Trump anuncia un aumento inminente de los aranceles a los coches y camiones de la UE
ResumenDespués de semanas de aparente tranquilidad, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha resucitado, una vez más, la guerra comercial con la Unión Europea con una declaración unilateral para subir los aranceles a los coches. Lo ha hecho apenas una semana después de que el vicepresidente comunitario Maros Sefcovic estuviera en Washington negociando con su Administración y, no por casualidad, el mismo día en el que entra en vigor Mercosur, el acuerdo de libre comercio entre la UE y varios países latinoamericanos. También en la misma semana en la que el líder republicano quiere castigar a Alemania por las palabras del canciller Friedrich Merz sobre la guerra de Irán. Si el jueves amenazó con retirar soldados de su país, ahora apunta al sector más crítico para su Gobierno; los fabricantes del motor.
Después de semanas de aparente tranquilidad, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha resucitado, una vez más, la guerra comercial con la Unión Europea con una declaración unilateral para subir los aranceles a los coches. Lo ha hecho apenas una semana después de que el vicepresidente comunitario Maros Sefcovic estuviera en Washington negociando con su Administración y, no por casualidad, el mismo día en el que entra en vigor Mercosur, el acuerdo de libre comercio entre la UE y varios países latinoamericanos. También en la misma semana en la que el líder republicano quiere castigar a Alemania por las palabras del canciller Friedrich Merz sobre la guerra de Irán. Si el jueves amenazó con retirar soldados de su país, ahora apunta al sector más crítico para su Gobierno; los fabricantes del motor. "Me complace anunciar que, dado que la Unión Europea no está cumpliendo con nuestro acuerdo comercial, la próxima semana aumentaré los aranceles que se cobran por los automóviles y camiones que ingresen a Estados Unidos. El arancel se incrementará al 25 %. Se entiende y se acuerda plenamente que, si se fabrican automóviles y camiones en plantas de EEUU, no se aplicarán aranceles", ha escrito Trump en sus redes sociales, violando abiertamente el mencionado acuerdo comercial, firmado con Ursula von der Leyen en julio del año pasado y pulido en los días posteriores por ambas partes, hasta publicar un comunicado conjunto el 21 de agosto. "Actualmente se están construyendo numerosas plantas de automóviles y camiones, con una inversión de más de 100.000 millones de dólares, una cifra récord en la historia de la fabricación de automóviles y camiones. Estas plantas, con personal estadounidense, abrirán pronto. ¡Nunca antes se había visto algo así en Estados Unidos!", ha seguido Trump en su mensaje, publicado el Día del Trabajo. Bruselas, por su parte, ha respondido al nuevo intento de intimidación de Trump con cautela, al tiempo que ha avanzando que si el presidente de EEUU cumple con su amenaza, responderá. "La UE está aplicando sus compromisos de la Declaración Conjunta conforme a la práctica legislativa habitual, manteniendo plenamente informada a la Administración estadounidense en todo momento. Mantenemos un contacto estrecho con nuestros homólogos, también mientras buscamos aclaraciones sobre los compromisos de Estados Unidos", ha señalado un portavoz de la Comisión "Seguimos plenamente comprometidos con una relación transatlántica predecible y mutuamente beneficiosa", ha proseguido. Pero "si Estados Unidos adopta medidas incompatibles con la Declaración Conjunta, mantendremos abiertas todas las opciones para proteger los intereses de la UE". Como es habitual, es difícil saber qué hay detrás del tuit del presidente norteamericano. Su estrategia habitual de negociación es a través de las redes sociales, con declaraciones públicas, a veces en momentos muy pensados y a veces improvisadas. Washington sabe que en Bruselas el acuerdo comercial, cuya razón y composición en realidad tienen mucho que ver con la presión de los fabricantes de coches en Berlín, está siendo debatido. El Parlamento Europeo ha fijado su posición, el Consejo ha decidido dar su visto bueno y los trílogos entre todas las partes están en marcha. Pero no está aprobado y en vigor. Los eurodiputados tienen muchas más dudas que los gobiernos nacionales y quieren que el texto incorpore hasta tres cláusulas diferentes de protección, precisamente para ser usadas y parar el acuerdo si EEUU cambia de repente de opinión, algo habitual con Trump. La cláusula de suspensión permitiría suspender las preferencias arancelarias con Estados Unidos bajo ciertas condiciones. Por ejemplo, la Comisión podría proponer la suspensión total o parcial de las preferencias comerciales si Estados Unidos impusiera aranceles adicionales que superaran el límite máximo acordado del 15%, o cualquier nuevo arancel sobre los productos de la UE, que es exactamente lo que ha ocurrido hoy. La cláusula de suspensión también podría activarse si Estados Unidos, por ejemplo, "socavara los objetivos del acuerdo, discriminara a los operadores económicos de la UE, amenazara la integridad territorial, las políticas exteriores y de defensa de los Estados miembros o ejerciera coerción económica". Algo que también se está dando estos meses, desde Groenlandia hasta las decisiones de Italia, España o Alemania en su política exterior. La Eurocámara también querría una cláusula de entrada en vigor, para que los nuevos aranceles solo entren en vigor si Estados Unidos respeta sus compromisos, que deberían incluir la reducción de sus aranceles sobre los productos de la UE con un contenido de acero y aluminio hasta un máximo del 15%. La tercera sería una cláusula de extinción, con el 31 de marzo de 2028 como fecha de vencimiento del reglamento principal. Esta fecha solo podría prorrogarse mediante una nueva propuesta legislativa, que se presentaría tras una evaluación exhaustiva del impacto del reglamento. Todos los actores en Bruselas son conscientes de la fragilidad del acuerdo y de la volatilidad de Trump. El equipo de Sefcovic ha notado un cambio de tono muy importante respecto al año pasado, porque la Casa Blanca tiene ahora prioridades completamente diferentes. En la primavera y el verano de 2025 todo eran aranceles, y ahora todo es Irán y política nacional. Pero todos los que interactúan con Washington estas semanas insisten en que la filosofía de fondo sigue siendo la misma. Los siguientes pasos son ver cómo reacciona la UE, Von der Leyen, los principales países y el equipo negociador del Parlamento. Y si Trump hace, como suele ser habitual, y da marcha atrás en cuestión de días o de horas amparándose en supuestas concesiones de sus interlocutores, o si va a más. Un tuit no es una decisión política, pero a menudo es el primer paso hacia ella.