Mínguez, la 'inquilina' de Ferraz a la que 'desahució' el ladrillo
Resumen«Ambiciosa» es como definen a Montse Mínguez, hasta hoy portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE, algunos políticos que la trataron en su etapa municipal en Lérida, entre 2003 y 2019. Se entiende, por lo tanto, que Pedro Sánchez haya dicho de ella, a modo de despedida, ... que, desde hace unos días, estaba «rota» y «pasándolo muy mal» por la incompatibilidad ética de conjugar un discurso político contra los 'fondos buitres' y que su pareja tenga empresas de pisos de alquiler y que ejecuta, cuando debe, desahucios.El PSOE ha llevado al paroxismo el lema «lo personal es político» y no sabremos, a corto plazo, si Mínguez ha dimitido o la han cesado. También dicen de ella, los ilerdenses de su tierra, que es «inteligente».
«Ambiciosa» es como definen a Montse Mínguez, hasta hoy portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE, algunos políticos que la trataron en su etapa municipal en Lérida, entre 2003 y 2019. Se entiende, por lo tanto, que Pedro Sánchez haya dicho de ella, a modo de despedida, ... que, desde hace unos días, estaba «rota» y «pasándolo muy mal» por la incompatibilidad ética de conjugar un discurso político contra los 'fondos buitres' y que su pareja tenga empresas de pisos de alquiler y que ejecuta, cuando debe, desahucios.El PSOE ha llevado al paroxismo el lema «lo personal es político» y no sabremos, a corto plazo, si Mínguez ha dimitido o la han cesado. También dicen de ella, los ilerdenses de su tierra, que es «inteligente». Por lo que el paso al lado dado ahora apunta más a un recogimiento en el cuartel general, que viene el invierno, a la espera de tiempos mejores y olvidadizos. Al fin y al cabo, el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno la ha definido como una «extraordinaria portavoz» y «muy buena persona».Pero la cuestión a debate no era la bonhomía de Mínguez o su trayectoria política, «intachable», según la ha calificado Patxi López, solo unas horas antes de despedirla de Ferraz. La cuestión de fondo ha sido el desgaste electoral que los socialistas tendrían si Mínguez repetía como número uno en las listas del PSC por Lérida el 29 de noviembre. Y eso es terreno movedizo que se rige por los parámetros que establece, según convenga, el inquilino de la Moncloa y arrendador de Ferraz.Ayer, los compañeros de la federación socialista de Mínguez la propusieron de número uno; hoy, han borrado su nombre de la papeleta electoral del PSC por el de Cristina Morón (concejal en Lérida, un piso y un garage). Se pone así punto y final a la aventura de Mínguez en Ferraz, que aterrizó en la sede socialista en julio de 2025 como un vendaval (se nota su presencia cuando entra en una sala de reuniones) y sabedora de la partida que debía jugar. Se había curtido durante años en el ayuntamiento de su ciudad.Perdió las primarias de 2018 para suceder al entonces alcalde de Lérida y eso le permitió dar el salto a MadridEn 2018, perdió las primarias para suceder a Àngel Ros, un histórico, al frente del PSC en Lérida. La ambición. Esa derrota le permitió dar el salto a Madrid. La inteligencia. Nacida en 1976, con dos hijos y divorciada (su actual pareja es el empresario del sector inmobiliario Sergi Vélez, el 'causante' del embrollo que ha acabado con su carrera política), siempre ha sido una política de partido. Diputada en el Congreso desde 2019, tras ejercer como teniente de alcalde y portavoz de Ros en Lérida.Aunque su vida laboral y política es casi la misma, ya que entró de concejal con 27 años, es licenciada en Administración y Dirección de Empresa por la Universidad Rovira Virgili de Tarragona (1999), máster de Contabilidad, Auditoría y Control de Gestión por la Universidad de Lérida (2013) y profesora asociada de Control y Gestión presupuestaria en la Universidad de Lérida. En Madrid, compaginó la Secretaría de Trabajo, Economía Social y Trabajo Autónomo en el PSOE con ser la 'número dos' de Patxi López.Está por ver si su salida de Ferraz, más dolorosa, seguro, pero menos contundente que la derrota de 2018 (su contrincante, Fèlix Larrosa, actual alcalde de Lérida, se llevó las primarias con el 60,75% de los votos, mientras que ella tuvo que conformarse con el apoyo del 37,35% de la militancia), la lleva a otros destinos. No ha hecho carrera en Barcelona, por ejemplo, aunque es de la máxima confianza de Salvador Illa. En 2027 hay elecciones municipales y un año después, en 2028, habrá urnas para el Parlament.En cualquier caso, el «paso atrás» que ha anunciado, un viernes pasadas las seis de la tarde, que es cuando se informa de las cosas que uno quiere que pasen lo más silenciosas posible (la confesión pública de Jordi Pujol, por ejemplo, aquel viernes 25 de julio de 2014) no es un «dejo la política». Se cubre para volver cuando la tormenta haya pasado. Gana tiempo para leer, jugar al pádel y seguir con pilates. Eso sí, Illa pierde un peón en Ferraz. Pero en el PSC no se deja a nadie atrás.