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El único volcán en el mundo al que se puede bajar en ascensor hasta su cámara magmática

Resumen

Una de las fuerzas más poderosas y temibles de la naturaleza son los volcanes. Su irrupción, en ocasiones, provoca graves destrozos en el mobiliario, se lleva casas por delante y deriva en muchas pérdidas humanas. Uno de los más llamativos se encuentra a apenas 20 kilómetros de Reikiavik y a él se puede bajar en ascensor y llegar hasta su cámara magmática. Según un estudio de 2022 y del que se hizo eco La brújula verde, cada verano siete personas pueden entrar a una jaula metálica que se suspende sobre una grúa en un agujero de solo cuatro metros a los lados.

Una de las fuerzas más poderosas y temibles de la naturaleza son los volcanes. Su irrupción, en ocasiones, provoca graves destrozos en el mobiliario, se lleva casas por delante y deriva en muchas pérdidas humanas. Uno de los más llamativos se encuentra a apenas 20 kilómetros de Reikiavik y a él se puede bajar en ascensor y llegar hasta su cámara magmática. Según un estudio de 2022 y del que se hizo eco La brújula verde, cada verano siete personas pueden entrar a una jaula metálica que se suspende sobre una grúa en un agujero de solo cuatro metros a los lados. Esa especie de ascensor desciende unos 120 metros hacia el volcán Thrihnukagigur. Lo cierto es que la bajada resulta algo inusual, ya que roza las paredes, el agua gotea sobre los cascos y sólo cuando llega al suelo se puede ver una sala de pequeñas dimensiones cuyas paredes están repletas de bronce, índigo y amarillo azufre. Este volcán está dormido y lo más curioso es que en su interior se produjo algo que los expertos resumen como si el magma hubiera desaparecido. Aunque muchas guías turísticas la definen en las visitas como una cámara magmática, los geólogos que han podido estudiar el interior del volcán lo han matizado en los últimos años. En 2022, la revista Volcanica contó con las afirmaciones de Michael Hudak, Maureen Feineman y Peter LaFemina, Halldór Geirsson y Samuele Agostini. Juntos acordaron que el volcán Thrihnukagigur emergió de una grieta en el terreno por la que el magma salió a la superficie hace 3.500 años aproximadamente. Tras la erupción, la lava cayó de nuevo por el conducto y quedaron unos 60 metros de tubo vació. El origen de la sala, ubicada a 120 metros, se dio debido a que el tefra estaba poco compacto y el magma lo despedazó, dejando una cueva de unos 40.000 metros cúbicos. Los expertos afirman, por tanto, que en realidad lo que los visitantes pueden observar en sus visitas es la cueva excavada por el magma y no un depósito profundo.