Ramtin Zigorat, activista gay iraní: "Me obligaban a ver ejecuciones para que supiera cómo iba a ser la mía"
ResumenEn 11 países de todo el mundo la homosexualidad se castiga hasta con la pena de muerte -está castigada penalmente en casi 70-. Uno de ellos es la República Islámica de Irán, de donde logró escapar Ramtin Zigorat (Tabriz, 1988) tras zafarse de una ejecución dictada y después de un infierno de las peores torturas. Reside como refugiado en España desde hace seis años y medio. Su vida, su testimonio, puede ayudar a comprender mejor que nada qué es el régimen islamista iraní.
En 11 países de todo el mundo la homosexualidad se castiga hasta con la pena de muerte -está castigada penalmente en casi 70-. Uno de ellos es la República Islámica de Irán, de donde logró escapar Ramtin Zigorat (Tabriz, 1988) tras zafarse de una ejecución dictada y después de un infierno de las peores torturas. Reside como refugiado en España desde hace seis años y medio. Su vida, su testimonio, puede ayudar a comprender mejor que nada qué es el régimen islamista iraní. Creo que hasta llegada la adolescencia, usted no comprendió bien que era homosexual.Yo de niño ya me sentía diferente y algunos familiares paternos me molestaban por ser afeminado. Y recuerdo que en primaria tenía un compañero al que me gustaba abrazar cada vez que venía a casa a estudiar. Pero es que yo no conocía la palabra homosexual, ni nada de eso del colectivo LGTBi. Con 13 años -ahora tengo 37-, empecé a tener algún acceso a internet en tiendas que tenían ordenadores, y fue cuando empecé a hablar en Yahoo Messenger con gente que me comentó lo que era ser gay. Yo no entendía bien el concepto y, además, me daba miedo porque vivía en una sociedad más que machista, y siempre había escuchado que la homosexualidad era algo terrible, el peor de los pecados, inhumano... Pero yo no podía seguir así, y me decidí comentárselo a un profesor. Mi gran error.¿Cómo reaccionó?Él y un psiquiatra del centro me obligaron a tomar unas pastillas muy fuertes, exigiéndome que no dijera nada en casa. Yo lloraba muchísimo, ya no podía estudiar, no me acordaba de las cosas. Mi familia no entendía cómo un chaval que siempre había sido risueño, buen estudiante, que le gustaba jugar y bailar, de repente lo único que hacía era dormir y llorar. Un día mi madre encontró las pastillas. Se enfadó mucho con el colegio, increpándoles que con qué derecho se las habían dado a un menor. Pero ellos reaccionaron airados advirtiéndole de que bastante era que no habían expulsado a su hijo maricón y cosas peores. Así fue como salí del armario, y ya se fueron enterando mi tía, luego mi tío, mi padre, mi hermana, mi hermano... Mi madre pensó que lo de la homosexualidad sería algo que cambiaría cuando me hiciera mayor, y lo pasó muy mal, pero también me dijo que me iba a apoyar hasta el fin de su vida. Y lo hizo.No fue igual la reacción de otros familiares...Cuando lo supo el resto del barrio, a mi hermano, con el que me llevo dos años de diferencia, le molestaban muchísimo los comentarios de los vecinos, le daban vergüenza. Y un día él y otro amigo me dieron una paliza tan grande que perdí el sentido durante dos días. ¿Pero qué había hecho yo para merecer eso? ¿Por ser quién soy? Es la pregunta que siempre me he hecho.Tengo que preguntarle, no sin pudor, por uno de los episodios más traumáticos que sufrió después, una violación múltiple.Estaba en el primer año de universidad. Un día, al volver, vi a un amigo, del colectivo, herido en un parque, porque le habían echado de casa. Yo le acompañé a un centro de salud a que le cuidaran las heridas. Y, a la vuelta, cuatro hombres me dieron una paliza y me violaron, varias veces. Recuerdo que les dije que mi padre era policía para ver si con eso les metía miedo, y uno me respondió riéndose que esa frase ya la habían dicho otros. Ahí ya me quedé en silencio. Dejé de ir a la universidad. Me sentía muy sucio, me lavaba todos los días, compraba champú y champú porque me daba asco mi piel. Y lloraba. He vivido muchas torturas, pero ninguna es como las dos violaciones que he sufrido. Esa herida ya es para siempre. Y, claro, sin ninguna posibilidad de denunciarlo.En Irán la homosexualidad está duramente castigada. Pero la pena de muerte se suele aplicar al pasivo, incluso si te violan. Cuando tú eres del colectivo LGBT, eres afeminado, eres gay, eres culpable. Tú eres quien habrás provocado la violación. Estaba completamente solo. No se lo podía contar tampoco a nadie de mi familia. ¿A mi padre, al que yo ya no le importaba nada? ¿A mi hermano, que no me quería? ¿A mi madre, para matarla de estrés?¿Cuál es la situación de la homosexualidad hoy en Irán?Bajo la estricta interpretación de la sharia, las relaciones homosexuales pueden acarrear la condena a muerte. Para las personas del colectivo, la vida es extremadamente dura, porque el régimen intenta eliminar la homosexualidad de la sociedad por todos los medios. Eso implica mucha violencia, agresiones y muertes, tanto a nivel institucional como social. Hay personas que se suicidan porque no pueden soportar la violencia sistemática que sufren. Otras son encarceladas o asesinadas por el propio régimen. No te matan por decir que eres gay, pero sí por mantener relaciones. En la práctica es lo mismo. Si saben que eres homosexual, no puedes trabajar en ninguna oficina, no puedes tener tu propia empresa, ni siquiera puedes obtener el carnet de conducir. Te eliminan socialmente. No entiendo cómo funciona este régimen, la verdad. Las leyes del islam para mí son muy dolorosas. La religión tiene una parte machista enorme que está muy incrustada en las mentalidades y permite al hombre heterosexual actuar como quiere porque todo es para ellos.A pesar de lo terriblemente peligroso que resultaba, ¿cómo y cuándo comenzó el activismo LGTBi en Irán?Poco después de salir del armario. A mí ya de pequeño me interesaban especialmente las injusticias sociales. No entendía cómo Dios podía permitir algo así. De hecho, un año después de decir a mi familia que era homosexual, salí del armario como ateo. Y me dije, si no hay Dios, somos las personas las que debemos actuar contra tantas injusticias. Comencé con cuestiones medioambientales, con atención a niños que trabajaban en las calles, muchos paquistaníes maltratados que se buscaban la vida vendiendo flores... Con el activismo LGTBi empecé cuando nos juntamos un pequeño grupo de ocho o nueve personas. Ya había sufrido la violación múltiple. Era muy consciente del peligro. Pero nos decíamos: "Si nos matan, nos matan. Muertos ya estamos". En la clandestinidad, tratábamos de compartir información sobre cómo cuidarnos y apoyamos unos a otros, hacíamos calendarios LGTBi, hacíamos pulseras trans y con la bandera arcoíris, imprimíamos pasquines y los dejábamos por la noche encima de los coches... Buscábamos promover algo de información en una sociedad tan machista y tan agresiva contra el colectivo. Somos consicentes de que hoy estamos luchando contra el régimen, pero que si cayera mañana comenzaría otra lucha muy dura contra el machismo. Y llegó el momento terrible en el que le detuvieron.El régimen llevaba tiempo diciendo que existía un grupo sionista -porque en Irán a cualquiera que no le gusta a los ayatolás le tachan de eso- que difundía la homosexualidad en Irán y estaban buscándonos. Me encontraron en un parque mientras repartía folletos. Y logré huir. Pero al final me capturaron en una ciudad fronteriza con Turquía. Llovía sin parar, hacía muchísimo frío, me encontraba muy cansado, después de 10 días escapándome de ciudad en ciudad. Y mi error fue buscar una noche en un hotel. Como no tenía documentación, el dueño abusó de mí para dejarme entrar. Pero luego avisó a la policía. Y estuve unos 40 días en un centro de detención del cuerpo de la Guardia Revolucionaria. Fueron los peores días de mi vida.Aquello fue el infierno.Me sometieron a toda clase de torturas, físicas y psicológicas. Te pegan, te graban, te pegan, te graban, te preguntan muchas cosas, pero yo no iba a contar nada. Prefería morirme que poner en peligro la vida de otros. Me meaban y echaban mierda encima, me trataban como un animal, me ponían el Corán las 24 horas... Y me llevaron ante un juez, que no me permitió ni hablar, que me condenó a varias penas de muerte: por ser espía de no sé qué, por compartir enfermedades homosexuales, por ir contra el islam, por ir contra el Estado islámico de Irán. Un montón de cosas. Luego me llevaron a otra cárcel donde siguieron las torturas. Cada mañana nos obligaban a mirar por una ventana al patio donde ejecutaban a personas para que supiéramos cómo nos iban a matar a nosotros. Teníamos que mirar durante cinco minutos mientras morían. Si cerrábamos los ojos nos golpeaban. Todavía tengo pesadillas con eso.Ahí fue cuando su madre pudo cumplir la promesa de que le iba a ayudar siempre.Mi madre vendió todas sus tierras y pagó sobornos para manipular mis documentos. Así se consiguió sacarme de la cárcel, pero con la condición de que permaneciera dos años encerrado en casa. Un año después mi madre murió de cáncer. Unos meses después, con ayuda de unos tíos pude salir de Irán, primero hacia Turquía y después a España. Yo me sentía muerto. Y aún no he conseguido sanarme.Lleva aquí seis años y medio. ¿Cómo ha sido este tiempo?Me siento bien cuidado en España. Todavía tengo muchas pesadillas. Pero aquí me cuidan y yo, a través de mi trabajo, intento cuidar a otros. En España me han tratado bien. ¿Cuál es su pálpito desde España de lo que está sucediendo ahora mismo en su país?Esta guerra es el fruto de 47 años de violencia sistemática de un Estado contra los ciudadanos iraníes. El régimen iraní nunca ha tenido en cuenta su auténtica cultura y costumbres ni las libertades. Para los ayatolás lo importante nunca ha sido Irán, sino su ideología fundamentalista, que siempre han tratado de exportar a otras naciones vecinas, causando estas décadas graves conflictos en Yemen, Siria o Líbano, con el patrocinio de Hizbulá. Cada vez que el pueblo iraní se ha manifestado para pedir al Gobierno que escuche sus demandas, el régimen ha reaccionado con matanzas masivas, como la de enero. El pueblo iraní es muy diverso, como cualquier pueblo, y hay gente que está en contra de esta guerra. Pero mi percepción es que la mayoría está a favor porque los ciudadanos en solitario no podíamos enfrentar a este régimen, que no es el de Venezuela, o el de Cuba o el de Irak. El iraní es poderoso porque tiene mucho dinero y el fundamentalismo chií lleva a sus partidarios a que no les importe ni matar ni morir ellos mismos. Creen que vivimos en un periodo de ausencia (Ghaybah) que precede al regreso del Mahdi, el salvador que traerá el que consideran verdadero orden islámico al mundo. Y por ello serían capaces de acabar con la mitad de la población iraní llegado el caso. Este régimen es mucho más fuerte y mucho más grande de lo que pensamos. Los iraníes nos hemos pasado décadas pidiendo ayuda a Naciones Unidas, a la Unión Europea... Pero los intereses económicos han prevalecido siempre. Como cuando los occidentales apoyaron a finales de los 70 la llegada de Jomeini, porque se quería luchar ante todo contra el auge del comunismo y el socialismo, en plena Guerra Fría, y porque el sha en los últimos años de su reinado subió el precio del petróleo, algo que no gustó a las potencias. Así se sustituyó la Monarquía, bajo la que tampoco había libertades políticas y existía una fuerte represión, por un régimen totalitario como el de los ayatolás, al que nunca le ha importado el pueblo iraní. El régimen ha gastado durante décadas cifras desorbitados en un programa de energía nuclear que no ha aportado nada a la gente y del que económicamente se ha beneficiado tanto Rusia. La gestión de los recursos naturales del país ha sido tan catastrófica, que hoy en Irán falta hasta el agua. Los aliados del régimen han esquilmado el petróleo o nuestras tierras raras, de las que se ha apropiado China, como sostén de los ayatolás. Cuando estos días nos dicen que EEUU bombardea para adueñarse de los hidrocarburos, como iraní sólo puedo responder que qué se va a llevar que no se hayan llevado ya otros países. A los iraníes ya no nos queda nada. Y lo único que nos importa es poder poder vivir y que no nos maten por ser quienes somos. Decenas de miles de personas han sido asesinadas en las calles por el régimen, y de la mayoría nunca se han encontrado sus cadáveres. Esa es la razón por la que la mayoría de los iraníes no está contra esta guerra; el enemigo lo teníamos ya en casa.¿Y cree que, tal como se están desarrollando los acontecimientos, el régimen de los mulás puede caer?Yo soy optimista, sí. Porque con la eliminación de la cúpula del régimen, como la que se está produciendo, los iraníes van a poder salir a la calle de nuevo. Creo que no vamos a tener una guerra muy larga y que este régimen se va a terminar muy pronto, antes de lo que mucha gente piensa.Pero de momento parece que la red de poder iraní resiste. Y muchos analistas creen que Donald Trump, sin objetivos claros, ha iniciado la guerra sin una hoja de ruta, dando muchos bandazos, y que podría cansarse pronto de Irán, sobre todo por las consecuencias económicas. ¿No supondría eso el mantenimiento de un régimen herido y por ello aún más represivo?No, porque los iraníes no esperan que Estados Unidos cambie el régimen desde fuera, sino que éste quede tan debilitado como para que sea el pueblo quien pueda protagonizar el cambio. Muchos iraníes de la diáspora están dispuestos a volver para luchar por ello. Ahora mismo, el único que podría encabezar una transición es el hijo del sha, Reza Pahlavi, que cuenta con muchos apoyos y tiene un plan viable para la recuperación del país. Esperemos que si llega el momento actúe como dice y no cambie, porque el pueblo iraní está confiando en él. Hace 15 años, los iraníes queríamos una república, pero ahora confiamos en una monarquía parlamentaria como solución. Si este régimen se queda, Irán será ya peor que Corea del Norte.¿Y no le perjudica a Reza Pahlavi en el apoyo de los iraníes su excesiva cercanía al Gobierno de Israel?No, porque es el régimen islámico el que siempre ha sido enemigo de Israel, sin que los iraníes sepamos la razón. ¿Por qué Israel debe ser nuestro enemigo? Los iraníes no ven a Israel como culpable de esta guerra. Es como si tú te dedicas cada día a amenazar a otra persona o a enseñarle un cuchillo, pues un día se va a dar la vuelta para pegarte. Es lo que viene pasando desde hace años, con la amenaza de los ayatolás de destruir Israel. Los iraníes queremos ser amigos de todos los países de la región.¿Qué opina de la actitud que está manteniendo la Unión Europea y en concreto el Gobierno de España?Entiendo que el Gobierno español no quiera meterse en la guerra o que como dice la UE, "ésta no es su guerra". Pero yo no me sentí muy bien cuando el Gobierno de España habló de los ataques de Israel e Irán sin mencionar a las decenas de miles de personas asesinadas semanas atrás por el régimen iraní. ¿Cómo puedes hablar de paz a un loco asesino que tiene un arma en la mano y está disparando? En el régimen iraní ha habido líderes que han matado a sus propios hijos porque no eran fanáticos chiíes que creyeran en la llegada del Mahdi. Esos radicales son capaces de cualquier cosa.