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España, ante un problema de intolerancia: “Se viene un futuro difícil”

Resumen

España salió perdiendo este martes ante Egipto pese al empate registrado en el marcador. El motivo son los dos cánticos racistas y xenófobos entonados en el RCDE Stadium durante el encuentro y que han avergonzado al fútbol español . Un hecho que no es aislado y que puede ir a más, como denuncia Esteban Ibarra , presidente de Movimiento contra la Intolerancia, en una charla con este periódico. “Lo que sucedió está dentro de lo sancionado como infracción legal en el ámbito del deporte, la legislación nacional e internacional.

España salió perdiendo este martes ante Egipto pese al empate registrado en el marcador. El motivo son los dos cánticos racistas y xenófobos entonados en el RCDE Stadium durante el encuentro y que han avergonzado al fútbol español. Un hecho que no es aislado y que puede ir a más, como denuncia Esteban Ibarra, presidente de Movimiento contra la Intolerancia, en una charla con este periódico.

“Lo que sucedió está dentro de lo sancionado como infracción legal en el ámbito del deporte, la legislación nacional e internacional. Hay que rechazar estos incidentes y también actuar adecuadamente porque esto vuelve a surgir una y otra vez, lo que determina una insuficiencia para abordar el problema de fondo”, reflexiona Ibarra.

Que incide: “Lo que sucedió en el RCDE Stadium no fue un hecho espontáneo como he escuchado. Fue algo con una determinación organizada de provocar esos gritos. Es sencillo comprobarlo. No son gritos que surgen de manera descentralizada en el estadio y en momentos muy diversos e inconexos. Son gritos que surgen en dos momentos muy concretos que están pensados. Detrás de esa sincronización hay un grupo que lo impulsa, lo dirige, que lo incita... Se puede deducir que en este hecho y en otros más de otros partidos hay gente organizada. Eso tiene nombre, son los grupos ultras, que siguen existiendo”.

España, ante un problema de intolerancia: “Se viene un futuro difícil”
Esteban Ibarra, durante una conferencia de prensa.

Instituciones tanto del fútbol como del ámbito político han reaccionado rápidamente a estos incidentes condenándolos. Un hecho que ha supuesto para el país una vergüenza con la que se pelea para erradicar totalmente. Aunque Ibarra considera que no se está haciendo lo suficiente: “Yo veo mucha cosmética. Hay gestos, pero se necesita una política preventiva. Hay un discurso de odio radicado en la intolerancia al diferente. Se necesita una política preventiva que echo en falta, porque aquí de prevención no hacemos nada. Y, además, lo que estamos viendo son unas consecuencias tremendas, porque esto capilariza e influye en la sociedad”.

Este problema de intolerancia, además, no es un caso aislado. Informes de la Comisión de Antiviolencia denuncian que cada año hay más incidentes violentos en el fútbol español. Ibarra coincide que cada vez va a ir a más: “Sí, porque vivimos en un ecosistema. Si no se piensa así no se entendería lo que está pasando. No solo se produce en el ámbito del fútbol, también de otros deportes, en la cultura, en lo social, en un barrio... Hay vasos comunicantes. Es un problema que en los años 90 hablábamos de racismo, xenofobia, antisemitismo y de cualquier otra forma de intolerancia por las que se hicieron muchas políticas para neutralizar esto de raíz. Con eso estoy señalando a las escuelas y medios de comunicación. Pero son cosas que ahora no se hacen. Estos hechos ocurridos se tienen que deslegitimizar en la escuela y socialmente de una manera integral”.

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Y añade: “En vez de hablar de racismo o xenofobia me gusta más hablar de intolerancia, porque es un poliedro que tiene muchas caras: la homofobia, antisemitismo, islamofobia, etc. Es decir, el rechazo al diferente. Y que se puede producir en el fútbol o cualquier otro ámbito. Lo que estamos viendo es un crecimiento precisamente de esa actitud. Ese comportamiento de intolerancia al diferente y que el otro día se concretó contra los musulmanes porque era un partido conta Egipto. Pero también hay una intolerancia territorial en España como se pudo ver con el asesinato de Zabaleta. El mal es mucho más grave que decir solo racismo. Hay que ver la realidad y abordar el ecosistema de la intolerancia. Hay que hacer política y no solo gestos, que son muy limitados. Hay que ser proactivos. Ahora tenemos un problemón mucho más grave por la difusión del odio radicado en la intolerancia. El futuro que viene es un futuro difícil, pero no inasumible ni inabordable. Se puede abordar. ¿Cómo no se va a poder abordar? Pero hay que hablar y sentarse. Tienen que ponerse los organismos adecuados a funcionar adecuadamente y además aceptar la crítica. Los políticos tienen que aceptarla, porque este es el reflejo de un fracaso”.

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