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De la Fuente impresiona al mundo

Resumen

El Mundial ha terminado por confirmar a Luis de la Fuente como uno de los mejores entrenadores del planeta. Si todavía quedaba alguna duda, el técnico riojano la ha despejado con un Mundial impecable. Durante mucho tiempo se le ha etiquetado como un gran gestor de grupo, un seleccionador capaz de crear un vestuario unido y sacar el máximo rendimiento de sus futbolistas. Todo eso sigue siendo cierto, pero este Mundial ha demostrado que su figura va mucho más allá.

El Mundial ha terminado por confirmar a Luis de la Fuente como uno de los mejores entrenadores del planeta. Si no el mejor. Si todavía quedaba alguna duda, el técnico riojano la ha despejado con un Mundial impecable. Durante mucho tiempo se le ha etiquetado como un gran gestor de grupo, un seleccionador capaz de crear un vestuario unido y sacar el máximo rendimiento de sus futbolistas. Todo eso sigue siendo cierto, pero este Mundial ha demostrado que su figura va mucho más allá. De la Fuente ha tenido una influencia directa en los partidos, tanto desde el planteamiento inicial como con las decisiones que ha tomado durante los encuentros. Su campeonato ha estado marcado por la valentía. La primera gran decisión llegó incluso antes del debut, dejando fuera de la lista a dos pesos pesados como Álvaro Morata y Dani Carvajal. Ambos habían tenido un papel importante en la última Eurocopa y el propio seleccionador reconoció que era una de las decisiones más dolorosas de su carrera. Sin embargo, entendió que el equipo necesitaba jugadores más rodados y asumió el coste de una medida nada sencilla desde lo personal.  El torneo estuvo repleto de apuestas de ese calibre. En el segundo partido, tras el empate ante Cabo Verde, sorprendió colocando a Pedro Porro como titular por delante de Marcos Llorente, que llegaba al Mundial con el cartel de titular indiscutible. También modificó la estructura del centro del campo, dejando fuera a Gavi para dar entrada a Dani Olmo entre líneas, un movimiento que mejoró el juego ofensivo de España. La decisión más complicada llegó después del encuentro frente a Portugal de octavos de final. Pedri, una de las grandes estrellas del equipo, no estaba ofreciendo su mejor nivel y De la Fuente entendió que tampoco atravesaba su mejor momento físico. A partir de los cuartos, ante Bélgica, optó por reservarle y utilizarle únicamente en los últimos 25 minutos de los partidos. Fue una apuesta arriesgada, pero volvió a darle la razón. Y de ahí no se movió en todo el campeonato porque la fórmula funcionaba. También acertó con los cambios durante el campeonato. Ante Portugal, el gol llegó desde el banquillo con Mikel Merino. Frente a Bélgica volvió a ser un suplente, otra vez Merino, quien resolvió el encuentro. Y en la final, la jugada decisiva nació de dos futbolistas que habían entrado durante el partido, Nico Williams y Ferran, protagonistas de la acción que acabó dando a España el segundo Mundial de su historia. Ese es, probablemente, el mayor mérito del seleccionador: no solo ha construido un grupo sólido, sino que ha sabido leer cada partido y modificarlo cuando era necesario. Sus decisiones han tenido un impacto directo en el rendimiento del equipo y han sido una constante durante todo el campeonato. De la Fuente tampoco es un técnico surgido de la nada. Lleva toda una vida en la Federación Española y prácticamente lo ha ganado todo en las categorías inferiores: el Europeo sub-19, el Europeo sub-21 y una medalla de plata en los Juegos Olímpicos. Cuando fue elegido para sustituir a Luis Enrique, muchos interpretaron su nombramiento como una solución de transición. Cuatro años después, esa idea ha quedado completamente desmontada. Su palmarés ya habla por sí solo. Una Liga de Naciones, otra final de la Liga de Naciones, una Eurocopa y ahora un Mundial. Un recorrido que le sitúa entre los grandes entrenadores de la historia de la selección española. Además, este año reúne todos los argumentos para optar al premio al mejor entrenador del mundo. Competirá con Luis Enrique, que ha vuelto a conquistar la Champions League con el PSG, pero conquistar un Mundial sigue siendo el mayor logro posible para un técnico. Y De la Fuente lo ha hecho demostrando que es un excelente gestor de personas, pero también un entrenador con personalidad, capacidad táctica y valentía para tomar decisiones cuando más cuesta hacerlo. A todo eso se suma el impacto que ha tenido fuera de España. Luis de la Fuente ha impresionado al planeta fútbol con un equipo reconocible, dominante y fiel a una idea de juego que no ha cambiado ni siquiera en los momentos de mayor presión. En muchos países era un entrenador poco conocido por no haber desarrollado su carrera en grandes clubes europeos, pero este Mundial le ha situado definitivamente en el escaparate internacional. Su nombre ya está entre los técnicos de referencia del fútbol mundial. Porque el seleccionador español ha derribado un prejuicio muy instalado en el fútbol moderno: que solo los entrenadores con una larga trayectoria en la élite de los clubes pueden competir al máximo nivel. De la Fuente ha demostrado exactamente lo contrario. Después de una vida formando jugadores y ganando títulos en la Federación, ha conquistado la cima del fútbol con una propuesta táctica brillante, un liderazgo sereno y una capacidad para tomar decisiones valientes cuando más se necesitaban. El Mundial le ha convertido en una referencia internacional y en un firme candidato a ser reconocido como el mejor entrenador del mundo.