← Volver
ABC ·

Las bolas negras

Resumen

El cura, los militares, los señoritos engominados, trajeados. Esa es la junta que, en 'La bola negra', considera a uno de los protagonistas no apto para entrar en el casino de Granada, ambiente rancio, techos altos, arañas de cristal, servicio impoluto. luego gay, antes homosexual, maricón seguro en boca de los más casposos y cerriles de la época. Esa España se ha ido y no va a volver, no teman.

El cura, los militares, los señoritos engominados, trajeados. Esa es la junta que, en 'La bola negra', considera a uno de los protagonistas no apto para entrar en el casino de Granada, ambiente rancio, techos altos, arañas de cristal, servicio impoluto. Por alegre, demasiado alegre, ... luego gay, antes homosexual, maricón seguro en boca de los más casposos y cerriles de la época. Esa España se ha ido y no va a volver, no teman. Vivo en Torremolinos.En estos últimos años se nos han puesto a muchos bolas negras para entrar en el casino de los demócratas, esos que se alegran de pasarse al Congreso por el forro porque ellos están con la gente, con el pueblo, con los de abajo, con los que quieran poner en el manual del perfecto populista al que siguen los perfectos intelectuales orgánicos. En ese tribunal del casino Superioridad Moral están los que te sacan la bola negra si decides hablar de que hay aspectos problemáticos en la inmigración masiva. Bola negra racista. Si crees que hay un feminismo institucional, de chiringuito subvencionado, de cultivar el victimismo que lo único que ha conseguido es dividir a los sexos, bola negra machista. Si te da por pensar que quizás el dinero no se debiera gastar en una campaña de fomento del aborto, bola negra machista y fascista, las dos cosas.El casino Superioridad Moral tiene padres y madres superiores que suelen estar pagados por los cada vez menos contribuyentes netos, y desde allí le tiran al pueblo que no les vota bolas negras, promueven políticas que cierran ascensores sociales y ponen cara de asquito a la clase media de sueldo estancado y al obrero que elige a Vox. No queriéndose enterar, o fingiendo no saber, que muchos de los que acuden a esa papeleta es porque están hartos de que les hayan sacado tanta bola negra. Que les señalen como malas personas. Que les pongan en el lado incorrecto de la historia, en el lado fascista del muro. En esa película muy peliculera que se han montado donde los actores, después de interpretar el papel, se quitan su careta de empatía extrema y pasan de los ceutíes, de los hacinados en los pisos, de los vulnerables sin alquiler y reniegan de haber sido íntimos de chorizos que se iban de putas y se repartían comisiones. Esa es la España que no debe volver. La del tribunal del casino de Granada se esfumó porque las sociedades evolucionan. Querrán decir que la mitad de España es descendiente de aquellos rancios del casino pero no cuela. Porque, incluso si lo fueran, no son los mismos. El club Puerta de Hierro es de las pocas instituciones donde se sigue usando la bola negra de forma anónima para vetar a los nuevos socios, pero lleva décadas sin usarla. Ni siquiera se la han sacado a los ministros Óscar Puente y Escrivá, visitantes ocasionales, sabedores de que los estatutos del club dejan jugar a los ministros del Gobierno. Cuando eso era ser algo. Ahí también hemos evolucionado y no para bien.