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El Mundo ·

"Vivir en Estados Unidos es vivir en tiempos de dictadura"

Resumen

¿Cómo lleva los aniversarios?Me duelen un poco. No me gusta cumplir años, ni que se me recuerde en unas fechas determinadas que voy cubriendo plazos, que el tiempo va pasando. Esa sensación no es que me divierta muchísimo. Si es para celebrar, para brindar, bien, pero no me vuelven loco las efemérides.

¿Cómo lleva los aniversarios?Me duelen un poco. No me gusta cumplir años, ni que se me recuerde en unas fechas determinadas que voy cubriendo plazos, que el tiempo va pasando. Esa sensación no es que me divierta muchísimo. Si es para celebrar, para brindar, bien, pero no me vuelven loco las efemérides. El año pasado hicimos el 40º aniversario del disco 'Rock and Roll Circus'. Y este año es el 50º aniversario de cuando empezamos la Orquesta, en 1976, en San Sebastián. Y sí, es un buen pretexto para hacer una fiesta, pero duele un poquito mirar el calendario.¿Cómo ha conseguido llegar al medio siglo de carrera?Mantenerse y que te presten atención resulta complicado. También hemos tocado muchos palos: hemos hecho música, interpretación, espectáculos escénicos... Eso hace también que no se pierda el interés ni la curiosidad. Pero van pasando los años y uno de los motivos por los cuales nos apetece salir a la carretera es por mostrarnos a las nuevas generaciones y decirles que existimos, que hay unas canciones que hemos hecho y que estamos vivos. Es un buen pretexto para que los que no nos conocen nos vean, y creo que no van a salir defraudados.¿Qué recuerda de aquel 1976?Había muerto Franco, se abría una nueva etapa, había una cierta ilusión, empezaba a haber más visibilidad con el tema de la censura y, poco a poco, nos fuimos lanzando a hacer disparates. Fuimos muy atrevidos para la época. Porque la gente también lo demandaba: Quería libertad¿Diría que había más libertad en aquel entonces?Resulta curioso cómo ahora vuelve otro tipo de censura. Pero ahora ya no es el Estado, sino que es más una autocensura, debido a estos tiempos que corren, en los que todo es más mirado. Hay una regresión en todo. Nos estamos volviendo más censores, más retorcidos a la hora de valorar un trabajo.¿Lo dice por EEUU?Mucha gente ha votado a Trump, lo han elegido, y me imagino que se habrán informado más o menos de qué clase de personaje era. Él, por su parte, está haciendo lo que contó y aseguró que iba a hacer. No hay que llevarse las manos a la cabeza. Hay gente que dice que le da igual, que lo importante es la economía, el business, cuando se está revirtiendo una enorme cantidad de libertades. Ahora mismo, no me produce ninguna envidia aquel país. Porque vivir en EEUU es un poco vivir en tiempos de dictadura. Y corren otros aires en los que hay gente que está a gusto con esa falta de libertad.Hubo una época en que usted se disfrazaba de él.Ahora no me apetecería seguir haciéndolo, porque le he cogido manía. Al principio era una cosa curiosa; ahora es que me cae espantosamente mal, y tiene otras connotaciones tan fascistas que no me divierte. Si hay un personaje que resulta tan antipático, no te lo pasas bien. No tengo ninguna necesidad de darle publicidad a ese señor. Menos aún con las cosas que está haciendo, con los criterios que tiene ahora, arbitrarios, como si fuese un niño pequeño a la hora de tomar decisiones unilaterales sin consultar a nadie. Es un dictador caprichoso. A mí me recuerda mucho a Nerón en Quo Vadis. Le gusta cantar también a éste, se mueve ahí como si fuera un Sinatra. Con Trump estamos viviendo un infantilismo cruel, fascista. Y en eso se ha convertido Estados Unidos ahora.¿Ha cambiado su percepción de aquel país?Que en estos momentos, en estas circunstancias, haya una regresión importante y una falta de libertades en todos los aspectos por parte de Trump no quiere decir que todo el país sea así. Esperemos que este señor no vuelva. Pero nos va a hacer pasar ratos desagradables. Dice que es el hombre de la paz y está todo el día provocando conflictos. El otro día se autocondecoraba a sí propio, diciendo que su país está mejor que nunca, genial, libre y maravilloso. Por los cojones: te meten en Guantánamo enseguida.¿Qué lugar cree que ocupa el humor en este panorama?Es muy importante. Todavía existe un programa maravilloso, el 'Saturday Night Live', que precisamente empezó un año antes que nosotros y con esa misma filosofía de reírse un poco de uno mismo. No sé cuánto durarán. Igual dentro de poco los quitan, de igual forma que ya hubo amagos de cancelar a Jimmy Kimmel. Creo que el humor es necesario para vernos un poco en el espejo y para ridiculizarnos, no tomarnos tan en serio. El humor ha sido crucial en toda la historia, desde Aristófanes hasta Charles Chaplin. Y hay grandes cómicos americanos que saben sacar de punta muchas cosas, como Jimmy Fallon.¿Y qué lugar ha ocupado en su carrera?A veces aciertas, afinas, y a veces no. También hemos hecho canciones donde nos hemos pasado un poquito de la raya. Aunque la verdad es que hemos cuidado bastante los temas. En el humor tienes que procurar ser lo más inteligente y cómplice con tu público.¿Cómo se definiría?Un poco 'entertainer', entretenedor, animador, cantante, actor. Se trata de jugar, de pasar este tiempo de vida que tenemos lo más divertida y levemente posible, ya que siempre cae la gorda.¿Cómo se lleva con su personaje?El personaje tiene muchas cosas de mí mismo. Es más histriónico, más extrovertido, más charlatán; la persona es más tímida, más introvertida, más reflexiva. Me gusta pensar, me gusta pasear... Mi vida no tiene tanto de cabaret-rock o de show de Las Vegas.Háblenos de su labor en el mundo de la interpretación.Mi casa es la Orquesta Mondragón. Pero ha habido grandes personajes en mi carrera de actor. Por ejemplo, de Pseudolus, en la comedia musical 'Golfus de Roma', dirigida por Mario Gas. Ese esclavo alcahuete, chismoso y divertido ha sido uno de los papeles que más me ha gustado. En cine, 'El rey pasmado', haciendo de Conde-Duque de Olivares, valido de Felipe IV. Luego también en 'Tirano Banderas'. Y 'Si te dicen que caí', sobre la posguerra en los años 40 en Barcelona, a la vera de Juan Marsé: una experiencia magnífica con Vicente Aranda. ¿Qué canciones de la Orquesta cree que han perdurado?'Viaje con nosotros' ha sido una de ellas. Después de una experiencia de varios accidentes de coche, quisimos darle la vuelta y hacer un guiño para que la gente tomara conciencia de lo que es viajar, de que hay que tener cuidado. Igual que 'Caperucita feroz', donde es más mala la Caperucita que el lobo, una nueva lectura del cuento con letra de Luis Alberto de Cuenca y Fernando González de Canales. O 'Ellos las prefieren gordas', de Eduardo Haro Ibars, que dio en el clavo en un momento en que todo el mundo estaba muy preocupado con el peso y la línea, igual que ahora -de hecho, todo el mundo está tomando Ozempic y estas historias para adelgazar- al reírnos (moderadamente) de las gordas y de esa estética felliniana de 'Amarcord'. O 'El huevo de Colón', con letra de Joaquín Sabina. Eran hombres muy talentosos, que sabían captar ese espíritu Hermanos Marx, un poco ácrata y simpático, de la Orquesta. Al final, se trata de desmitificar, de desmontar en cierta forma las cosas serias.¿Se podrían cantar hoy?Vivimos tiempos muy regresivos, muy pacatos, muy censores. Nos llevamos las manos a la cabeza por cualquier nimiedad. Se miran con lupa aspectos, detalles y lecturas que antes no se sometían a escrutinio. En muchos casos, de manera muy retorcida. Y los 80 probablemente tenían un margen de libertad que no encontramos en la actualidad. Pero no creo que fueran tampoco tan excesivos. Fue una década estupenda. Fue nuestra mejor década, desde luego. Hubo muchos grupos que se sentían a gusto con ese aire de libertad que existía y que era una libertad de verdad, no simplemente de nombre, de boquilla.¿Qué recuerda de su faceta en TV?El follón en el que nos metimos con Boadella en Viaje con nosotros, con su parodia de la Moreneta. Fue igualmente muy sonada y aplaudida la entrevista que le hice a Felipe González enanizado [Hervé Villechaize] en francés, dado que Felipe alardeaba de hablarlo. Ese fue un momento de los que habría que repetir hoy. Estaría bien que no se perdiera, aunque cada vez hay más miedo a hacer cosas así y meterse con los políticos. Hubo una televisión diferente de la que se hace ahora, más permisiva. Era la época de Pilar Miró y tengo un gran recuerdo de esos años.¿Y qué siente al encontrarse con los recuerdos que no son tan buenos?En la vida hay de todo, pero sí, se acuerda uno más de las cosas buenas que de las desagradables. A veces haces un trabajo que no tiene el éxito que esperas, o fracasas en esto o en lo otro, y eso me duele. Pero hay que seguir adelante, hacer un nuevo trabajo, un nuevo proyecto, una nueva obra de teatro. Y siempre salen nuevas canciones y nuevas ideas. Hay que pensar en positivo porque en la propia vida hay todo tipo de subes y bajas. Y esta es una carretera larga. ¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Y qué respondió?La gente hace todo tipo de preguntas. Ahora mismo no recuerdo ninguna especialmente impertinente. Generalmente viene 'a favor de obra', a pasarlo bien.