Los documentos que prueban que la Comunidad de Madrid manipuló las listas de espera del Ramón y Cajal: “Evitad anotarlos como preferentes”
ResumenLa Comunidad de Madrid ha reconocido este miércoles que las listas de espera del Hospital Ramón y Cajal fueron manipuladas, pero sorprendentemente ha eximido de culpa a los dos jefes señalados y ha dirigido su acusación contra uno de los cuatro médicos que denunció los hechos, el único que dio la cara, Luis Alberto Martos. La consejera de Sanidad, Fátima Matute, ha hecho esta condena pública a pesar de que reconoce que no ha concluido la investigación. Además, Martos no ha sido entrevistado, según asegura él, y las pruebas que aportó el cirujano a EL PAÍS, dejan claro que él no es el autor. “Este caso es muy sencillo”, ha dicho Matute, solo un día después de que EL PAÍS destapara el caso.
La Comunidad de Madrid ha reconocido este miércoles que las listas de espera del Hospital Ramón y Cajal fueron manipuladas, pero sorprendentemente ha eximido de culpa a los dos jefes señalados y ha dirigido su acusación contra uno de los cuatro médicos que denunció los hechos, el único que dio la cara, Luis Alberto Martos. La consejera de Sanidad, Fátima Matute, ha hecho esta condena pública a pesar de que reconoce que no ha concluido la investigación. Además, Martos no ha sido entrevistado, según asegura él, y las pruebas que aportó el cirujano a EL PAÍS, dejan claro que él no es el autor. “Este caso es muy sencillo”, ha dicho Matute, solo un día después de que EL PAÍS destapara el caso. “El mismo denunciante es quien manipuló las listas de espera. Es un trabajador del Hospital Ramón y Cajal que ha manipulado de manera irregular la gravedad de 57 pacientes de traumatología para su beneficio, para trabajar menos y operar casos menos complejos”, ha añadido, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno de los miércoles. Poco después, la presidenta Isabel Díaz Ayuso ha difundido en X un vídeo de la consejera pronunciando esas palabras y el mensaje: “El bulo del día contra el Gobierno de la Comunidad de Madrid”. La acusación sin pruebas contra el cirujano Martos es desmentida por los correos y documentos del servicio de admisión del hospital que Martos compartió con EL PAÍS, según los cuales los responsables de los cambios son el jefe del servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología, Basilio de la Torre, y el director médico, Rafael Martínez. El cambio se produjo entre el 28 de febrero y el 14 de marzo de 2025 y supuso que 57 pacientes con dolencias que aconsejaban una operación prioritaria (que debe hacerse en menos de 90 días) fueron rebajados a la categoría de normal (menos de 180 días), doblando el tiempo de espera. El sentido de esta alteración pudo ser económico porque los jefes de servicio son premiados si cumplen metas de productividad, según se deduce de uno de los correos. Martos aportó capturas de pantalla del sistema informático en el que se reflejan comunicaciones externas (con el paciente) e internas (entre departamentos) sobre los pacientes en lista de espera quirúrgica. En esos documentos, el personal de administración anotó que se había cambiado la prioridad de los pacientes con mensajes como “cambio prioridad p.i. (por indicación) Dr. De la Torre” o “cambio prioridad p.o. (por orden) de trah (traumatología) y direcc. médica”. Además, Martos también facilitó varios correos enviados a responsables del hospital por él mismo y por otra cirujana del mismo servicio, Susana Alonso, que es su pareja. En las respuestas de esos superiores nadie acusa a Martos. Al contrario, no desmienten que los cambios habían sido obra de los dos señalados. La doctora Alonso escribió el 14 de marzo de 2025 al jefe del servicio para quejarse, acusándole directamente del cambio. Adjuntó una captura en la que se veía la modificación a uno de sus pacientes con una anotación que indicaba que había sido orden de los dos superiores: “Podría explicarme las razones que lo justifican, sin contar el criterio del cirujano?” El jefe, De la Torre, admitió esas alteraciones y le dio a la doctora una respuesta que esta no entendió: “Gracias por su contestación, pero no he entendido nada de lo que me acaba de decir”, le dijo ella. Tres días después, el jefe volvió a escribirle con un mensaje más claro. De nuevo, admitió esos cambios y dio a entender que el motivo era la meta de eficiencia pactada con la Consejería de Sanidad: “Tened en cuenta que el compromiso que adquiere el hospital con ellos es ser operados en el plazo de 90 días”, le respondió por escrito. “Si no son operados en ese plazo, la dirección recibe notificación por parte de la Consejería para que sean operados lo antes posible”. Agregó que se había reunido con “la dirección y el servicio de admisión” para resolver cómo deben ser tratados los pacientes preferentes y le indicó a la doctora Alonso: “Evitad en la medida de lo posible anotarlos como preferentes, y sí quedáis con el paciente en una fecha aproximada para ser operado y el estudio preoperatorio se pide como preferente”. Esto equivalía a decirle que podían operarlos cuando quisieran, pero engañando al sistema sobre el tipo de prioridad. Martos también proporcionó a este diario sus propios correos quejándose de lo sucedido al director médico, el 21 de marzo de 2025; y al gerente, Carlos Mingo, el 7 y el 28 de abril de ese año. Asimismo, la doctora Alonso envió una queja al gerente el 12 de mayo. Este nunca acusó a Martos de los hechos. En sus respuestas a ambos cirujanos, trató de quitar hierro al asunto y les sugirió que en adelante se pusieran en contacto con sus responsables en el servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología. El cirujano Martos también facilitó pruebas de que los dos jefes señalados, De la Torre y Martínez, solicitaron al gerente el 29 de abril de 2025 y el 7 de mayo de 2025 la apertura de un protocolo de prevención y actuación ante las situaciones de conflictos internos y acoso. El gerente dio trámite al procedimiento que ha seguido su curso y aún no ha concluido. De hecho, este miércoles a las 11.00 compareció De la Torre en la Dirección General de Recursos Humanos de la Consejería de Sanidad. Martos asistió como testigo. Para ganar la batalla de la opinión pública, la Comunidad de Madrid ha tratado de manchar la imagen de Martos. “Es llamativo que la peor ministra de la historia y su corifeo tomen en consideración a un denunciado con expedientes disciplinarios que además ha sido acusado por rajar las ruedas del coche y rayar el coche de su jefe de servicio”, ha dicho Matute. OkDiario publicó horas después un artículo en el que se asegura que Martos está “encausado” por esos hechos, y que fue compartido en X por Ayuso. Martos había avisado a este diario sobre este conflicto previo con su jefe, De la Torre. Ahora responde que es falso que esté encausado y que ha sido absuelto de esa acusación, lanzada por su jefe en 2023. Para probarlo, ha compartido con este diario dos sentencias absolutorias. Es consciente de que intentan desacreditarlo con ataques a su persona, pero responde que están tratando de desviar la atención: “Lo importante no es si soy un cafre o un memo, lo importante es lo que han hecho”. Su pareja, Susana Alonso, quiso guardar anonimato en la primera noticia. Pero ha cambiado de opinión, después de que Matute señalara este miércoles que uno de los médicos anónimos que respaldaban su versión tenía una relación de parentesco con Martos. “Sí, soy su mujer desde 2022. Pero eso no implica nada. Soy cirujana del Ramón y Cajal desde 2003″. ¿Tiene algo que contar? Escriba a los autores a s.castrogarciacomunicacion@gmail.com y fpeinado@elpais.es