La Casa Blanca se atasca en la estrategia para una salida del avispero iraní
ResumenDonald Trump tiene que cuadrar el círculo y lo tiene que hacer muy deprisa. La operación Furia Épica, que tenía como objetivo principal decapitar la cúpula dirigente iraní y eliminar sus principales instalaciones militares, pero que no tenía claramente definido el día después, se le complica por momentos. Su ejército quema más de mil millones de dólares al día en armamento, combustible y personal y además de los siete fallecidos ya hay en torno a 140 heridos. El petróleo, disparado por el cierre del Estrecho de Ormuz, encarece la gasolina y agita los mercados.
Donald Trump tiene que cuadrar el círculo y lo tiene que hacer muy deprisa. La operación Furia Épica, que tenía como objetivo principal decapitar la cúpula dirigente iraní y eliminar sus principales instalaciones militares, pero que no tenía claramente definido el día después, se le complica por momentos. Su ejército quema más de mil millones de dólares al día en armamento, combustible y personal y además de los siete fallecidos ya hay en torno a 140 heridos. El petróleo, disparado por el cierre del Estrecho de Ormuz, encarece la gasolina y agita los mercados. La opinión pública, en EEUU y el resto del planeta, está en contra. Y el régimen iraní, lejos de la "rendición absoluta" que Trump exige, lo desafía diciendo que serán ellos, y no Washington, los que determinen en qué momento acaba todo. Un escenario catastrófico de cara a las 'midterm', las elecciones legislativas de noviembre, en la que los Republicanos probablemente pierdan el control de la Cámara de Representantes y quizás también la del Senado. Las crónicas de los últimos días coinciden en que Trump, y su equipo, pensaban que tras los brutales ataques de las primeras 72 horas, y tras la muerte de Ali Jameneiy hasta 50 altos cargos, el colapso era inevitable. Que la operación sería más o menos parecida, en sus resultados más que en sus medios, a la de los ataques contra el programa nuclear de verano de 2025 y la de Nicolás Maduro: entrar, salir con pocas bajas, y un cambio de régimen, o al menos dentro del régimen. Pero ni ha sido así ni parece que vaya a serlo. Mojtaba Jamenei, más radical, más joven, más convencido de la necesidad de un arma atómica, ha sucedido a su padre. Las represalias han paralizado el tránsito de petróleo, el tráfico aéreo y la vida en los países del Golfo. No hay una revolución interna. Y la Casa Blanca se ha metido en un jardín del que no tiene nada fácil salir. El lunes, el presidente volvió a hacer un despliegue de su mayor talento, el de decir una cosa y la contraria varias veces, logrando que inversores, líderes mundiales y muchos ciudadanos se aferren sólo a lo que más les interesa. En este caso, que la guerra "está casi terminada" y su final "muy pronto". El problema es que Trump también dijo que no habían logrado todavía los objetivos suficientes, que no le gusta el nuevo líder. Cuando se le preguntó por qué él decía que las operaciones militares iban tan avanzadas que se acabaría antes de lo pensado, mientras su ministro de Guerra decía que apenas estabas empezando, el presidente que nunca ha descartado el despliegue de tropas, respondió que "ambas cosas eran posibles". Intentando esa cuadratura casi mística. Trump sobre el fin de la guerra en Irán: "Los aniquilamos en los dos primeros días"E.M Horas después, el Pentágono anunció el día con bombardeos más intensos. "En última instancia, la operación terminará cuando el comandante en jefe determine que se han cumplido los objetivos militares e Irán está en posición de rendición completa e incondicional, lo digan o no", intentó aclarar la Casa Blanca poco más tarde. Trump justificó la guerra porque decía que Irán era un peligro, que no ha renunciado a su programa nuclear militar, que tenía pensado atacar Israel. Una parte importante de su equipo y del Congreso le pide, le ruega, casi le exige que salva de ese avispero. Que haga, como George W. Bush en aquel famoso portaaviones, y declare "misión cumplida", antes de verse atrapados en otra guerra eterna en Oriente Próximo. Sacando pecho por diezmar la Armada iraní, minimizar sus programas de drones y misiles balísticos, acabar con su líder y las instalaciones más grandes. Porque si las encuestas ya eran malas, un escenario de petróleo caro durante meses inevitablemente afectaría a las estimaciones de inflación, de crecimiento, de déficit. "El reciente aumento en los precios del petróleo y el gas es temporal, y esta operación resultará en precios más bajos del gas a largo plazo. Una vez que se alcancen plenamente los objetivos de seguridad nacional de la Operación Furia Épica, los estadounidenses verán cómo los precios del petróleo y el gas caen rápidamente, posiblemente incluso por debajo de los niveles previos a la operación", aseguró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, el martes. Pero otra parte de su entorno, y su propio instinto, parecen decirle que no puede dejar las cosas a medias. Que esta vez no podrá colar su narrativa de éxito si un Jamenei sigue al frente del régimen. Podrá argumentar que ha neutralizado todas las amenazas, pero siempre le recordarán que también en julio de 2025 juró y perjuró que todo el programa nuclear iraní había sido "aniquilado". Y aquí estamos de nuevo. Congresistas y senadores republicanos insisten en televisión en que no será una guerra larga, que se han aprendido las lecciones. Pero los Demócratas, después de cada briefing secreto del Pentágono y la CIA, se muestran más inquietos. "Puedo asegurarles que lo que escuché no es solo preocupante, es inquietante", ha dicho la senadora Jacky Rosen tras la sesión a puerta cerrada del Comité de Servicios Armados. "No estoy segura de cuál es el objetivo final ni de cuáles son sus planes. Ciertamente, no han logrado justificar su postura". Elizabeth Warren, otra senadora demócrata y objeto habitual de las pullas de Trump, afirmó estar "muy preocupada por cuánto tiempo se prolongará esto", y añadió que "no hubo estimaciones lógicas sobre cuándo terminará". En la ultima semana, algunas informaciones sobre la posibilidad de que los científicos y militares iraníes hubieran encontrado una manera de llegar al material nuclear que quedó sepultado tras los ataques de 2025 se colaron en el debate de Washington. No hay certeza de si es realmente posible, si han encontrado una forma de rescatarlo, si es teoría o hay planes para conseguirlo. Pero eso complica todavía más la salida. Trump lleva desde el pasado miércoles repitiendo la fórmula de que "Irán estaba a dos semanas" de algo. De conseguir una bomba o de atacar. Si existe la posibilidad de que se recupere ese material, la narrativa sobre un programa "aniquilado" no sería lo único lleno de fisuras. Los medios norteamericanos, citando a responsables de la administración, indican que mientras Teherán siga lanzando misiles o drones a los países de la región, y sobre todo mientras Israel (donde el apoyo de la población a la intervención es altísimo) siga queriendo destruir objetivos iraníes, resultaba improbable que Estados Unidos pudiera retirarse. El propio Trump dijo que la decisión se tomaría a medias con Benjamin Netanyahu y habría señalado a sus más cercanos que quiere librarse también del nuevo líder iraní, siempre según esas crónicas. La portavoz de la Casa Blanca insiste cada día en que las encuestas dicen que los norteamericanos quieren que la amenaza iraní desparezca para siempre, pero los números publicados muestran un apoyo históricamente bajo para una intervención exterior. Para saber másInternacional. Trump se muestra optimista sobre el final de la guerra en Irán pero manda mensajes contradictorios: "No hemos ganado suficiente"Redacción: PABLO R. SUANZES (Corresponsal)WashingtonTrump se muestra optimista sobre el final de la guerra en Irán pero manda mensajes contradictorios: "No hemos ganado suficiente"EEUU. Putin y Trump hablan por teléfono de Irán y Venezuela en su primera conversación en 2026Redacción: EFE MoscúPutin y Trump hablan por teléfono de Irán y Venezuela en su primera conversación en 2026 "Todo indica que la guerra concluirá de una de las siguientes tres maneras. La primera sería una derrota estadounidense clara y devastadora. Si una combinación de presión internacional y oposición interna obliga a la administración Trump a poner fin al conflicto antes de que se restablezca plenamente el comercio a través del Golfo, surgirá un Irán maltrecho, pero habiendo demostrado su capacidad para cerrar el estrecho frente a todo el arsenal que la mayor potencia militar del mundo pueda desplegar en su contra. El poder y el prestigio de Estados Unidos —por no mencionar los del propio Sr. Trump— difícilmente lograrían recuperarse de semejante fiasco. Alternativamente, los estadounidenses podrían reabrir el Golfo a medida que surja un nuevo gobierno iraní más centrado en el desarrollo del país que en el dominio de sus vecinos. Esto constituiría una victoria de gran envergadura para la administración Trump. Lo más probable, sin embargo, es un escenario intermedio en el que Estados Unidos logre despejar el Golfo en gran medida, pero el régimen actual sobreviva. En tal caso, la Operación Epic Fury sería recordada como la "Madre de todas las cortadoras de césped": una acción que no resuelve ninguna cuestión fundamental, pero que preserva un frágil equilibrio de poder en una región vital del mundo", apunta el historiador Walter Russel Mead, experto en la Política Exterior de EEUU, en las páginas del WSJ.