Sánchez se enroca en la protección a Marruecos, pero se ve obligado a matizar su defensa
ResumenPedro Sánchez se enfrentaba este jueves a una sesión parlamentaria clave en la legislatura. El desgaste que arrastra el Gobierno se ha visto acrecentado con la crisis migratoria de Ceuta, en la que el Ejecutivo ha sufrido un cuestionamiento por la gestión de la misma. Por su falta de reflejos en la prevención y en la reacción posterior. El presidente se subió a la tribuna del Congreso para tratar de paliar la sensación de abandono que se ha instalado en la sociedad ceutí y que se ha hecho extensible a todo el territorio.
Pedro Sánchez se enfrentaba este jueves a una sesión parlamentaria clave en la legislatura. El desgaste que arrastra el Gobierno se ha visto acrecentado con la crisis migratoria de Ceuta, en la que el Ejecutivo ha sufrido un cuestionamiento por la gestión de la misma. ... Por su falta de reflejos en la prevención y en la reacción posterior. El presidente se subió a la tribuna del Congreso para tratar de paliar la sensación de abandono que se ha instalado en la sociedad ceutí y que se ha hecho extensible a todo el territorio. También con la intención de paliar las sospechas que se ciernen sobre el desarrollo de los hechos. «Voy a compartir lo que sabemos a día de hoy, con transparencia absoluta», avanzó Sánchez, reconociendo, al inicio de su intervención, que todavía quedan muchas cuestiones que analizar y que aclarar».El presidente arrancó su intervención haciendo un relato de los hechos de los días 30 y 31 de julio, situando el detonante en la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que impedía el rechazo en frontera marítima, y con especial énfasis en las horas críticas. El diagnóstico que hizo esos días, calificando lo ocurrido como un «ataque» y una «violación de la integridad territorial» de España se ha ido diluyendo a lo largo de las semanas y para el jefe del Ejecutivo es ya una mera «crisis migratoria» de las muchas que ha tenido que hacer frente en sus años de mandato, obviando el potencial desestabilizador de la vulneración flagrante de la frontera.Sánchez afirma que «No se puede concluir que fuera diseñado por Marruecos» ABC MULTIMEDIASánchez mantuvo su defensa férrea de Marruecos, insistiendo en que no obran en poder del Gobierno «pruebas» ni «evidencias sólidas» de que las autoridades marroquíes estuvieran detrás de lo ocurrido en Ceuta, pero introdujo un matiz novedoso, avanzando consecuencias si en el futuro aparecieran. La estrategia de apaciguamiento con el país vecino se vio truncada este miércoles por la publicación de un informe de la Policía en el que se señalaba a la gendarmería marroquí «guiando a la masa» para provocar el colapso de la frontera. Esto obligó a redefinir el guion de la intervención de Sánchez, en la que introdujo una advertencia. «Si existieran esas pruebas sólidas actuaríamos en consecuencia, con total contundencia», aseguró, reivindicando que «este gobierno no tiene miedo a enfrentarse a otros poderes extranjeros cuando la situación lo requiera». Sin embargo, en Moncloa no consideran que ese momento haya llegado y el presidente pide «prudencia» y «trabajar cargados de hechos probados y contrastados». «Como presidente me corresponde gestionar esta crisis con rigor y con prudencia; defendiendo el interés general y tomando decisiones sobre evidencias y no sobre sospechas, prejuicios o intereses partidistas, porque hay pasos que luego no se pueden desandar», sentenció.El presidente también avanzó cambios en la relación con Marruecos y fuentes del Gobierno lo encuadran en la necesidad de revisar los términos actuales, porque se han demostrado insuficientes para evitar que lo sucedido en Ceuta se pueda volver a repetir. «Lo que pasó el 30 y 31 de julio nos tiene que hacer modificar la estrategia a ambos lados», señalan en Moncloa, donde recuerdan que Marruecos tiene un acuerdo con la Unión Europea para garantizar el control de las fronteras y lo ocurrido demuestra que «tendrá que hacer algo más para que esto no vuelva a pasar».Además de elevar algo el tono contra Rabat, Sánchez ha esperado a esta declaración en el Congreso para revelar que el pasado 21 de agosto desde el Ministerio de Exteriores se convocó a la embajadora de Marruecos por las «declaraciones inaceptables» que dos ministros del reino hicieron sobre la soberanía de Ceuta y Melilla. Este reproche diplomático no había trascendido hasta ahora, cuando lo habitual es que el Gobierno anuncie este tipo de medidas públicamente cuando se producen. El presidente también puso el foco en la permeabilidad de la frontera marroquí en las horas centrales del cruce masivo, advirtiendo de que deberá dirimirse «si hubo incapacidad o inacción» por parte de las autoridades de Rabat, una investigación que se está desarrollando a nivel de los servicios de inteligencia y también en el ámbito judicial.El presidente avanzó que se compartirá «lo que se descubra con total transparencia» y anunció que ha dado orden de publicar un dossier con toda la documentación que maneja el Ejecutivo en la actualidad y en la que figuran los informes que se remitieron con carácter previo por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el CNI y en los que, asegura, no se calibró la magnitud de la crisis. «No es forma de eludir nuestra responsabilidad ni de acusar a ningún organismo, es reconocer la excepcionalidad de lo ocurrido y la necesidad de mejorar nuestras capacidades», señaló, puntualizando que sería «absurdo» pensar que el Gobierno fue advertido y no hizo nada para evitarlo. «¿En qué cabeza cabe?». Sánchez enfatizó que «los organismos competentes reaccionaron en cuanto se materializó la amenaza», reconociendo que los medios actuales son insuficientes, porque «se vieron superados y que habrá que reforzarlos para prevenir hechos futuros».El Rey irá a Ceuta «en las próximas semanas»El presidente también hizo una concreción sobre la visita del Rey a Ceuta y Melilla que avanzó en una intervención en la 'Ser' a principios de semana. Sánchez, sin dar todavía una fecha, avanzó que se producirá en las «próximas semanas» y ya han comenzado los trabajos entre los equipos de Moncloa y Zarzuela para organizarla. Este anuncio generó una intensa polémica por el aire de reproche que se percibió en las palabras del jefe del Ejecutivo en la exhibición de la ausencia, durante 20 de años, de presencia de la Casa Real en las ciudades autónomas.