Meta pide a Anthropic menos pactos y más inversión en seguridad mientras Google emerge como el gran cisne negro del futuro de la IA
ResumenEl gran pacto para llegar a un consenso sobre cómo desarrollar la inteligencia artificial tiene cada vez menos adeptos. El último en desmarcarse ha sido Mark Zuckerberg, CEO de Meta, que apunta a salir como uno de los ganadores del mes en el siempre inestable mundo tecnológico. El fundador de Facebook ha sido claro en un mensaje en X en que ha explicado su postura: no hacen falta grandes alianzas, lo que es necesario es que Anthropic y OpenAI se tomen en serio la seguridad de sus modelos e inviertan en eso más que en el autoaprendizaje recursivo, es decir, en conseguir una IA que se mejore a sí misma con los problemas de control que eso supone. "Comprometer una significativa parte de tu computación a dar el servicio a las personas en vez de correr para alcanzar el autoaprendizaje recursivo es una de las mejores formas de desarrollar esta tecnología de forma segura.
El gran pacto para llegar a un consenso sobre cómo desarrollar la inteligencia artificial tiene cada vez menos adeptos. El último en desmarcarse ha sido Mark Zuckerberg, CEO de Meta, que apunta a salir como uno de los ganadores del mes en el siempre inestable mundo tecnológico. El fundador de Facebook ha sido claro en un mensaje en X en que ha explicado su postura: no hacen falta grandes alianzas, lo que es necesario es que Anthropic y OpenAI se tomen en serio la seguridad de sus modelos e inviertan en eso más que en el autoaprendizaje recursivo, es decir, en conseguir una IA que se mejore a sí misma con los problemas de control que eso supone. "Comprometer una significativa parte de tu computación a dar el servicio a las personas en vez de correr para alcanzar el autoaprendizaje recursivo es una de las mejores formas de desarrollar esta tecnología de forma segura. Meta se ha comprometido a esto y otros laboratorios pueden", subrayó el empresario. Para saber másEmpresas. ¿Quién gana y quién pierde al frenar la IA? De las ventajas para Elon Musk, Meta e incluso Europa al varapalo para NvidiaRedacción: JOSÉ M. RODRÍGUEZ SILVA ¿Quién gana y quién pierde al frenar la IA? De las ventajas para Elon Musk, Meta e incluso Europa al varapalo para Nvidia¡No doy crédito!. El algoritmo invisible: la agenda china que atemoriza a los jefes de la IARedacción: FRANCISCO PASCUAL El algoritmo invisible: la agenda china que atemoriza a los jefes de la IA En su largo mensaje, el directivo aseguró que la tecnológica ha retrasado durante meses el lanzamiento de Muse, su asistente de IA personal que está triunfando en Estados Unidos, para asegurarse de que era lo suficiente seguro y que ya cuenta con evaluadores externos de sus modelos, una de las medidas que proponía implementar Dario Amodei, CEO de Anthropic. Al mismo tiempo, mostró su confianza en que el propio mercado de IA empujara a las compañías a apostar por una vía más segura a la hora de desarrollar la IA. "Creo que la confianza y el alineamiento (de los modelos) se están convirtiendo rápidamente en las capacidades más importantes para diferenciar a agentes y modelos. Quien no se centre en alineamiento será el que quede atrás", vaticinó. Las palabras del directivo contrastan con la voluntad de Meta de alcanzar acuerdos sectoriales en otros temas como el de la restricción de uso de las redes sociales de los menores tras su pacto en Estados Unidos, un acuerdo en el que hubo varias condiciones sujetas específicamente a su adopción por parte de Google y TikTok. Al mismo tiempo, los diversos escándalos sobre tratamiento de datos de la compañía tampoco ayudan a la visión de guardián del ecosistema y empresa segura que busca transmitir Zuckerberg y su equipo, que dedicaron el grueso de la presentación de Muse a vender la seguridad. El proyecto secreto de Google La gran incógnita que existe ahora en el ecosistema es quién será la próxima compañía en publicar un gran avance en un entorno cada vez más lleno de especulaciones, que apuntan a que los laboratorios ya han resultado otro de los problemas del milenio más allá de Navier-Stokes pero no se atreven a publicarlo. Las otras grandes elucubraciones apuntan a Google como un potencial cisne negro en los debates que atraviesan de costado a costado la IA. El presidente de su unidad de IA, Demis Hassabis, apoyó el mensaje de Amodei y compartió su propio manifiesto pidiendo un estándar para esta tecnología. Sin embargo, recientemente, el investigador fue desplazado a un rol menos ejecutivo ante la creciente tensión por el uso de recursos dentro de la compañía, lo que provocó una fuga del talento más alineado con Hassabis de la empresa para fundar una compañía centrada en investigar la aplicación de la IA a la ciencia. Estos cambios se atribuyen a la creciente brecha que se ha abierto entre Gemini, el modelo puntero a comienzos de año cuando parecía que Google tenía todo para ganar la carrera de la IA, y los distintos modelos impulsados por OpenAI y Anthropic. Ahora, el nuevo rumbo de la compañía no está tan claro como cuando Hassabis era la única cabeza pensante y Reuters ya contó que Sergey Brin, el cofundador de Google, ha tomado un rol importante en el equipo de IA, aunque formalmente no tenga cargo. Entre las principales obsesiones de Brin estaba precisamente conseguir ser el primer laboratorio en alcanzar el mentado autoaprendizaje recursivo, un hallazgo que a buen seguro haría reverberar todo el ecosistema de IA. El directivo es famoso por su capacidad de impulsar proyectos, en algunas ocasiones por encima de lo razonable como ocurrió con la fallidas Google Glass, aunque otra de sus apuestas, Waymo, ha permitido a la tecnológica situarse a la cabeza de la conducción autónoma.