Andalucía le quite votos al PSOE puede hacer más difícil la mayoría de Juanma Moreno, porque ahora los últimos escaños de Cádiz, Sevilla o Málaga estarían en juego entre PP y los andalucistas. El partido de José Ignacio García sube porque no posturea y suena auténtico. ¡Y no riñe!